La fábrica de cemento de Sancti Spíritus arranca tras un parón de siete meses

Gracias a la reparación de su horno con ladrillos importados, Siguaney ha fabricado ya 1.000 toneladas métricas de clínker

La fábrica Siguaney ha sido materia de numerosos reportajes en la prensa oficial, que han debido bajarle el tono al triunfalismo y señalar la precariedad de las instalaciones. (Escambray)
La fábrica Siguaney ha sido materia de numerosos reportajes en la prensa oficial, que han debido bajarle el tono al triunfalismo y señalar la precariedad de las instalaciones. (Escambray)

La fábrica de cemento Siguaney, ubicada en el municipio de Taguasco, en Sancti Spíritus, reinició su producción esta semana después de llevar siete meses paralizada. La reparación de su horno con ladrillos refractarios importados aspira a permitir una mayor disponibilidad de cemento en la provincia y abrir nuevas posibilidades para el abastecimiento nacional y la exportación.

El director de Siguaney, Gonzalo Reina Aguilar, lamentó que la fabricación estuviera limitada y que hayan tenido que interrumpirla varias veces durante los últimos años. En su opinión, la importación de ladrillos para acondicionar el horno será la garantía para un funcionamiento óptimo de las instalaciones en el futuro.

Durante el corto período desde que comenzó a trabajar, Siguaney ha fabricado ya 1.000 toneladas métricas de clínker, el principal componente del cemento Portland. Según dijo su director al periódico oficialista Escambray, la empresa no se ha visto afectada en los últimos días por cortes eléctricos, que hubieran hecho imposible el procesamiento correcto del cemento, sino que ha disfrutado de las "necesarias asignaciones de electricidad" indispensables para no frenar la producción una vez más.

Además, precisó Reina Aguilar, se han producido 500 toneladas de cemento gris, considerado como "material deficitario", que ya se comercializa en varios establecimientos de Sancti Spíritu y Ciego de Ávila.

La fábrica Siguaney ha sido materia de numerosos reportajes en la prensa oficial, que han debido bajarle el tono al triunfalismo y señalar la precariedad de las instalaciones. El pasado agosto, otra nota de Escambray describía que de las chimeneas de Siguaney no salía ya "tanto humo". Víctima del "insondable desabastecimiento de insumos", la industria del cemento se hallaba en un punto crítico y presagiaba "largas paradas" en la producción de los próximos meses.

En aquel momento, el propio director Reina Aguilar se mostraba optimista en materia de fabricación de bloques y adelantaba un "plan dirigido a la elaboración de losas hexagonales y adocretos"

Cincuenta años de exploración, desde 1971, habían agotado los hornos de la cementera a pesar de que Saúl Rodríguez, su director técnico, que había denunciado la "obsolescencia tecnológica" de las "máquinas viejas" de Siguaney, se arriesgara a afirmar que "todavía aguantan".

En aquel momento, el propio director Reina Aguilar se mostraba optimista en materia de fabricación de bloques y adelantaba un "plan dirigido a la elaboración de losas hexagonales y adocretos".

Antes, a finales de 2021, Reina Aguilar hablaba de una "producción deprimida" –de las 1,5 millones de toneladas habituales no se habían producido ni un millón ese año– y anunciaba que esa exigua cantidad habría que venderla en moneda libremente convertible (MLC). "Hemos recibido la indicación de vender mucho cemento en MLC y, aunque parece contradictorio, es un negocio bueno para el país", reconoció.

"El país decidió no exportar y ahora se venden en esas tiendas unas 3.000 toneladas, pero es lo que le hace falta al país, que sí gana, porque lo que se construye se queda en Cuba". En cuanto al horno, en el que la fábrica cifra ahora sus esperanzas de aumentar la producción, Saúl Rodríguez señaló a la prensa oficialista que llegó a 2022 "apuntalado" para los próximos tres meses, aunque en la práctica duró un tiempo más. "Se le han hecho reparaciones y algunos avances que lo han mantenido, pero la vida de una zona básica de ladrillo no es más de un año. (...) Anualmente el elemento refractario básico debe reponerse y eso son alrededor de 300.000 euros".

A pesar de la emigración creciente, el cemento sigue siendo uno de los materiales más buscados por la población cubana. No ya la construcción sino también la reparación de las viviendas es imposible en la Isla. Durante 2022 los precios de los materiales han aumentado significativamente.

Algunos incrementos, como ha señalado el economista Pedro Monreal, son mayores al 50%. Las subidas alcanzan cotas muy elevadas, como en el caso del tanque de hormigón de 55 galones, que para abril había crecido un 368% respecto 2021, la baldosa de 40x40 cm, que subió un 300%, los bloques de hormigón un 66% y un lavabo pequeño, más de un 41%.

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