Los créditos no arreglan las vidas de los damnificados por Irma

Los préstamos concedidos por las entidades bancarias apenas cubren para reparar parte de los daños de aquellos afectados por el poderoso huracán que arrasó la Isla en septiembre pasado

Gente fuera de sus casas en La Habana tras el paso del huracán Irma. (14ymedio)
Tras el paso del huracán Irma que inundó parte de La Habana, los ciudadanos trataron de salvar sus muebles y electrodomésticos secándolos al aire libre. (14ymedio)

En una esquina de Centro Habana un viejo sofá muestra sus maderas hinchadas y a un lado están la paletas de un ventilador. Son los restos que dejaron las inundaciones del huracán Irma en la zona; pertenencias de familias que ahora apelan a los créditos bancarios para recuperarse, aunque estos apenas cubren una parte de los daños.

En el Banco Metropolitano de la calle Galiano y San José los clientes se apiñaban este viernes en busca de respuestas. Una noticia difundida por varios medios nacionales durante la jornada anterior avivó las expectativas de quienes perdieron sus muebles y electrodomésticos cuando la furia del mar cubrió las calles de la barriada de San Leopoldo.

El vicepresidente del Banco Central de Cuba, Francisco Mayobre, aseguró horas antes a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) que tras el paso del huracán se han entregado a los damnificados créditos por valor de 28.700.000 de CUP "para la adquisición de los recursos materiales" destinados a la construcción y reparación de viviendas.

El funcionario puntualizó que en una semana, desde el 9 hasta el 16 de octubre, el monto total de créditos asignados se duplicó "debido al avance en el proceso de identificación de las familias afectadas, y por la intensa labor de los trabajadores bancarios para la aprobación de los dineros en 24 horas".

La Agencia Cubana de Noticias informó de que tras el paso del huracán se han entregado a los damnificados créditos por valor de 28.700.000 de CUP "para la adquisición de los recursos materiales" destinados a la construcción

Mayobre detalló también que hasta el momento se entregaron 9.054 préstamos a estos afectados en los bancos de Crédito y Comercio, Popular de Ahorro y Metropolitano. "La mayor cantidad de dinero en préstamo se concentra en Villa Clara, Ciego de Ávila y Sancti Spíritus", las provincias más dañadas por el meteoro.

Según la actual tasa de cambio que rige las transacciones entre pesos cubanos (CUP) y pesos convertibles (CUC), la cifra prestada representa apenas 1.195.833 CUC (un poco menos de dos millones de dólares) y equivale a un promedio de 132 CUC por cada beneficiado.

La mayoría de los afectados utiliza el dinero para adquirir materiales de construcción porque todavía no se han abierto préstamos bancarios para la compra de electrodomésticos y otros útiles del hogar, aunque hay quienes se arriesgan a comprar otro tipo de productos pese al riesgo de ser objeto de una inspección.

A mediados de septiembre pasado el Gobierno anunció que financiará el 50% del precio de los materiales de construcción a los damnificados por la destrucción total o parcial de sus viviendas tras el paso del huracán.

La mayoría de los afectados utiliza el dinero para adquirir materiales de construcción porque todavía no se han abierto préstamos bancarios para la compra de electrodomésticos y otros útiles del hogar

Sin embargo, los productos bajo ese beneficio son solo aquellos que se venden en los llamados "rastros" estatales con un escaso surtido y afectados por la corrupción o el desvío de recursos.

"Perdí la meseta de la cocina por culpa del mar" se queja Luisa Sampedro, vecina de la calle San Lázaro. "En el rastro me dicen que solo tienen losas de piso, así que la tendré que volver a hacer con eso o ir a la shopping (las tiendas en pesos convertibles)", lamenta.

Un metro cuadrado de losas de las que necesita Sampedro para su meseta cuesta cerca de 20 CUC en la ferreterías en pesos convertibles por lo que un crédito concedido por las entidades bancarias solo le sirve para comprar menos de siete metros cuadrados. "No me alcanza con ese dinero", comenta.

Recientemente se anunció que la Comisión Europea ha aprobado un proyecto de 826.000 dólares para reparar viviendas dañadas en el municipio de Yaguajay, pero Sampedro no cree que vaya a poder beneficiarse de la iniciativa que llevará a cabo el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

"Hay demasiada gente con problemas", opina. "Vivo en una zona baja donde hay mucha humedad y tengo que forrar las paredes de azulejos hasta la mitad", alega. Aún no se ha decidido si ir al banco para solicitar un préstamo y tampoco puede hacerlo sin antes haber sido aceptada como solicitante, un proceso largo y tortuoso.

El banco es el último escalón de un amplio grupo de trabajo que dictamina quién es un damnificado. Los créditos que se entregan a esas personas tienen un 2,5 de interés y no necesitan fiadores

Una empleada de la sucursal bancaria de Galiano y San José aseguró a 14ymedio que se han conformado "grupos de trabajo creados para los damnificados en cada Consejo Popular". Los afectados de San Leopoldo deben ir a una dependencia de la calle Dragones para solicitar que un inspector visite su casa y realice "una ficha técnica".

"A partir de ahí empieza el proceso y podemos aquí en el banco otorgar el crédito", subraya la trabajadora.

El banco es el último escalón de un amplio grupo de trabajo que dictamina quién es un damnificado. Los créditos que se entregan a esas personas tienen un 2,5 de interés y no necesitan fiadores.

Mientras tanto, lo que anhelan algunos de los damnificados por el huracán es que comiencen a concederse de manera oficial los créditos para la compra de electrodomésticos y otros útiles del hogar.

En las tiendas estatales una lavadora semiautomática ronda los 250 CUC y las más sofisticadas pueden superar los 600. "Ni pidiendo un crédito al banco puedo pagar ese dinero", explica una habanera

A pocos metros de la casa de Luisa Sampedro, una familia mantiene bajo el sol su vieja lavadora de fabricación soviética marca Aurika. "Llevamos días y días en esto a ver si la logramos arreglar", cuenta la dueña de la casa. La mujer asegura que no puede permitirse adquirir un nuevo equipo.

En las tiendas estatales una lavadora semiautomática ronda los 250 CUC y las más sofisticadas pueden superar los 600. "Ni pidiendo un crédito al banco puedo pagar ese dinero", explica la habanera. "Lo único que me queda es que este aparato se arregle solo o pagarle a un mecánico a ver qué puede hacer".

Alrededor de la carcasa de metal los niños juegan a los escondidos. De vez en cuando la abuela de la familia le pregunta a algún vecino si sabe por dónde van los trabajadores sociales que están "anotando las afectaciones". Su sueño es lograr el crédito a su nombre. "Total a mi me quedan solo unos añitos y nadie va a ir a cobrarme al otro lado", sentencia.

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