El Coppelia de Sancti Spíritus privatiza su producción: mejora el servicio, pero no el helado

Sancti Spíritus

La heladería, que reabrió el 3 de junio después de varios años de inactividad, es abastecida por una empresa privada no identificada de Ciego de Ávila

La heladería estatal, prácticamente inactiva durante los últimos años, volvió a abrir sus puertas el pasado 3 de junio.
La heladería estatal, prácticamente inactiva durante los últimos años, volvió a abrir sus puertas el pasado 3 de junio. / 14ymedio
Mercedes García

15 de junio 2026 - 04:44

Sancti Spíritus/“Sentí que había botado 250 pesos”, lamenta un cliente después de probar dos bolas con sabor a mantecado en el recién reabierto Coppelia de Sancti Spíritus. La cantidad, asegura, apenas equivalía a “dos cucharadas grandes” y el helado tenía tantos cristales de hielo que el sabor desapareció incluso antes de abandonar el establecimiento.

La heladería estatal, prácticamente inactiva durante los últimos años, volvió a abrir sus puertas el pasado 3 de junio mediante un acuerdo entre una mipyme y la Unidad Empresarial de Base Complejo Mar y Cielo, subordinada a la Gastronomía provincial. La prensa oficial celebró la reapertura “en saludo al cumpleaños 95 del General de Ejército Raúl Castro” y como “una nueva etapa”. 

“Pensé que iba a encontrar más gente, porque llevaba años prácticamente cerrado y se había hablado mucho de la reapertura”.
“Pensé que iba a encontrar más gente, porque llevaba años prácticamente cerrado y se había hablado mucho de la reapertura”. / 14ymedio

A media mañana, el local estaba casi vacío. Nada quedaba de las largas colas que durante décadas acompañaron al Coppelia espirituano, inaugurado en 1986 como parte de las celebraciones por el 26 de julio de aquel año. Solo cinco mesas se encontraban ocupadas y los empleados atendieron inmediatamente a quienes entraban. 

“Pensé que iba a encontrar más gente, porque llevaba años prácticamente cerrado y se había hablado mucho de la reapertura”, cuenta una vecina. La instalación abre de martes a domingo, entre las diez de la mañana y las diez de la noche, pero solo funciona uno de sus dos salones, con capacidad para unos 70 clientes.

El menú colocado a la entrada anuncia bolas de mango, fresa, mantecado y vainilla a 125 pesos cada una. También suele estar en la lista el chocolate, aunque en este momento no hay ni rastro. Una tina de cuatro litros cuesta 5.500 pesos y una botella de agua de medio litro, 240.

La cuenta más sencilla, dos bolas sin sirope, galletas ni otro acompañamiento, asciende a 250 pesos. En diciembre de 2023, durante la anterior reapertura, cada bola costaba 20 pesos. Entonces el helado era suministrado por la Empresa de Productos Lácteos Río Zaza, que prometía entregar 150 tinas diarias.

Ahora el producto procede de una empresa privada de Ciego de Ávila. La prensa oficial no ha dado detalles sobre la mipyme ni su acuerdo con la estatal. “Para alguien que ni siquiera es amante del helado, fue muy poco”, comenta otro consumidor. “Cada bola tenía el tamaño aproximado de una cuchara grande. Es excesivamente caro para ese gramaje”.

También suele estar en la lista el chocolate, aunque en este momento no hay ni rastro.
También suele estar en la lista el chocolate, aunque en este momento no hay ni rastro. / 14ymedio

La apariencia del mantecado resulta aceptable a primera vista, pero al probarlo aparecen pequeños cristales de hielo. “No estaba derretido, pero en algún momento perdió frío”, considera el cliente. “Sabía a mantecado, aunque con tantos grumos que estaba lejos de ser un helado cremoso. Tampoco era uno de esos frozen baratos que venden por la calle, pero no justificaba el precio”.

Los cristales pueden aparecer cuando el producto se descongela parcialmente y vuelve a congelarse, un problema que ha perseguido durante años al Coppelia espirituano. Ya en 2017, antes de una costosa rehabilitación del inmueble, los vecinos advertían de que el helado solía llegar derretido. En 2023, la falta de agua y las limitaciones de la industria láctea redujeron el suministro a cantidades para apenas cinco días de venta durante todo un mes. Y ahora, con la actual crisis energética, es imposible que se mantenga con la refrigeración adecuada.  

La nueva administración ha instalado equipos de refrigeración, paneles solares y baterías para proteger la cadena de frío durante los prolongados apagones que padece la provincia. Sin embargo, la textura indica que el problema puede producirse antes de que el helado llegue al salón, durante su elaboración, almacenamiento o traslado desde Ciego de Ávila.

La vajilla tampoco ayuda a mejorar la experiencia. Las porciones se sirven en pequeños recipientes de barro, de apariencia frágil. “Parece que se van a romper con solo tocarlos”, ironiza una visitante.

Las porciones se sirven en pequeños recipientes de barro, de apariencia frágil. “Parece que se van a romper con solo tocarlos”, ironiza una visitante.
Las porciones se sirven en pequeños recipientes de barro, de apariencia frágil. “Parece que se van a romper con solo tocarlos”, ironiza una visitante. / 14ymedio

“El baño, por suerte, estaba limpio”, comentaba un cliente. Aunque, a falta de papel higiénico, colocaron una libreta usada sobre el tanque del inodoro. En la pared, además, quedaban descubiertas dos cajas eléctricas, sin interruptores ni cubierta.

Aunque los empleados ofrecían la posibilidad de pagar por transferencia, la falta de cobertura lo hacía imposible y los clientes tuvieron que usar, mayoritariamente, el efectivo.

El antiguo Coppelia popular, concebido como una opción económica para las familias, se parece ahora más a una cafetería privada instalada dentro de un edificio público. “Me atendieron rápido y el lugar estaba tranquilo”, resume uno de los clientes. “Pero salí sin recordar siquiera el sabor del mantecado. Lo único que recordaba eran los 250 pesos”.

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