Indignación en Manzanillo por la prohibición de las procesiones de Semana Santa

El arzobispo de Santiago de Cuba defiende el derecho del pueblo cubano a pedir comida, corriente y libertad

El arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez, hizo un alegato en la oración del Domingo de Ramos ante la Virgen de la Caridad del Cobre
Dionisio García Ibáñez hizo un alegato en la oración del Domingo de Ramos ante la Virgen de la Caridad del Cobre / Captura
Juan Matos

25 de marzo 2024 - 15:52

Manzanillo/Los rumores sobre la suspensión de las procesiones de Semana Santa en la diócesis de Bayamo-Manzanillo, en Granma, son ciertos, según confirmó a 14ymedio un sacerdote que pidió mantener el anonimato. "El Gobierno no quiere gente en la calle por miedo a posibles manifestaciones. Eso nos ha puesto en obligación de dejar de hacer algo que llevamos haciendo año tras año. El año pasado hubo procesiones y todo se hizo con la paz de Dios”, señala el religioso.

El sacerdote señala que no se han suspendido los actos religiosos, pero serán en el interior de los templos y recuerda que las procesiones de Semana Santa son una tradición que data de al menos de 1952 y "se han realizado años sí años no, en dependencia de como ande el Gobierno", aunque en 2020 y 2021 fueron anuladas, como parte de las medidas para evitar contagios durante la pandemia de covid-19.

"Estamos muy disgustados por esa decisión, la fe no tiene nada que ver con la política y no debería mezclarse", dijo, visiblemente indignado, a este diario. Una opinión que comparte un vendedor que habitualmente se coloca en la esquina de la iglesia de Manzanillo al que tampoco ha gustado nada la medida. 

"Yo no sé hasta cuándo el Gobierno va a tener poder para influir en las cosas de la Iglesia"

"Yo no sé hasta cuándo el Gobierno va a tener poder para influir en las cosas de la Iglesia. La Iglesia es aparte del Gobierno y no tienen nada que ver. Si tienen miedo de las manifestaciones, ese debería ser su problema. Pero es más fácil prohibir que resolver los problemas del pueblo", lamenta.

La noticia de la suspensión circuló a partir de una fuente que alertó al medio católico Aciprensa. La nota contó con la opinión de Osvaldo Gallardo, un escritor y activista religioso que reside actualmente en Miami pero ha vivido más de 40 años en la Isla y trabajado en proyectos de cultura y comunicación de la Conferencia Episcopal cubana. “[El régimen] teme mucho a las concentraciones de personas ahora mismo”, afirmó.

“Las procesiones de la Iglesia católica reúnen muchas veces no sólo a los fieles sino a otro número de personas. Entonces el Gobierno teme, al estar ‘fresca’ la manifestación de hace menos de una semana, que sucesos como ese se repitan”. 

Gallardo recordó un caso ocurrido el 10 de septiembre de 1961 cuando un joven llamado Arnaldo Socorro fue herido de muerte ante la iglesia Nuestra Señora de la Caridad en La Habana, por su defensa de una procesión prohibida y gritar “viva Cristo Rey”.

Vendedor de imágenes al costado de la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, en Manzanillo
Vendedor de imágenes al costado de la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, en Manzanillo / 14ymedio

“Una procesión puede, bajo el entusiasmo y la devoción de Semana Santa, crear un caldo de cultivo para que estalle de pronto otra manifestación de tipo político”, comentó el escritor.

Este domingo, mientras tanto, el arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez, conocido por su discurso crítico con el Gobierno que le ha causado algunos problemas con la propia Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, hizo un alegato en la oración del Domingo de Ramos ante la Virgen de la Caridad del Cobre en defensa del pueblo que pide “corriente y comida”. “Eso es inalcanzable? ¿Es pedir demasiado? No. Nuestro pueblo también pide la libertad. ¿Para qué? Para que cada uno pueda llevar adelante su proyecto”, dijo el prelado, que dejó una frase para el recuerdo: “A falta de energía, pedimos al Señor que nos dé energía interior”.

García Ibáñez defendió el derecho a expresarse de quienes protestan y argumentó que “en la inmensa mayoría de los casos [lo hace] sin violencia. Al contrario, se ha expresado un sentir. Situaciones que parecían un poco tensas el mismo pueblo ha empezado a corear ‘no más violencia’. Esto es lo que nuestro pueblo pide y quiere”, agregó. 

Además, el arzobispo, visiblemente emocionado, hizo referencia también a la masiva migración cubana. “Muchos de nuestros hijos se marchan a otros sitios porque no lo encuentran [su desarrollo] acá. Y otros que esperan hacerlo. ¡Qué pena, si esta es nuestra tierra, la que Dios nos dio!”.

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