Más de 20 familias viven en las ruinas de la casa de un prócer cubano

Varias residencias históricas confiscadas por el Estado en 1959 han quedado abandonadas

La antigua residencia de Enrique José Varona, intelectual que llegó a ser vicepresidente de Cuba, situada en la calle 8 entre Línea y Calzada, en el Vedado habanero. (14ymedio)
La antigua residencia de Enrique José Varona, intelectual que llegó a ser vicepresidente de Cuba, situada en la calle 8 entre Línea y Calzada, en el Vedado habanero. (14ymedio)

Dos tarjas, una de los años 30 y otra de los 40, son la única evidencia que encontrará el transeúnte que pase por la calle Obrapía, entre Bernaza y Villegas, en La Habana Vieja, de que ahí residió hasta su muerte, en 1925, el patriota Manuel Sanguily, uno de los pocos cubanos que participaron en las dos guerras de independencia y ocupó altos cargos gubernamentales.

Fuera de ellas, nada lo diría, pues la antigua mansión señorial decimonónica, en la que viven más de 20 familias repartidas en distintos cuartos, se encuentra casi en ruinas.

En la fachada de la casa se aprecia el desplome de uno de los balcones en 1990, cuando nació Yarianna Milanés Acosta, que reside en la casa con sus dos hijos menores. Desde entonces, hace más de 30 años, permanece igual, con el riesgo de que otro pedazo del balcón pueda venirse abajo.

En la fachada de la casa se aprecia el desplome de uno de los balcones en 1990, cuando nació Yarianna Milanés Acosta, que reside en la casa con sus dos hijos menores

La joven cuenta que una familia comenzó a construir una casa grande de cinco cuartos, en lo que era la antigua cochera, con el objetivo de rentar al turismo internacional, pero hace tiempo que todo se paralizó. "Al señor a cargo le dijeron que pronto tenían planificado darnos casas a todos, algo que no ha sucedido y dudamos mucho que suceda", dice Acosta.

"Yo llegué aquí en 1961, muy jovencita", cuenta a 14ymedio Abelina Matos Peña, de casi 80 años. "Desde esa fecha, mi familia ha ido creciendo y hemos tenido que dividir la casa". Aunque en el pasado hubo algún interés por parte de la Oficina del Historiador por reparar este inmueble y convertirlo en museo, asegura, nada se concretó.

En 1975, se produjo un incendio en el almacén junto al edificio, que ya se encontraba en mal estado, y en 1989, el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, se mostró interesado en convertirlo en un centro estatal. "Pero llegó el Período Especial y todos esos planes se abandonaron", explica Matos.

"Mi mamá ha escrito varias cartas a todos los organismos gubernamentales posibles donde explica el mal estado de esta vivienda y la necesidad de salir de aquí para un local mejor", añade Milanés Acosta. "Ni siquiera por haber sido la antigua casa de Manuel Sanguily nos hacen caso. Aquí todas las paredes se filtran y los ratones son los dueños de este lugar".

En la calle Obrapía, entre Bernaza y Villegas, en La Habana Vieja, residió hasta su muerte, en 1925, el patriota Manuel Sanguily. (14ymedio)
En la calle Obrapía, entre Bernaza y Villegas, en La Habana Vieja, residió hasta su muerte, en 1925, el patriota Manuel Sanguily. (14ymedio)

La casa natal de Manuel Sanguily no es la única que se encuentra abandonada por las autoridades. Lo mismo pasa, por ejemplo, con la antigua residencia de Enrique José Varona, intelectual que llegó a ser vicepresidente de Cuba, situada en la calle 8 entre Línea y Calzada, en el Vedado habanero. La construcción tiene el portal totalmente apuntalado y casi todas sus paredes cuarteadas.

Se trata de la morada en que lo visitó para entrevistarlo, cuando a Varona le quedaban pocos años de vida, uno de sus más grandes admiradores, el ensayista Jorge Mañach, cuyo testimonio publicó la moderna revista Avance .

Hoy, solo una placa es el indicio de que allí vivió el llamado "maestro de juventudes". El dueño actual de la vieja mansión, según supo 14ymedio, la ha puesto en venta, pero no quiso dar más declaraciones.

Hoy, solo una placa es el indicio de que allí vivió el llamado "maestro de juventudes". El dueño actual de la vieja mansión, la ha puesto en venta

El mismo olvido sería el destino de la última casa del general dominicano Máximo Gómez, de no ser porque la Oficina del Historiador ha asumido su reparación para transformarla en museo. Hace tres años, la revista El Toque hacía ver el palpable deterioro y abandono de esa gran casona ubicada en Calzada y D, en el Vedado, donde el gran estratega militar –que renunció a ser presidente de la recién estrenada nación independiente– vivió sus últimos años hasta su muerte, en 1905. No hay rastro del busto del prócer, que se encontraba justo en una esquina del jardín interior, pero uno de los constructores que trabaja en la restauración asegura que fue retirado para ser remozado.

Con la Revolución, en 1959, la mayoría de las casas de personalidades históricas que se reconvirtieron en centros estatales o museos han quedado abandonadas, en especial aquellas mansiones que por su tamaño la reparación o el mantenimiento implica el  gasto de cuantiosos recursos materiales.

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