Detenido un joven que prendió fuego a un indigente que dormía en la calle en Cárdenas
Crimen
Agustín, una figura conocida en el barrio, falleció debido a la gravedad de las quemaduras
La Habana/La muerte de Agustín, un hombre en situación de calle conocido en Cárdenas como Bin Laden, ha vuelto a poner el foco sobre la vulnerabilidad de los mendigos en Cuba. Un joven de 18 años ha sido señalado como el presunto autor del crimen, tras prenderle fuego a Agustín mientras dormía a la intemperie en el reparto Fructuoso Rodríguez. Según testimonios de varios vecinos de la zona, el sospechoso fue arrestado, aunque las autoridades no han publicado un parte oficial amplio sobre el suceso ni sobre el estado procesal del detenido.
El ataque, denunciado en redes sociales por el usuario Christian Arbolaez, ocurrió durante la madrugada del jueves cuando la víctima dormía en un banco cercano a unos quioscos. Un joven logró auxiliarlo y trasladarlo primero a un hospital en Cárdenas, desde donde fue remitido, debido a la gravedad de las quemaduras, al Hospital Universitario Faustino Pérez, en la capital provincial, donde finalmente falleció.
El crimen ocurre en un contexto donde la presencia de personas sin hogar se ha vuelto cada vez más visible en todas las ciudades del país. Aunque el Gobierno evita hablar de indigencia y utiliza el término burocrático de “personas con conducta deambulante”, incluso la prensa oficial ha tenido que reconocer la magnitud del fenómeno. Un reportaje del diario Trabajadores reveló que entre 2014 y 2023 se registraron en Cuba 3.690 personas en esta situación, atendidas por el sistema de asistencia social. La propia publicación admitía que la cifra no refleja a todos los que sobreviven pidiendo limosna o hurgando en la basura, lo que apunta a un subregistro significativo.
Los especialistas consultados ya advertían de que el perfil del deambulante también está cambiando. Ya no se trata únicamente de personas con trastornos psiquiátricos severos –explicación recurrente en el discurso institucional–, sino de ciudadanos golpeados por el deterioro económico, la ruptura de redes familiares, el envejecimiento y la crisis de la vivienda.
“No se metía con nadie”, repiten testimonios coincidentes
El contraste entre la realidad y el discurso político ha sido notable. En 2025, la entonces ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, llegó a negar públicamente la existencia de mendigos en Cuba, insistiendo en que el país atiende a todas las personas vulnerables. Aunque la funcionaria fue separada de sus cargos tras el rechazo masivo que generaron sus declaraciones, la situación de los indigentes en la Isla no ha hecho más que empeorar.
En Cárdenas, vecinos del reparto Fructuoso Rodríguez describen a Agustín como una figura conocida del barrio. “No se metía con nadie”, repiten testimonios coincidentes. Precisamente ese perfil –personas vulnerables, aisladas o con deterioro mental– es el que, según varios trabajadores sociales, queda más expuesto a la violencia. La falta de iluminación en algunas zonas, la escasa vigilancia nocturna, el deterioro extremo de la situación económica y el consumo de drogas como el químico –sobre todo entre jóvenes y adolescentes– son factores que inciden en el aumento de la inseguridad.
El caso tampoco aparece completamente aislado dentro del panorama nacional ni se limita al riesgo que estas personas corren en las calles. En los últimos años se han reportado agresiones incluso dentro de las instituciones de salud. En abril de 2025, un video sobre los abusos físicos contra los pacientes cometidos por un empleado del Hospital Psiquiátrico Provincial Dr. Luis San Juan Pérez, de Santa Clara, obligó a las autoridades del centro a despedirlo. Una vez más, las redes sociales jugaron un papel clave ante el silencio de la prensa oficialista y la falta de transparencia del sistema institucional.
La pregunta que queda flotando en Cárdenas no es solo quién prendió fuego aquella madrugada, sino cuántos cubanos más duermen hoy sin protección en los portales de la provincia. Y, sobre todo, qué nuevos horrores se verán en un país donde la crisis avanza aceleradamente, destruyendo a su paso el respeto a la vida.