Por falta de reactivos en los hospitales, los cubanos no saben si tienen oropouche o dengue

Sancti Spíritus

La propagación de ambos virus avanza en casi todo el país en medio de la carencia de diagnósticos y la proliferación de mosquitos

Antes los médicos iban a las casas de los enfermos de dengue. Ahora esa práctica se ha perdido.
Antes los médicos iban a las casas de los enfermos de dengue. Ahora esa práctica se ha perdido. / Archivo/Granma
Mercedes García

28 de agosto 2025 - 18:08

Sancti Spíritus/¿Oropouche o dengue? La pregunta ronda hace una semana la cabeza de Dayana, de 35 años y residente en Sancti Spíritus, pero la conclusión es siempre la misma: “no lo voy a saber nunca, porque en el policlínico no hay reactivos”. La joven es solo una de las muchas víctimas del malestar que causan ambos virus y que se ha expandido por todo su barrio, entre sus conocidos y, según admiten las autoridades de la Isla, por todo el país.

“Eso”, “el virus” o “lo que anda por ahí” son los nuevos nombres asignados por Dayana y muchos otros espirituanos a los síntomas comunes a ambas enfermedades –fiebre, malestar, dolor en las articulaciones– frente a la falta de medios en los centros de salud para determinar de cuál se trata. En realidad, confiesa a 14ymedio, no importa el diagnóstico porque “ya aquí todos saben que deben hacer reposo y remedios caseros: mucho cocimiento de hoja de cereza o guayaba, gelatina, caldo de patas de gallina y agua, mucha agua”.

Ambas enfermedades se han extendido en las últimas semanas, especialmente el oropouche, que según informó el miércoles el epidemiólogo Francisco Durán en Televisión Cubana, ya está presente en 11 provincias. El dengue se ha extendido por siete, pero con un “cuadro” más complejo que el oropouche, se reportan cuatro pacientes ingresados en terapia intensiva, dos diagnosticados de grave y dos de críticos.

La Embajada de Estados Unidos en la Isla publicó dos alertas avisando a sus nacionales sobre los riesgos

La propagación de los virus incluso disparó las alarmas de la Embajada de Estados Unidos en la Isla, que este miércoles publicó dos alertas avisando a sus nacionales del “aumento en el número de casos de dengue, chikungunya y virus oropouche en toda Cuba”, además de hepatitis A, esta última sobre todo en La Habana.

“La hepatitis A se transmite principalmente a través de alimentos y agua contaminados. Las zonas con sistemas de suministro de agua inadecuados, recolección de basura ineficaz y abundancia de moscas presentan un riesgo especialmente alto de transmisión. Estas condiciones persisten en varias zonas de la ciudad”, refiere el comunicado. 

Para Dayana, no obstante, la vida sigue con o sin virus. “Hace ya una semana y pico yo estuve con ‘eso’, y mi mamá, y un montón de gente del barrio también. Ayer fui a mi trabajo y lo tenían el jefe y la económica, pero todo el mundo sigue trabajando así, todo el mundo sigue haciendo sus cosas con la enfermedad”, asegura.

En los hospitales, valora, tampoco se le da demasiada importancia. “Yo misma fui al policlínico cuando empecé a sentirme mal y, después de decirme que no había con qué hacerme las pruebas en el laboratorio, el médico me dijo: ‘Eso es dengue u oropouche. Haz reposo y toma abundante agua”, relata.

En años pasados, recuerda, “cuando la gente tenía esos síntomas, un médico venía a verte y te decía que tenías que estar en tu casa, que no podías salir. Venían también los de los mosquitos [Epidemiología] y te hacían un control en el patio a ver cómo tenías las aguas. Ahora no hacen nada, nadie se ocupa de eso”, lamenta.

"También está el problema de la basura. Hay muchos vertederos por toda la ciudad, sin recoger hace tiempo"

Para colmo, refiere con molestia, los virus los transmite el mosquito y en Sancti Spíritus “están a la orden del día”. “Aquí el agua viene dos veces al día y con la enorme cantidad de salideros que hay se bota y se acumula en todos lados”, se queja. 

Cuando el agua comienza a llegar por las tuberías, explica, “mis propios vecinos dejan el tanque abierto y el agua corre por todo mi patio. También está el problema de la basura. Hay muchos vertederos por toda la ciudad, sin recoger hace tiempo, con vasijas en las que se acumula el agua cada vez que cae un aguacero”. 

El panorama, zanja, hace a la ciudad el caldo de cultivo perfecto para que proliferen los Aedes aegypti, el culex y “un montón de plagas más” que transmiten enfermedades. En opinión de Dayana, es un milagro que en su barrio no haya también un brote de hepatitis, que se transmite a través de agua y alimentos contaminados.

En Televisión Cubana, donde la Isla que se expone es muy distinta a la real, Durán recomendó asistir siempre a los centros de salud para recibir un diagnóstico. “En Cuba todo el mundo es médico”, ironizó el epidemiólogo, haciendo referencia a quienes se autodiagnostican, se imponen a sí mismos y a sus familiares tratamientos o recurren a remedios caseros, pese a que en los hospitales no hay nada que los sanitarios puedan hacer por sus pacientes. 

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