La Habana, corregida a mano en la calle G

Foto del día

Un marcador violeta transforma una consigna optimista en el epitafio de una ciudad que ha perdido a buena parte de sus jóvenes

un cartel que proclamaba originalmente "Vive en mí La Habana" ha recibido una corrección tan sencilla como demoledora.
Un cartel que proclamaba originalmente "Vive en mí La Habana" ha recibido una corrección tan sencilla como demoledora. / 14ymedio
Juan Diego Rodríguez

13 de octubre 2026 - 14:56

La Habana/Alguien ha decidido corregir la propaganda oficial con un simple marcador. En la esquina de 23 y G, en El Vedado habanero, un cartel que proclamaba originalmente "Vive en mí La Habana" ha recibido una corrección tan sencilla como demoledora. Sobre las letras impresas, una mano anónima añadió un "No hay" y transformó una palabra. El resultado se acerca mucho más a la experiencia cotidiana de los capitalinos: "No hay vida en mí, La Habana", como si la propia ciudad dictara su epitafio.

La intervención no necesitó de una brigada de restauradores, una comisión de expertos ni una partida presupuestaria. Bastó un plumón violeta, cierta habilidad para la caligrafía y el convencimiento de que aquel mensaje, adornado con fotografías de niños sonrientes, necesitaba una actualización urgente. La nueva versión tiene, además, la virtud de resultar mucho más creíble que la original.

La ubicación del cartel añade otra capa de ironía. La calle G, oficialmente avenida de los Presidentes, fue durante años uno de los principales puntos de encuentro de los jóvenes habaneros. En sus bancos, paseos y parterres se reunían emos, rockeros, frikis y otras tribus urbanas que encontraban allí un espacio para exhibir sus diferencias, escuchar música, enamorarse o simplemente pasar la noche lejos de la vigilancia familiar.

La crisis económica ha vaciado los bolsillos y las calles, la emigración se ha llevado a buena parte de los jóvenes y los operativos policiales han contribuido a desalentar las reuniones espontáneas

Hubo una época en que los fines de semana aquella avenida era un hervidero de muchachos vestidos de negro, pelos teñidos, piercings y guitarras. Los emos llegaron a convertirse en protagonistas de reportajes internacionales, mientras la policía intentaba controlar unas concentraciones juveniles que desafiaban, aunque solo fuera por su estética, la uniformidad promovida desde el poder.

De aquel bullicio no queda nada. La crisis económica ha vaciado los bolsillos y las calles, la emigración se ha llevado a buena parte de los jóvenes y los operativos policiales han contribuido a desalentar las reuniones espontáneas. A eso se suma el desplome demográfico de un país donde nacen cada vez menos niños y abundan las despedidas. La avenida conserva algunos de sus árboles, sus bancos y sus monumentos, pero ha perdido buena parte de aquella energía que la convertía en un territorio de encuentro y rebeldía.

Las fotografías del cartel muestran a cinco pequeños sonrientes, saludables y despreocupados. Son la imagen de una Habana que se pretende joven y vital, aunque la realidad apunta en dirección contraria. El "no hay" añadido al anuncio resume también esa ausencia. No hay combustible, medicamentos ni transporte suficiente, pero tampoco abundan ya los muchachos que llenaban la calle G con sus extravagancias, sus discusiones y sus ganas de comerse el mundo.

Donde antes los jóvenes se reunían para demostrar que estaban vivos, ahora un desconocido ha tenido que escribir sobre un cartel que la ciudad es, hace rato, cadáver.

También te puede interesar

Lo último

stats