A falta de cerdo, una ración de mortadela con moringa para los cubanos en Navidad

En la pescadería de la calle San Lázaro, en Centro Habana, este producto con un aspecto poco agradable es el protagonista de la tablilla

"En plena Navidad y el regalo a los cubanos es jamonada con moringa, y carísima, que falta de respeto", se quejó un cliente. (14ymedio)
"En plena Navidad y el regalo a los cubanos es jamonada con moringa, y carísima, qué falta de respeto", se quejó un cliente. (14ymedio)

Antes de las protestas populares del 11 de julio, la pescadería de la calle San Lázaro en Centro Habana llevaba meses con apenas suministro. Después del estallido social, el comercio estatal fue abastecido con langosta, picadillo y pargo, pero aquella oferta es hoy cosa del pasado y la protagonista de la tablilla es la mortadela con moringa.

"Es un nuevo experimento y no pienso probarlo, lo mío es solo venderlo", aseguró este sábado el empleado que despachaba en el comercio que hace esquina con la calle Soledad. Los clientes que se acercaban miraban con asombro y hacían un mohín de rechazo al leer: "Mortadela de pollo con moringa a 150 pesos el kilogramo".

La sola mención de la palabra "moringa", un árbol muy valorado por sus propiedades, hace recordar de inmediato a los cubanos al ex gobernante Fidel Castro. En sus últimos años de vida, Castro se obsesionó con las propiedades de estas plantas de las que alabó incluso que "son capaces de suministrar trabajo a la sombra y bien remunerado".

Con un aspecto poco agradable por su color oscuro y textura algo grumosa, el nuevo embutido no provocó mucho entusiasmo entre el público presente, a pesar del desespero por llevarse algo a casa. "En plena Navidad y el regalo a los cubanos es jamonada con moringa, y carísima, que falta de respeto", se quejó otro cliente.

"¿Es que no pueden vender un simple bistec de cerdo'", se indignaba un frustrado comprador en la cola de la pescadería de la calle San Lázaro en Centro Habana. (14ymedio)
"¿Es que no pueden vender un simple bistec de cerdo'", se indignaba un frustrado comprador en la cola de la pescadería de la calle San Lázaro en Centro Habana. (14ymedio)

Las otras ofertas que se leían eran mortadela especial de pollo a 120 pesos el kilogramo y croquetas de pollo a 57. Una mujer que buscaba qué poner dentro del pan para la merienda de sus hijos se notaba indecisa a la hora de escoger cuál de los productos poco atractivos expuestos en la vidriera se iba a llevar.

"No sé si mis hijos se vayan a comer la que lleva moringa, no tengo idea del sabor que tiene", dijo en voz alta, a lo que una señora de la cola respondió que el añadido vegetal no sabía a nada. "Lo que no entiendo es la diferencia de 30 pesos respecto a la especial, a mí me parece cara", añadió otra persona que escuchaba cerca.

Las mezclas alimentarias han sido una constante en el comercio estatal cubano, que con frecuencia "enriquece" el picadillo con soya, agrega carne de claria (del género de los peces gato) a los embutidos y ahora echa mano de la moringa. Pero los clientes parecen seguir prefiriendo la materia prima en bruto: "¿Es que no pueden vender un simple bistec de cerdo'", se indignaba un frustrado comprador en esa mañana navideña.

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