A Díaz-Canel le disgustó la pregunta de NBC News sobre "su disposición a dimitir para salvar a Cuba"
EE UU
El mandatario asegura que solo el pueblo cubano lo puede echar de la Presidencia si entiende que es "incapaz" o que no está "a su altura"
Madrid/“Renunciar no forma parte de nuestro vocabulario”, ha dicho Miguel Díaz-Canel a Kristen Welker, conductora del programa Meet the Press de NBC News, en el adelanto de una entrevista que será emitida en su versión completa el próximo domingo. La última vez que un mandatario cubano fue entrevistado por esta cadena de televisión estadounidense fue en 1959, cuando Fidel Castro acudió precisamente a ese mismo programa.
El clip comienza con un momento de alta tensión entre el presidente y la entrevistadora. “¿Estaría usted dispuesto a dimitir con tal de salvar a Cuba, al pueblo de Cuba?”, le pregunta Welker. Díaz-Canel, ajeno a las preguntas críticas, consume más de un minuto en rebatir a la periodista, insistiendo en si plantea ese tipo de cuestiones a otros presidentes, si lo hace de parte del Departamento de Estado y si se la haría a Donald Trump, ignorando aparentemente la mala relación entre el presidente de EE UU y NBC. Welker, impertérrita, le aclara lo que todo el mundo sabe: “Yo hago preguntas muy difíciles al presidente”.
Solventada la cuestión, Díaz-Canel entra en materia. “En Cuba, las personas que están al frente y en las responsabilidades de Gobierno no las elige el Gobierno de Estados Unidos ni las mandata el Gobierno de Estados Unidos. Nosotros somos un Estado soberano, libre. Nosotros tenemos autodeterminación, nosotros tenemos independencia y nosotros no nos sometemos a ningún designio del Gobierno de los Estados Unidos”, argumenta.
Nosotros somos un Estado soberano, libre. Nosotros tenemos autodeterminación, nosotros tenemos independencia y nosotros no nos sometemos a ningún designio del Gobierno de los Estados Unidos”, argumenta
A continuación el mandatario defiende sus orígenes sencillos y reivindica el sistema de elección en Cuba. “Cualquiera de nosotros, para ocupar una responsabilidad, tiene que ser elegido en la base en un distrito electoral por miles de cubanos y, después, los cubanos que representan esos otros en la Asamblea Nacional del Poder Popular, eligen esos cargos en votación indirecta, como es en otros países del mundo”, repite.
No aclara, sin embargo, que es imposible ser elegido si no se pertenece al Partido Comunista o una de las organizaciones avaladas por el régimen.. Al contrario, reivindica el Partido Único. “Cuando nosotros asumimos una responsabilidad, no lo hacemos ni por una ambición personal, ni por una ambición corporativa, ni incluso por una posición de partido, porque nuestro partido no es electoral. Lo hacemos por un mandato del pueblo y en el concepto de los revolucionarios no está rendirnos”.
Díaz-Canel, pese a ser plenamente consciente de que no es un mandatario popular –a diferencia de sus más carismáticos antecesores–, asegura que la población puede enseñarle la puerta de salida. “Si el pueblo cubano entiende que soy incapaz, que no estoy a su altura, que no lo represento, ese es el que tiene que decir si yo debo estar en la dirección u ocupando el cargo de presidente o no”, dijo el hombre que gobierna un país en el que criticarlo a él, personalmente, constituye un delito de “propaganda contra el orden constitucional”, castigado con altas penas de prisión.
El mandatario continúa diciendo que la política en Cuba la deciden órganos colegiados y que en ningún caso EE UU puede exigirle nada, especialmente cuando se trata de un país que ha llevado una política “hostil” contra la Isla durante décadas. “No tiene moral incluso para decir que ellos están preocupados con la situación del pueblo cubano y que el Gobierno cubano es el que ha llevado a Cuba a esta situación cuando ellos tienen toda esa responsabilidad”, continúa, y conmina a Washington a mirarse de manera crítica y ver “cuánto ha costado lo que han hecho en política para el pueblo de Cuba en sufrimiento, en limitaciones, y en cuánto han privado al pueblo norteamericano de una relación normal con Cuba”.
Díaz-Canel ha mantenido, como en todas sus últimas intervenciones, que el régimen está dispuesto a dialogar, siempre y cuando no se condicione a cambios en el sistema. “Nosotros no exigiríamos cambios del sistema norteamericano, sobre el cual tenemos un sinfín de dudas y un sinfín de críticas”, aduce, y pide que las conversaciones giren en torno a lo que puede unir a ambos países. “Una vez más, repito, para evitar la confrontación y tener un futuro para ambos pueblos de beneficio, de relación, de amistad y también de solidaridad”, cierra.
El fragmento de la entrevista se ha emitido coincidiendo con el mensaje que el mandatario envió a la II Conferencia Internacional sobre Medidas Coercitivas Unilaterales, celebrada en Ginebra, en la que denuncia de nuevo la “asfixia” a la que EE UU somete a la Isla. Cuba es víctima de un castigo colectivo prolongado que pretende arrodillar a su pueblo por hambre, enfermedades y duras carencias de insumos básicos”, dijo en un video.
"Cuba es víctima de un castigo colectivo prolongado que pretende arrodillar a su pueblo por hambre, enfermedades y duras carencias de insumos básicos”
El mandatario repasó algunas de las consecuencias derivadas, a su juicio, del agravamiento de la situación energética a partir del bloqueo petrolero de Trump. Entre ellas citó la suspensión de cirugías a más de 96.000 personas (11.000 menores incluidos), 19.000 pacientes con tratamientos oncológicos o de hemodiálisis en riesgo, falta de gas y agua y producciones industriales en mínimos. "¿Qué derecho tiene la principal potencia económica mundial de cometer semejante abuso contra un pequeño país?", cuestionó Díaz-Canel, calificando la situación como un retorno a la "barbarie y el vasallaje".
“Es imposible contabilizar el agotamiento físico y psicológico, las carencias diarias, la posposición de los sueños y la guerra mediática a la que se somete, solo por maldad, a un pueblo noble, resiliente y solidario como el nuestro”, alegó, y dedicó también unos minutos a agradecer a quienes han optado por estar a su lado, como México o Rusia, coincidiendo precisamente con el anuncio de que un nuevo petrolero de ese país llegará a la Isla, aunque Moscú no ha indicado en qué fecha.