Un equipo del FBI ya está en La Habana para investigar el tiroteo de la lancha de Florida

Lancha

El régimen asegura que los tripulantes entraron armados en aguas cubanas y abrieron fuego, pero Washington quiere verificar su versión con una pesquisa propia

La llegada del FBI había sido adelantada por Miguel Díaz-Canel el pasado 13 de marzo.
La llegada del FBI había sido adelantada por Miguel Díaz-Canel el pasado 13 de marzo. / EFE
14ymedio / EFE

01 de abril 2026 - 14:40

La Habana/Un equipo del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) llegó a La Habana para participar en la investigación sobre el incidente ocurrido el pasado 25 de febrero en aguas cubanas, en el que murieron cinco tripulantes de una lancha procedente de Florida. “El equipo del FBI llegó a La Habana ayer para realizar una investigación independiente y exhaustiva sobre el incidente”, reveló este miércoles a EFE una fuente del Gobierno estadounidense.

Según la versión oficial cubana, la embarcación fue interceptada por tropas guardafronteras al norte de Villa Clara, cerca de cayo Falcones, con diez personas a bordo, todas residentes en Estados Unidos. La Habana sostiene que desde la lancha se abrió fuego contra la patrulla y que sus agentes respondieron, en un enfrentamiento que dejó cuatro muertos en el acto, seis heridos y un oficial cubano lesionado. Días después murió uno de los heridos, con lo que la cifra de fallecidos ascendió a cinco.

Los muertos fueron identificados como Pável Alling Peña, Michel Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara, Héctor Duani Cruz Correa y Roberto Álvarez Ávila. Este último falleció el 4 de marzo mientras permanecía bajo custodia de las autoridades cubanas. Su nombre, además, había sido omitido en el primer comunicado oficial, que incluyó en su lugar a un ciudadano cubano que se encontraba en Estados Unidos.

La versión del régimen ha sido cuestionada por familiares de las víctimas y por medios independientes

La llegada del FBI había sido adelantada por Miguel Díaz-Canel el pasado 13 de marzo. Entonces, el gobernante cubano dijo que Washington había expresado por vías diplomáticas y consulares su interés en colaborar en el esclarecimiento de lo ocurrido. Del lado estadounidense, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró tras el suceso que la Administración de Donald Trump buscaba contrastar la versión cubana con “información independiente”.

El caso estalló en plena escalada entre La Habana y Washington, en medio del aumento de la presión estadounidense sobre la Isla, de unas negociaciones marcadas por la tensión y de declaraciones cruzadas de ambos Gobiernos en tono abiertamente confrontativo. Semanas antes del incidente, 32 militares cubanos habían muerto en Caracas durante la operación de EE UU en la que fue capturado Nicolás Maduro. Desde entonces, el régimen ha multiplicado en toda Cuba los ejercicios militares y ha reactivado con fuerza su retórica de plaza sitiada. En ese clima, la colaboración puntual con el FBI resalta como una rara excepción dentro de una relación dominada por la desconfianza mutua.

Aun así, el episodio sigue rodeado de interrogantes. La versión del régimen ha sido cuestionada por familiares de las víctimas y por medios independientes, que han señalado contradicciones, cambios en la identificación de los implicados y la ausencia de testimonios y pruebas públicas concluyentes sobre cómo se produjo realmente el tiroteo.

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