La prensa oficial lamenta que la Justicia cubana no le entregue los datos de feminicidios

Pese a la crítica, Cubadebate ofrece algunos datos del perfil de más común de agresores en la Isla

Se estudia la metodología del Observatorio, según informó la Federación de Mujeres Cubanas. (14ymedio)
La última vez que se tuvo conocimiento de una cifra de feminicidios en la Isla fue en 2019, cuando se reportó una tasa de 0,99 por cada 100.000 mujeres mayores de 15 años correspondiente a 2016. (14ymedio)

Las estadísticas de violencia machista en Cuba no existen. Es un cliché repetido desde hace años por la prensa y las organizaciones feministas independientes, pero no es cierto. Los datos existen, pero no interesa divulgarlos. La última vez que se tuvo conocimiento de una cifra de feminicidios en la Isla fue en 2019, cuando se reportó una tasa de 0,99 por cada 100.000 mujeres mayores de 15 años correspondiente a 2016. Desde entonces, silencio.

Este martes, el diario oficialista Cubadebate dedica la primera parte de un amplio reportaje a los asesinatos machistas en la Isla en el que asegura haber solicitado al Tribunal Supremo Popular datos estadísticos sobre sus análisis en los casos de mujeres víctimas de esta violencia, fallecidas o no. "Pero no los recibimos", lamenta.

La afirmación parece dudosa para un medio de comunicación que forma parte del aparato del Estado, pero más aún porque a lo largo del texto sí se van obteniendo pinceladas que dan una remota idea del perfil del agresor cubano.

Se sabe que en el 59% de los casos estudiados los hechos violentos ocurrieron tras la disolución de la unión matrimonial

Por ejemplo, se sabe que en el 59% de los casos estudiados los hechos violentos ocurrieron tras la disolución de la unión matrimonial. También que la mayoría de atacantes está en la franja de edad que va de los 31 a los 50 años, que más de la mitad trabajan y son obreros, o que el promedio de estudios es el noveno grado.

También de la lectura del reportaje se puede extraer que, a la hora de agredir, la mayoría se decanta por armas cortantes, un segundo grupo por los golpes, ya sea con las propias manos u otros objetos contundentes, y un último grupo recurre al fuego o la asfixia con distintos procedimientos.

Otros rasgos a destacar, y que son comunes a la mayoría de países, es que hay una minoría de víctimas que habían denunciado agresiones previas que, en gran parte de los casos, se producen; muchas tenían hijos menores en común con el maltratador y sufren los ataques en el interior de las viviendas, y también que el alcohol no suele estar involucrado en los sucesos. Además, en consonancia con los datos internacionales, la violencia es transversal y afecta independientemente del nivel social, económico o cultural de los implicados.

Cubadebate aborda el tema desde varios ámbitos para abrir una cuestión en la que, según avanza, continuará profundizando: si es necesaria una ley específica para actuar contra la violencia machista.

Asociaciones como la Red Femenina en Cuba o la plataforma YoSíTeCreo se han mostrado partidarias de crear una norma similar a las que existen en EE UU o la mayoría de países europeos que aborde de manera integral el complejo fenómeno de la violencia machista y que además tiene derivadas más allá de lo puramente criminal.

Las leyes de este tipo no han sido creadas para imponer castigos que, en efecto, ya existen en los códigos penales, sino para dotar a los distintos servicios públicos de herramientas concretas para enfrentar un problema estructural

Las leyes de este tipo no han sido creadas para imponer castigos que, en efecto, ya existen en los códigos penales, sino para dotar a los distintos servicios públicos de herramientas concretas para enfrentar un problema estructural: desde servicios de atención específica en centros médicos hasta tribunales expertos, pasando por policía formada, servicios sociales concretos -como las casas de acogida- y, muy especialmente, prevención, con medidas educativas que contribuyan a erradicar el machismo de las sociedades.

Las expertas que cita en su primer capítulo el diario oficialista olvidan, sin embargo, estas vertientes y se centran en lo penal.

"No necesito una figura como femicidio en la ley. Lo puedo decir con total tranquilidad. El hecho de que esté pudiera ser un preciosismo legal, no estamos en contra de que las leyes sean mejores, tenemos que aspirar a ello. Pero con el asesinato como está, queda clara la protección a la integridad de la mujer", defiende Arlín Pérez Duarte, profesora de Derecho Penal de la Universidad de La Habana.

En la misma línea está Lisnay María Mederos Torres, fiscal jefe de la Dirección de Proceso Penales de la Fiscalía General de la República, que defiende que el Código Penal vigente "recoge figuras delictivas que dan respuestas a hechos relacionados con la muerte de una fémina y a todo tipo de violencias contra ellas".

Lejos de las normas preventivas se sitúa también Ingryd Teresa Santos Díaz, jueza suplente permanente del Tribunal Provincial Popular de La Habana, que defiende las altas penas previstas para "los que atentan contra la vida y la integridad corporal del ser humano". La mayor cantidad de condenas oscilan entre 21 y 30 años, en tanto las sanciones entre 15 y 20 años son las segundas más aplicadas.

La elevada cantidad de agresores que se quitan la vida tras asesinar a sus exparejas (un tercio, por ejemplo, en España) pone en cuestión que la vía punitiva pueda funcionar en solitario

La elevada cantidad de agresores que se quitan la vida tras asesinar a sus exparejas (un tercio, por ejemplo, en España) pone en cuestión que la vía punitiva pueda funcionar en solitario.

Cubadebate cree que en la Isla no se puede hablar de feminicidios, sino de femicidios, porque el primer término sirve para las víctimas de Estados que no se preocupan por el problema, según Osmayda Hernández Beleño, de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

"En Cuba lamentablemente ocurren femicidios. Aunque todos conocemos que en nuestro país existe una voluntad política y hay un interés del Estado por eliminar esas desigualdades, subsisten manifestaciones de violencia que pueden conducir a estos hechos", argumenta.

La tasa oficial de asesinatos machistas en Cuba es baja en relación a otros países de su entorno -Honduras (6,2), El Salvador (3,3), República Dominicana (2,7) o Bolivia (2,1)- y similar a la de EE UU (1,2), pero elevada para los estándares europeos -Finlandia (0,61), España (0,2) o Grecia (0,13).

Según Cubadebate, "con el incremento del acceso a Internet y uso de las redes sociales, se visibilizan muchos más casos, pero el conflicto lleva tiempo ahí, latente. Y duele". Sin embargo, los casos no "se visibilizan" solos. En lo que va de año, la plataforma YoSíTeCreo ha documentado al menos 19 de estas muertes violentas. Sin las redes sociales no lo sabríamos.

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