La española Vima, con negocio en Cuba, duplica sus ingresos pese a la crisis en la Isla

Cuba

La empresa vende productos de baja calidad y precios altos en las tiendas del conglomerado militar Gaesa

Tienda estatal de Vima y Cimex en Infanta y Santa Marta, Centro Habana.
Tienda estatal de Vima y Cimex en Infanta y Santa Marta, Centro Habana. / 14ymedio
Juan Diego Rodríguez/Olea Gallardo

08 de abril 2026 - 15:32

La Habana/El grupo Vima Foods, conocido en Cuba por sus productos alimenticios de baja calidad, prevé una facturación de 250 millones de dólares (216 millones de euros) este 2026, una cifra superior al año pasado y más del doble de lo que reportó en 2024. En un comunicado repartido a los medios este martes, la empresa española asegura que prevé, además, duplicar esos ingresos en cinco años, gracias a la ampliación de sus negocios en América y el “salto” a mercados de Europa y de África.

Así, para 2030 la firma, cuyo nombre proviene de la unión de las iniciales de su fundador, Víctor Moro Suárez, estima alcanzar los 500 millones de dólares (432 millones de euros), impulsada por “su reciente cambio de identidad visual y su posicionamiento como socio de confianza” en lo que denominan en el sector “canal horeca” –acrónimo de hoteles, restaurantes y caterings– y en ventas minoristas “a nivel mundial”.

Este año planean convertirse, además, en la “solución integral de distribución” para marcas españolas e internacionales “con estrategia de expansión en mercados globales”. Este ofrecimiento de servir de “puente entre la producción española y la demanda global” es considerado por Vima como “un paso adelante”, para el que se apoya en “su infraestructura consolidada, su conocimiento de los mercados locales y su red de relaciones con operadores, supermercados y distribuidores en más de 30 países”.

La empresa presume de operar “en más de 10.000 puntos de venta” y “en las principales cadenas de supermercados de América”

La empresa presume de operar “en más de 10.000 puntos de venta” y tener presencia “en las principales cadenas de supermercados de América tales como Walmart, Chedraui, Rey, Éxito, Soriana o Carrefour”. De igual manera, señala que suministra “a las principales cadenas hoteleras de la región”. 

En su comunicado no detalla cómo se reparte el negocio entre los siete países donde afirma tener centros de distribución –España, Estados Unidos, México, República Dominicana, Cuba, Panamá y China, así ordenados en el texto–, pero, según sus cifras del año pasado, la Isla es su principal mercado, casi la mitad del volumen de su negocio. Entonces, reportaron que de los casi 106 millones de euros de volumen de negocio de la filial coruñesa del grupo –Corporación Alimentaria Vima–, 49 correspondían a operaciones con Cuba, seguido por República Dominicana, con 33, y México con 15,4. Ello implica un margen muy minoritario –unos 9 millones de euros– para el resto del mundo donde presume operar.

En Cuba, los productos de Vima, que van desde vegetales congelados a alimentos precocinados, pasando por verduras enlatadas, mermeladas o granos, son tan omnipresentes en las tiendas como denostados por sus compradores. A la mala fama de su calidad se une, en mitad de la crisis sin precedentes en el país, los altos precios a los que vende en las tiendas dolarizadas de Cimex, perteneciente al Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), el conglomerado de las Fuerzas Armadas.

Una botella de agua de litro y medio cuesta un dólar, el doble que en un comercio privado, y el arroz, a 1.000 pesos el kilogramo, cuando está a 600 en mipymes.

Las bolsas de Vima resultan una ingeniosa publicidad pagada por los usuarios de los comercios estatales.
Las bolsas de Vima resultan una ingeniosa publicidad pagada por los usuarios de los comercios estatales. / 14ymedio

Otra cosa ha proliferado en los últimos tiempos, no solamente en sus propios establecimientos sino en otras tiendas de venta en dólares: bolsas verdes reutilizables con el logo de Vima. Su precio es de 0,40 centavos de dólar y, como casi nunca hay jabas gratuitas de plástico en estos mercados, el cliente se ve obligado a comprarla. Una ingeniosa publicidad pagada por los usuarios de los comercios estatales donde la empresa española vende su mercancía.

Los productos de esa marca, por lo demás, no se encuentran en los supermercados españoles, ni tampoco en la Ciudad de México, pero nadie lo diría leyendo la información corporativa, en la que pareciera que la Isla ocupa tan solo un espacio más, y no el pilar del conglomerado.

Vima insiste en describirse como una “empresa familiar cuyas raíces están vinculadas al sector pesquero gallego”, a pesar de ser muy poco conocido en esa tierra, y hace hincapié en sus renovadas ambiciones expansionistas. “Uno de nuestros mercados cruciales sigue siendo América, donde ya tenemos una presencia muy consolidada de norte a sur. No obstante, nuestra vocación es global; estamos preparando el terreno para una expansión de gran escala hacia Europa y África”, se cita en el texto a Víctor Moro Morros-Sarda, vicepresidente del conglomerado e hijo del presidente y fundador, Víctor Moro Suárez.

Sus declaraciones prosiguen recalcando la pretensión futura de la empresa: “Queremos que las marcas españolas e internacionales vean en Vima Foods no solo a un distribuidor, sino a un aliado estratégico. Tenemos la infraestructura, el conocimiento local en mercados complejos y la logística necesaria para llevar la calidad de nuestros productos a cualquier rincón del mundo”. Y concluyen: “Nuestra reciente participación en la feria Alimentaria ha sido el punto de inflexión para mostrar esta nueva identidad y nuestra capacidad de escalar el negocio de manera exponencial de aquí a 2030”.

"Tenemos la infraestructura y la logística necesaria para llevar la calidad de nuestros productos a cualquier rincón del mundo"

Salvo en este comunicado, por otra parte, los Moro nunca han ocultado su vínculo con la Isla. Moro Morros-Sarda se casó por todo lo alto en La Habana en diciembre de 2023, y su padre –hijo de Víctor Moro Rodríguez, un político de la Transición española, fallecido en 2021 y también al frente de un conglomerado de envasados congelados–, vivió más de 25 años en Cuba, donde fue presidente de la Asociación de Empresarios Españoles en el país.

El año pasado, en un reportaje publicado por la prensa local, destacaban una “nueva filial” creada por el grupo en la Isla, Vima Caribe, destinada a canalizar “todas las operaciones comerciales hacia una nueva sucursal, sociedad de capital 100% extranjero, encargada de la importación, almacenamiento, comercialización y distribución de los productos del grupo en Cuba”. 

Quedaba así claro que aquel “proyecto de colaboración” entre Vima y Gaesa, firmado en 2024, iba más allá de la gestión de varias tiendas “dolarizadas”. Implicaba la creación jurídica de una nueva empresa, de la que no ha dado noticia la prensa oficial cubana.

En la misma crónica, Economía Digital daba otros detalles acerca de los vaivenes de las filiales de Vima Foods, al que no en vano se referían como “un conglomerado muy diseminado”. Por ejemplo, que la Corporación Alimentaria Vima había “transferido” a sus empleados corporativos en España a una nueva sociedad, CS Vima, domiciliada en Madrid. Es en la capital española donde está registrada la cabecera del conglomerado, que hasta marzo de 2023 se ubicaba en Panamá.

Ese mismo año, tal y como figura en el Registro Mercantil, el grupo trasladó su domicilio social a España y se transformó de sociedad anónima a sociedad limitada, algo que, sobre todo, refuerza aún más el control de la familia sobre la empresa y los inversores externos.

En 2001, sus ingresos habían sido, según se detallaba, de 25 millones de euros. Es decir, que en un cuarto de siglo, el negocio se ha multiplicado casi por diez

Más opaco sigue siendo el origen y crecimiento de su negocio millonario. Los Papeles de Panamá, publicación de la base de datos del bufete Mossack Fonseca por parte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), revelaron en 2016 que Vima World –ha cambiado de nombre varias veces desde que fue fundada– figuraba entre las empresas registradas en paraísos fiscales.

En el buscador del ICIJ aparece como fundada en enero de 1994 en las Islas Vírgenes Británicas. Sin embargo, el propio Moro Suárez admitió en una entrevista con la prensa gallega, en 2006, que su emporio comenzó en Cuba. Ante la pregunta del periodista sobre cómo “aprendió” a tener “ciento sesenta empleados que hacen que se sirvan veinte millones de comidas en todo el mundo”, el empresario respondió: “Yo encontré un nicho de trabajo en el área del Caribe, partiendo de Cuba, y esa circunstancia me llevó a organizar este grupo de empresas”.

Otra nota anterior, publicada en La Voz de Galicia, también lo corroboraba: “Vima nació en La Habana en 1994, para aprovechar la apertura del mercado cubano a la inversión turística y convertirse en la principal distribuidora a hoteles y restaurantes”. En aquel 2002, la información señalaba que Vima World, “una distribuidora con sede en Vigo y participada al 100% por la familia gallega Moro”, era la líder del sector en Cuba, controlando el 15% de la distribución de alimentos y el 25% del abastecimiento a hoteles. En 2001, sus ingresos habían sido, según se detallaba, de 25 millones de euros. Es decir, que en un cuarto de siglo, el negocio se ha multiplicado casi por diez.

Cómo pudo fundarse una empresa en Cuba, a cargo de un extranjero, a mediados de los años noventa, y alcanzar esas cifras en unos pocos años, es una de las incógnitas que plantea Vima, que comenzó a aparecer en establecimientos de la Isla justo en esa época, la de la dolarización y el desespero del Período Especial. La respuesta puede hallarse en aquella entrevista de 2006, en la que el periodista escribía que, según le habían contado, Moro Suárez se relacionaba con personalidades del régimen, como el mismísimo Fidel Castro.

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