Crece la corrupción en el reparto de la poca gasolina disponible en Cuba

Cuba

Decenas de miles de usuarios esperan en la "cola virtual" de la aplicación Ticket para comprar combustible en dólares

Servicentro de San Rafael e Infanta, en Centro Habana, cerrado al público desde principios de febrero.
Servicentro de San Rafael e Infanta, en Centro Habana, cerrado al público desde principios de febrero. / 14ymedio
Darío Hernández/Olea Gallardo

26 de marzo 2026 - 18:16

La Habana/Los servicentros de La Habana no mienten. Descontando los pocos que despachan a autos estatales, los que venden en dólares al público en general o están cerrados –algunos, como los de Guanabacoa o el centro, desde el 4 de febrero–, o están desbordados, atendiendo turnos retrasados del día anterior.  

Este martes también estaban repletas las gasolineras que siempre despachan a los estatales, como La Coubre y Vía Blanca. Los coches aguardaban en fila incluso de noche. Otra cola inmensa de taxis amarillos aguardaba en el Cupet conocido como Rotonda de la Shell, el único abierto en Guanabacoa.

Casi tres meses después de la intervención de Estados Unidos en Caracas, que se saldó con la detención de Nicolás Maduro y agravó la crisis energética inédita que vive Cuba –con la cancelación de los envíos de petróleo venezolano–, aún no se sabe cuánto combustible le queda en realidad. Para los consumidores, es notorio que la cantidad de gasolina es exigua y merma día a día, aunque este miércoles, según los datos de la aplicación Ticket, se pusieron a la venta 11.600 litros en todo el país, una cifra no alejada de las de hace tres semanas. El mes pasado, se sirvieron de media 7.500 litros al día, si bien hubo picos de más de 14.000 litros. En cualquier caso, se trata de cantidades irrisorias.   

Crece la corrupción en el reparto de la poca gasolina disponible en Cuba

“Me tocó comprar hace una semana por Ticket, mis 20 litros. Ahora me volví a apuntar y me dieron el turno 14.000”, lamenta un habanero de Guanabacoa. “Para como se está moviendo la cola, calculo que me vuelva a tocar para dentro de nueve meses”. Este joven asegura que los turnos que se ofrecen varían en dependencia de la gasolinera, pero que incluso en las que ofrecen 50 turnos, como la del aeropuerto de La Habana o algunas de Varadero, “nunca superan los 35 o 45 turnos”.

Este muchacho refiere otro problema adicional y frecuente: que no haya conexión para que pueda pasar la Tarjeta Clásica. En su caso, le pasó la primera vez que se apuntó a Ticket, a los dos días de iniciarse la venta en dólares. Entonces, le dieron el turno 2.044 –por el que ahora “cualquiera mataría”, comenta– y tardó un mes y medio en comprar gasolina, en el servicentro de Bacuranao. Por la falta de conexión, tuvo que ir dos veces.

Los choferes de autos estatales tienen un poco más de suerte, porque deben darles 60 litros de “asignación” semanal, pero, denuncia uno de ellos, que prefiere guardar su nombre, “en la práctica no es todas las semanas”. Como ejemplo, cuenta que esta semana sí le tocó, pero la pasada, no.

Él mismo también usa Ticket para una planta eléctrica y un vehículo propio que tiene, para los que le tocó turno a finales de enero. Entonces, cuando aún no se había recrudecido el racionamiento, pudo comprar 20 litros para la planta y 40 para el carro. Enseguida se volvió a apuntar, pero ahora, con el turno 16.000, el servicentro, en Playa, “prácticamente está estancado: no se ha movido nada desde que me apunté”.

En este contexto, los más privilegiados son los vehículos de alquiler, que tienen dos Cupet por toda la ciudad, como El Gato, en Guanabo. “Estos tienen un poco más de prioridad y cargan más asiduamente”, cuenta a 14ymedio una fuente conocedora, que asegura: “Son básicamente los que están vendiendo la gasolina por la calle, que está entre 3.500 y 5.000 pesos el litro. El otro día hablé con uno y me dijo que le daba más negocio vender la gasolina que hacer viajes para los turistas”.

"El otro día hablé con uno y me dijo que le daba más negocio vender la gasolina que hacer viajes para los turistas"

Esta estratagema es, precisamente, una de las formas de corrupción que han proliferado en torno al despacho de gasolina, según da cuenta este jueves la prensa oficial a partir de las denuncias en grupos de Telegram que solían organizar la venta de combustible en servicentros de la capital.

Pedro Garcés, delegado de la Circunscripción 6 del Consejo Popular Rampa, escribía este mismo miércoles en Gente de Barrio: “Desde hace mucho tiempo nos vienen solicitando intervenir nuevamente en la organización de la venta del combustible a partir de conductas que pudieran ser constitutivas de delitos y en algunos casos delitos muy graves”.

El funcionario aseveraba que todas las denuncias habían sido “canalizadas”, pero, reconocía, “la realidad es que nuestra gente no perciben los resultados”. Entre las “conductas” señaladas registraba, aparte de esa “aparición de un nuevo método para acaparar y revender combustible de manera ilegal, usando el servicio de renta de carros de turismo”, la “complicidad de algunos trabajadores de los servicentros” a cambio de 5.000 pesos por litro y la “falta de transparencia en la cantidad de litros suministrados y en el número de vehículos convocados por la aplicación Ticket”, así como “coleros visibles que cobran distintos precios según si se trata de boleto o turno, y reservan lugares rústicos para sus actividades.

De varias de estas prácticas, como esta última o la corrupción de empleados de gasolinera, adjuntaba Garcés fotos ilustrativas en el grupo. Al respecto, el delegado respondía a “su gente”: “En el Consejo Popular Rampa no hay hoy servicentros en servicio” –en realidad es uno de los cerrados desde principios de febrero–, y tranquilizaba de manera difusa: “Conductas como las descritas requieren control por parte de las entidades competentes y también vigilancia ciudadana”.

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