"Han comenzado a llevarse las rejas del cementerio viejo de Guanabacoa"

Cuba

Los ladrones convierten edificios históricos, escuelas o antiguas fábricas en fuentes de materiales reutilizables o vendibles

Hoy, ese legado histórico sobrevive entre muros dañados y un abandono que amenaza con borrar dos siglos de memoria.
Hoy, ese legado histórico sobrevive entre muros dañados y un abandono que amenaza con borrar dos siglos de memoria. / 14ymedio
Darío Hernández

15 de agosto 2026 - 09:01

La Habana/Hace poco más de un año, este diario recorrió el cementerio viejo de Guanabacoa para mostrar el abandono de uno de los camposantos más antiguos de La Habana. Entonces, la maleza devoraba los senderos, los restos de rituales religiosos se acumulaban junto a las tumbas y los sepulcros exhibían las cicatrices del robo de metales. Si en 2025 el robo de las rejas aparecía como un síntoma más del abandono, hoy el desmantelamiento del recinto no ha hecho más que acelerarse. 

En el muro perimetral llaman la atención los huecos que han dejado las rejas de hierro. Allí donde antes había barrotes solo quedan los pilares de mampostería, testimonio del expolio que sufre el recinto. Las piezas metálicas son un botín codiciado en un país donde un kilogramo de hierro puede traducirse en unos pesos para sobrevivir.

Las tumbas muestran nuevas señales de vandalismo, con lápidas fracturadas, estructuras abiertas y elementos ornamentales desaparecidos.
Las tumbas muestran nuevas señales de vandalismo, con lápidas fracturadas, estructuras abiertas y elementos ornamentales desaparecidos. / 14ymedio

Proyectado en 1814 junto a la Ermita del Potosí, el cementerio comenzó a recibir enterramientos en 1821, como parte de las reformas sanitarias que buscaban trasladar los entierros fuera de las iglesias y sus alrededores. Considerado el cementerio más antiguo de Guanabacoa, municipio que concentra el mayor número de camposantos de La Habana, fue declarado Monumento Nacional en 1997. Conserva panteones y construcciones de notable valor patrimonial. Entre ellas sobresale la propia ermita, levantada en el siglo XVII y considerada una de las edificaciones más antiguas del municipio.

Hoy, ese legado histórico sobrevive entre muros dañados y un abandono que amenaza con borrar dos siglos de memoria. Las tumbas muestran nuevas señales de vandalismo, con lápidas fracturadas, estructuras abiertas y elementos ornamentales desaparecidos. Muchas sepulturas permanecen invadidas por la vegetación, mientras el abandono se hace evidente en cada rincón.

"Han comenzado a llevarse las rejas", relata Javier, que tiene a varios familiares sepultados en el cementerio y ha sido testigo del progresivo deterioro de este histórico camposanto. 

La iglesia, uno de los inmuebles más emblemáticos del cementerio, se ha convertido también en objetivo de los delincuentes.
La iglesia, uno de los inmuebles más emblemáticos del cementerio, se ha convertido también en objetivo de los delincuentes. / 14ymedio

Los trabajadores tampoco han escapado al desgaste que provoca la inseguridad permanente. "Han tenido que restaurar varias veces la madera de la iglesia, luego de que los ladrones entraran en reiteradas ocasiones", explica Javier. Cada reparación parece durar poco. Al poco tiempo vuelven las roturas, los forzamientos y los intentos de sustraer cualquier objeto con algún valor económico.

La iglesia, uno de los inmuebles más emblemáticos del cementerio, se ha convertido también en objetivo de los delincuentes. La falta de vigilancia y la escasez de recursos para proteger el recinto facilitan las incursiones nocturnas. Lo que antes eran robos esporádicos de metales o adornos funerarios ha evolucionado hacia un desmantelamiento paulatino de la infraestructura.

Cuando este diario visitó el cementerio en mayo de 2025, varios trabajadores atribuían el deterioro a la falta de personal, los bajos salarios y la imposibilidad de mantener el lugar en condiciones. También denunciaban el robo constante de argollas de cobre, placas metálicas y otros elementos de las tumbas. Un año después, aquellos problemas se han agravado.

Las rejas del propio cementerio desaparecen poco a poco, mientras partes del muro presentan fracturas abiertas para facilitar su extracción.
Las rejas del propio cementerio desaparecen poco a poco, mientras partes del muro presentan fracturas abiertas para facilitar su extracción. / 14ymedio

Ahora el saqueo ya no se limita a los sepulcros. Las rejas del propio cementerio desaparecen poco a poco, mientras partes del muro presentan fracturas abiertas para facilitar su extracción. "Actualmente el cementerio está abandonado; al parecer ya nadie se preocupa", lamenta Javier.

La crisis económica, el mercado informal de metales y la ausencia de vigilancia convierten edificios históricos, escuelas, fábricas y cementerios en fuentes de materiales reutilizables o vendibles. Lo que no puede protegerse termina siendo desmontado pieza por pieza.

En el cementerio viejo de Guanabacoa ese proceso resulta especialmente doloroso. No solo desaparecen objetos de valor material. También se deteriora un lugar cargado de memoria, donde descansan generaciones de familias y donde cada tumba dañada representa una parte de la historia local que se pierde. La decadencia, por ahora, no parece encontrar freno.

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