EE UU alerta sobre un aumento del espionaje ruso y chino desde Cuba

Espionaje

‘The Wall Street Journal’ asegura que Moscú y Pekín han ampliado desde 2023 sus operaciones de inteligencia electrónica en la Isla

China operaría tres sitios de inteligencia de señales en Cuba, y Rusia otros dos, algunos en coordinación con las autoridades cubanas.
Vista aérea de las instalaciones de la antigua base soviética de Lourdes, en Bejucal.
14ymedio

22 de mayo 2026 - 16:23

La Habana/Estados Unidos vuelve a colocar a Cuba en el centro de sus preocupaciones de seguridad nacional. Una evaluación reciente de inteligencia citada por The Wall Street Journal advierte de que Rusia y China han incrementado sus operaciones de espionaje electrónico en la Isla, con instalaciones dirigidas a vigilar objetivos militares estadounidenses en Florida.

Según el diario estadounidense, desde 2023 se habría triplicado el número de personal de inteligencia ruso y chino en Cuba. La información atribuye a ambos países la ampliación de capacidades de escucha electrónica y señala que algunos de los sitios estarían orientados a monitorear el Comando Central de EE UU, con sede en Tampa, y el Comando Sur, ubicado cerca de Miami.

La ubicación geográfica de Cuba explica buena parte de la preocupación. A 150 kilómetros de Florida, la Isla ofrece una posición privilegiada para interceptar comunicaciones, observar movimientos marítimos y seguir actividad aérea o espacial en el sureste de Estados Unidos. Esa ventaja estratégica tampoco es nueva. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética ya utilizó el territorio cubano para labores de inteligencia contra Washington.

Funcionarios familiarizados con la evaluación aseguran que existen 18 sitios de inteligencia de señales en Cuba

Lo novedoso, según el informe citado por The Wall Street Journal, es la escala actual de la operación y la presencia simultánea de Moscú y Pekín. Funcionarios familiarizados con la evaluación aseguran que existen 18 sitios de inteligencia de señales en Cuba. De ellos, China operaría tres y Rusia otros dos, algunos en coordinación con las autoridades cubanas.

El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (Csis), con sede en Washington, identificó en 2024 cuatro sitios relevantes: Bejucal, Wajay, Calabazar y El Salao. El análisis, basado en imágenes satelitales y fuentes abiertas, señaló que esas instalaciones han mostrado mejoras o actividad compatible con inteligencia de señales.

Uno de los puntos más sensibles es El Salao, en el oriente de Cuba, relativamente cerca de la base naval estadounidense de Guantánamo. Reuters informó en julio de 2024 que, según Csis, una instalación en construcción en esa zona podría aumentar la capacidad de vigilancia sobre movimientos aéreos y marítimos de EE UU.

La Habana ha negado reiteradamente que permita bases extranjeras de espionaje contra Estados Unidos. También Pekín ha rechazado esas acusaciones y las ha presentado como parte de una campaña de Washington contra Cuba. En 2023, cuando The Wall Street Journal informó por primera vez de un supuesto acuerdo entre Cuba y China para una base de escucha electrónica, el Pentágono respondió que no tenía constancia de una instalación nueva de ese tipo y calificó el reporte de inexacto.

El secretario de Estado, Marco Rubio, también ha mencionado la presencia rusa y china en la Isla como prueba de ese riesgo

El Gobierno de Donald Trump ha endurecido en los últimos meses su discurso hacia La Habana. La Administración utiliza estos hallazgos para reforzar su argumento de que Cuba representa una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad estadounidense. El secretario de Estado, Marco Rubio, también ha mencionado la presencia rusa y china en la Isla como prueba de ese riesgo.

Algunos ex funcionarios citados por el propio diario consideran que el momento político del informe no es casual. Recuerdan que Washington conoce desde hace décadas la actividad de inteligencia en Cuba y advierten que la Casa Blanca podría estar usando esa información para justificar una política de mayor presión contra el régimen cubano.

Para La Habana, el problema es doble. Por un lado, la alianza con Rusia y China le ofrece respaldo diplomático, tecnología, combustible, financiamiento y cobertura política frente a EE UU. Por otro, esa misma cercanía convierte a Cuba en pieza visible de la rivalidad entre grandes potencias, con riesgos que van más allá de la propaganda oficial.

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