La inflación hace desaparecer el turrón navideño de las mesas cubanas

Los comerciantes privados hace años que elaboran también una versión local del turrón de Alicante que tiene fanáticos y detractores

Los turrones de las marcas españolas Monerris y El Artesano cuestan en el mercado informal 400 pesos. (14ymedio)
Los turrones de las marcas españolas Monerris y El Artesano cuestan en el mercado informal 400 pesos. (14ymedio)

De Jijona, Alicante o yema, así los nombraba la abuela de Dunia María cuando hablaba de los turrones navideños que había comido en el pasado. Tuvo que caerse el muro de Berlín y llegar la dolarización a Cuba para que la entonces adolescente conociera aquellos dulces. Ahora, la inflación amenaza con desaparecerlos en un fin de año donde no solo el cerdo se ha disparado de precio.

"No han vendido turrones en las tiendas en pesos cubanos", lamenta la mujer que ya cumplió los 44 años. "Una amiga me avisó que estaban sacando de poquito en poquito en algunas tiendas en divisas, pero yo no tengo tarjeta de MLC (moneda libremente convertible), así que ni soñarlo".

Por décadas, cuando el ateísmo se volvió más férreo en Cuba, no solo se anularon prácticamente todos los festejos navideños sino también desaparecieron los productos asociados a la Nochebuena. Uvas, sidra y turrones pasaron a ser símbolos pequeños burgueses que pocos se atrevían a añorar en público.

"Hasta los arbolitos desaparecieron de las salas de las casas, pero la gente siguió contando historias y la preferida de mi abuela tenía que ver con los turrones", recuerda Dunia María, nacida a mediados de la década de los 70 cuando el extremismo contra la religiosidad había llegado a su punto más alto.

Ahora, no son los ortodoxos del Partido Comunista ni los vecinos que delataban a quien colgara una guirnalda los que preocupan a la mujer, sino la falta de poder adquisitivo de la moneda con la que gana su salario. "Cobro cada mes entre 4.300 y 4.700 pesos en mi puesto en una dependencia de Aguas de La Habana", explica.

"Hasta los arbolitos desaparecieron de las salas de las casas, pero la gente siguió contando historias y la preferida de mi abuela tenía que ver con los turrones"

A falta de divisas, Dunia María tendría que adquirirlas en el mercado informal donde este fin de año el euro supera los 85 pesos y el dólar le sigue de cerca con un valor de 73 pesos por cada uno. Pero no basta con hacer el sacrificio de trasmutar su moneda nacional en otra foránea, depositar el resultado en el banco y hacer la cola del mercado en MLC.

"No hay turrones", aseguraba este martes una empleada de la tienda en divisas de la calle Boyeros y Camagüey en la capital cubana. En el amplio mercado, los clientes se empujaban en los pasillos para alcanzar las pocas cervezas que quedaban y muchos preguntaban con desespero por otras mercancías navideñas, pero tampoco tenían "ni en los estantes ni en los almacenes", gritaba a voz en cuello un trabajador.

A la salida del local, en la zona de parqueo, una joven mujer con una mochila a cuestas ofertaba turrones de Alicante, Jijona y yema de las marcas españolas Monerris y El Artesano. "Tengo también otras variedades de mazapán y frutas confitadas", añadía la vendedora informal cuando alguien mostraba interés por la mercancía. Pero el precio hacía desistir a muchos: 400 pesos cubanos cada uno.

Los comerciantes que ofertan sus mercancías online a través de portales centrados en las compras que hacen los emigrados para sus parientes en la Isla fueron aún más hábiles. "Una botella de sidra, tres turrones navideños y un pavo crudo por 120 dólares", anunciaba uno de estos sitios digitales que acompañaba la oferta con emojis de arbolitos.

Para los que no quieren adquirir un combo con varios productos, cada turrón se vende por 10,83 dólares, casi el triple de lo que cuestan en las tiendas en MLC cuando se logran alcanzar. Aunque la Navidad es tiempo para gastos adicionales en las familias y para que los comerciantes saquen partido a la euforia de compras, los precios de este año en Cuba rompen cualquier molde.

"No he podido comprar carne de cerdo, no voy a pagar el turrón a ese precio y las luces de Navidad no las pongo porque este ha sido un año muy duro"

"Le iba a comprar un turrón de Alicante a mi madre que está pasando sola la Navidad en La Habana pero yo no puedo pagar diez dólares por uno de esos. No es cuestión de dinero sino de sentido común", reconoce una emigrada cubana residente en México que revisó los precios del producto en varios portales digitales.

Los comerciantes privados de la Isla, hace años que elaboran también una versión local del Alicante que tiene fanáticos y detractores. Sin la caja decorada, un poco más duro y con más azúcar que la receta tradicional española, muchos lo ven como un producto menor que no cumple las expectativas de las fiestas navideñas.

Pero tampoco éste turrón "a la cubana" se ha salvado de la subida y ahora su precio oscila entre los 50 y los 70 pesos. "No he podido comprar carne de cerdo, no voy a pagar el turrón a ese precio y las luces de Navidad no las pongo porque este ha sido un año muy duro y no veo nada que festejar con tantos colorines", sentenciaba este miércoles una jubilada en el mercado agropecuario de la calle Tulipán.

"Me pasé más de 40 años de mi vida sin comer turrones, viviendo del recuerdo, así que este año volveré a eso, a la memoria que es lo que me queda".

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