En Guantánamo, tener dinero en el banco no significa poder comprar

Economía

La falta de efectivo se ha convertido en un problema cotidiano que afecta tanto al consumidor como al comerciante

Sacar dinero de una cuenta bancaria se ha convertido en una gestión que puede consumir una mañana entera y terminar con las manos vacías.
Sacar dinero de una cuenta bancaria se ha convertido en una gestión que puede consumir una mañana entera y terminar con las manos vacías. / 14ymedio
Dayamí Rojas

18 de octubre 2026 - 08:01

Guantánamo/La cola comienza antes de que abran las puertas del banco. Algunos han llegado con una jaba para sentarse encima, otros llevan una botella de agua y casi todos miran el reloj con la misma preocupación: que se acabe el efectivo antes de llegar a la ventanilla. En Guantánamo, sacar dinero de una cuenta bancaria se ha convertido en una gestión que puede consumir una mañana entera y terminar con las manos vacías.

Marcelo, de 78 años, conoce bien esa incertidumbre. A su edad, cobrar la jubilación debería ser un trámite sencillo, pero cada mes debe calcular cuánto tiempo dedicará a buscar los billetes que necesita para vivir. "La bancarización la impusieron de manera obligatoria, pero antes no crearon las condiciones para que fuera efectiva", sentencia.

La queja resume una contradicción que atraviesa la ciudad. Las autoridades promovieron las transferencias electrónicas como una solución para reducir el uso del efectivo, pero buena parte del comercio cotidiano continúa dependiendo de los billetes. El resultado es que el dinero puede aparecer en la pantalla del teléfono y, sin embargo, resultar inútil frente al mostrador.

Las largas colas frente al banco para retirar efectivo ya son cotidianas en Guantánamo.
Las largas colas frente al banco para retirar efectivo ya son cotidianas en Guantánamo. / 14ymedio

Una jubilada guantanamera describe su peregrinaje por los establecimientos: "Voy negocio por negocio y uno por uno me dicen que no admiten pago por transferencia y, cuando me lo aceptan, es al 40 y 50%. Tener dinero en la tarjeta es un adorno, no sirve para nada".

En las calles cercanas al centro, donde conviven pequeños negocios particulares, vendedores ambulantes y establecimientos estatales, la pregunta se repite antes de cualquier compra: "¿Acepta transferencia?". La respuesta puede determinar si alguien regresa a casa con comida o debe seguir caminando bajo el sol guantanamero.

"La bancarización ha sido un fracaso en todo el país, ya que no se ha logrado que nosotros podamos retirar el efectivo del banco cuando lo necesitamos"

Niuber vende pizzas y bocaditos en una céntrica esquina. Su problema no es la falta de clientes, sino la dificultad para convertir los ingresos digitales en dinero utilizable. La harina, los ingredientes y otros suministros que necesita no siempre pueden pagarse mediante una operación bancaria.

"Las multas contra los negocios privados que no aceptan transferencias no resuelven el problema, la bancarización ha sido un fracaso en todo el país, ya que no se ha logrado que nosotros podamos retirar el efectivo del banco cuando lo necesitamos. Tengo la cuenta abarrotada de dinero que no me sirve para comprar la materia prima con la que trabajo", explica.

Los jubilados constituyen uno de los grupos más perjudicados por el proceso de bancarización.
Los jubilados constituyen uno de los grupos más perjudicados por el proceso de bancarización. / 14ymedio

La paradoja es amarga: cuanto más vende mediante transferencias, mayor puede ser el saldo inmovilizado en su cuenta. Si sus proveedores reclaman billetes, las ganancias quedan atrapadas en un circuito electrónico que no responde a las necesidades del pequeño comercio.

Los apagones añaden otra dificultad. Cuando falta electricidad, los cajeros automáticos pueden quedar fuera de servicio y las operaciones digitales tropiezan con teléfonos descargados, conexiones inestables o establecimientos sin condiciones para procesar pagos. La modernización prometida termina dependiendo de algo tan elemental como que haya corriente.

Tampoco basta con encontrar un cajero funcionando. La mayoría de las veces carece de billetes o impone límites de extracción que obligan a repetir la visita. Para los jubilados, especialmente quienes tienen dificultades para caminar o viven lejos de las sucursales, cada intento representa un esfuerzo físico y un gasto adicional en transporte.

En las áreas rurales el impacto es más dramático. A los jornaleros que sudan sobre los surcos para sembrar o recoger los alimentos, "hay que pagarles en efectivo porque la mayoría son gente muy humilde que ni teléfono móvil tienen", aclara un productor agrícola propietario de una pequeña finca donde se cosechan viandas y vegetales. 

La falta de efectivo ha dejado de ser una molestia ocasional para convertirse en un problema cotidiano que afecta tanto al consumidor como al comerciante

"Cuando tengo que contratar no puedo decirles que voy a pagar por transferencia, si hago eso me quedo con el boniato en el campo", añade el campesino. "Aquí lo que camina es el dinero en la mano", sentencia.

El periódico oficial guantanamero Venceremos ha abordado las dificultades de la bancarización y el pago a los jubilados, una señal de que el malestar resulta imposible de ocultar incluso en los medios estatales. La falta de efectivo ha dejado de ser una molestia ocasional para convertirse en un problema cotidiano que afecta tanto al consumidor como al comerciante.

Mientras tanto, el billete adquiere un valor que va más allá de la cifra impresa. Quien lo tiene puede negociar, comprar y resolver; quien solo dispone de saldo bancario debe preguntar, esperar y, en ocasiones, aceptar condiciones abusivas, como un porcentaje añadido al precio de un producto. 

"La libra de frijoles que te iba a costar 400 pesos la tienes que pagar a 450 si lo único que tienes es dinero en el teléfono", advierte Marcelo. Para el jubilado, "la bancarización es un castigo y la estamos pagando los más pobres y los más viejos".

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