Por qué fracasan las reformas de Raúl Castro

En una inevitable autocrítica del Partido Comunista cubano, los camaradas se flagelan por el fracaso parcial de las reformas económicas puesta en marcha por Raúl Castro hace varios años bajo el nombre de lineamientos.

¿En qué consisten esos cambios y por qué no han dado buenos frutos?

En un magnífico artículo publicado en 14ymedio, el periodista Reinaldo Escobar explica en qué consiste lo que él llama El método raulista.

Ese método, según Escobar, “consiste en dar cortos pasos, dejando abierta la posibilidad de avanzar o retroceder dependiendo de la evolución de los acontecimientos”.

Raúl Castro no vuelve al punto de partida, pero “retrasa el momento en que la acumulación cuantitativa de modificaciones genere una nueva e indeseable cualidad de la realidad cubana”.

Sus reformas han afectado la migración, que ya es casi siempre posible. Ha aumentado el número de cuentapropistas. Ha duplicado el usufructo de la tierra que hoy alcanza a los 20 años. Ha permitido la compra-venta de casas y autos, y la existencia de deportistas profesionales. También, se ha extendido el uso de celulares. Internet ha crecido algo, muy poco, pero algo. Y ya se permite la utilización de los hoteles por cubanos de la Isla, siempre que tengan dinero para pagar.

Naturalmente, señala Escobar, y es cierto, nada de esto ha sido acompañado por medidas de apertura política. Raúl Castro le teme a la democracia como el diablo a la cruz.

La pregunta que Raúl y los suyos se hacen: es por qué esas medidas no les han traído la prosperidad a los cubanos, y ni siquiera ha sido posible procurarles un vaso de leche a los niños mayores de 7 años

La pregunta que Raúl y los suyos se hacen: es por qué esas medidas no les han traído la prosperidad a los cubanos, y ni siquiera ha sido posible procurarles un vaso de leche a los niños mayores de 7 años, como Raúl Castro prometió hace casi 10 años.

La respuesta está en la naturaleza humana. La posibilidad de prosperar radica en la libertad para producir que tienen los individuos y en el sistema de recompensas e incentivos que les aguarda si tienen éxito.

La función del Estado no es decirles, y mucho menos ordenarles, a las personas lo que tienen que hacer, sino facilitarles que sigan sus impulsos. Nadie le dijo a Edison que creara la bombilla y echara las bases de la compañía de electricidad en New York.

La economía crece espontáneamente y el mercado va acomodando los nuevos hallazgos. Para cualquiera que tenga una mínima capacidad de observación se le hace clarísima la diferencia entre las dos Corea o la que existía entre las dos Alemania.

Corea del sur y Alemania occidental se guiaban por la libertad para producir y la existencia de Estados que protegían la propiedad privada. Corea del Norte y Alemania oriental, en cambio, construían sus aparatos productivos mediante la planificación centralizada. El Estado les decía a los norcoreanos o a los alemanes de la zona comunista lo que tenían que hacer, limitando terriblemente la capacidad creadora de esos pueblos.

Hasta que los herederos de Raúl Castro no les quiten de encima a los cubanos el peso del Estado, Cuba seguirá siendo una nación muy pobre y muy mal gobernada. Pero eso, claro, implica una reforma política y los castristas, aunque muchos no ignoran lo que afirmo, no tienen el valor de emprenderla. Eso es muy triste.

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