La letalidad de la epidemia es "incompatible" con el chikungunya, señalan médicos cubanos

Debate

Los síntomas que afectan al país entero no corresponden a una arbovirosis, sino a una enfermedad respiratoria similar al covid

“Todo habla a favor de un contagio persona a persona. No por un vector. ¿Entonces… de qué estamos hablando?”
“Todo habla a favor de un contagio persona a persona. No por un vector. ¿Entonces… de qué estamos hablando?” / RL Hevia
14ymedio

30 de noviembre 2025 - 09:05

La Habana/Cuba atraviesa una ola de enfermedades febriles que, según el Ministerio de Salud Pública, responde principalmente a un brote de chikungunya. Sin embargo, en redes sociales el diagnóstico oficial se discute con creciente desconfianza, mientras proliferan testimonios de cuadros clínicos severos, fallecimientos inesperados y síntomas que, según numerosos médicos y pacientes, no encajan con la descripción habitual de las arbovirosis.

Las publicaciones del médico avileño Reinaldo Verona Bonce –con décadas de trabajo en medicina tropical– han catalizado una conversación que, en pocas horas, se extendió por toda la Isla. En un extenso análisis difundido en Facebook, el galeno afirma que “la letalidad presente en nuestro país es incompatible con los registros históricos” del chikungunya y que los patrones de transmisión actuales “niegan la epidemiología de las arbovirosis”.  

Un punto especialmente inquietante en el debate es la gravedad inusual de los cuadros en menores de edad, algo que varios médicos consideran incompatible con un brote típico de chikungunya. “Mi hijo estuvo en terapia con bronconeumonía y falta de aire. ¿Qué tiene que ver un mosquito con este cuadro clínico? También vi bebés con lo mismo”, advertía la madre Karina Silveira tras la hospitalización de su hijo. Para el doctor Verona Bonce, la aparición de cuadros críticos en recién nacidos y adolescentes “no tiene precedentes en las arbovirosis del Caribe”.

El doctor sostiene que, mientras la literatura médica describe al chikungunya como un virus generalmente benigno, en Ciego de Ávila “la mortalidad diaria ha pasado de un promedio de 12 a 14 personas a 34 en 24 horas”. Al mismo tiempo, denuncia la ausencia de pruebas diagnósticas concluyentes: “Sin PCR a todos, no hay diagnóstico posible”, insiste.

El médico avileño cuestiona especialmente la rapidez con la que se ha propagado la enfermedad. “Una mosquita hembra no enferma a un país entero en semanas; familias enteras se contagian al unísono, y si visitas a un enfermo, te enfermas. Eso no lo explica un vector”, escribió, en referencia al Aedes aegypti.  

“La propagación, el contagio y la gravedad coinciden más con un virus de transmisión respiratoria que con una arbovirosis"

La reaparición de síntomas en personas que ya habían padecido chikungunya es otro punto que inquieta a médicos y ciudadanos. La literatura médica indica que este virus suele generar inmunidad duradera, con recurrencias consideradas excepcionales. Sin embargo, varios usuarios describen lo contrario. “Estoy viendo que personas que ya lo tuvieron en misión, ahora presentan de nuevo la virosis… si debieran tener inmunidad. Esto deja muchas preguntas”, escribió Neyda Nocedo, una cubana que trabajó en Venezuela durante brotes previos. 

Otros profesionales de la salud han comenzado a expresar dudas similares. Marisabel Delgado Quintero, doctora en el Hospital General Antonio Luaces Iraola, comenta: “La propagación, el contagio y la gravedad coinciden más con un virus de transmisión respiratoria que con una arbovirosis. No se ha recomendado mascarilla, ni distanciamiento, ni se contuvo el brote inicial en Matanzas”. A su juicio, el escenario recuerda demasiado a los primeros meses de la pandemia de covid-19.

Las hipótesis sobre un posible patógeno respiratorio –o la circulación simultánea de varios virus– no son nuevas, pero han adquirido fuerza por la falta de información oficial. El propio Verona Bonce apunta que no existe retroalimentación entre el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) y las provincias, y que los resultados de las pruebas de dengue no están siendo confirmados ni explicados.

Entre las teorías más polémicas surgió la de Ulises Camacho, un internauta que pidió “no escandalizarse” con su planteamiento. Según escribe, “se necesita revisar los efectos a largo plazo de todas las vacunas contra la covid que se aplicaron de manera apresurada en Cuba”. A su juicio, el hecho de que la epidemia actual parece concentrarse exclusivamente en la Isla –sin brotes similares en el resto del Caribe o América Latina– indicaría que “tiene que haber un factor muy específico que esté provocando esto solo aquí”. Sus palabras desataron una intensa discusión. Mientras algunos usuarios agradecieron que “alguien mencionara el tema”, otros recordaron que no existe evidencia científica que vincule las vacunas con el brote actual, y advirtieron sobre el riesgo de convertir la incertidumbre en sospechas infundadas.

Más allá del debate científico, cientos de usuarios han compartido sus experiencias personales. Muchos describen cuadros prolongados, recaídas, inflamación articular intensa, rash generalizado y, en algunos casos, dificultad respiratoria o neumonías severas.

Daniela, una joven habanera, relata: “Me dio fiebre de 39, ganglios inflamados, un bulto en la ingle, dolor en las muñecas y talones, rash desde la cara hasta los pies. No tuve síntomas respiratorios. A una amiga de mi mamá le dio lo mismo y murió a los tres días por una ‘neumonía’”.

La variedad de síntomas alimenta la sensación de incertidumbre. Nadie sabe exactamente qué circula, y el sistema de salud –ya golpeado por el desabastecimiento y la falta de personal– no está ofreciendo respuestas. Muchos pacientes aseguran que fueron enviados a casa sin pruebas diagnósticas y sin un criterio clínico claro.

La preocupación se multiplica en comunidades donde se reportan varios decesos en pocos días. Una usuaria de Holguín, Leyza Beatriz Lorenzo, lamenta la muerte de dos niñas: “Nadie dice nada, ni alertas, ni cuarentenas. Es lo que ya deberían hacer”.

“Le dieron un nombre al virus, pero yo creo que nadie sabe qué es”

Otro testimonio proviene de Mayabeque. Herminia Santana, trabajadora frente a una funeraria, describe un flujo continuo de entierros: “No ha tenido un alivio hace más de una semana. Cuando la covid no se vio esto”. Reporteros de 14ymedio han podido corroborarlo, visitando cementerios y funerarias, donde han constatado una afluencia mucho mayor que de costumbre. 

En Ciego de Ávila, una doctora comenta bajo anonimato que los hospitales “tienen terapias llenas de niños y adultos con neumonías fulminantes y arritmias”, y que los protocolos actuales “no responden al cuadro que estamos viendo”.

Estas experiencias no permiten confirmar un aumento real de la mortalidad –dado que el Gobierno no publica estadísticas transparentes– pero sí revelan una percepción social de la crisis. La falta de transparencia del Ministerio de Salud ha creado un vacío que se llena con especulaciones. El propio Verona Bonce advierte de que sus hipótesis no buscan generar alarma política sino llamar a la lógica médica: “Ya salen los idiotas diciendo que esto es culpa del imperialismo. Es ciencia, razonamiento. Si hace tres meses se hace una cuarentena en Matanzas, esto se hubiera cerrado”.

Lo que sí está claro es que la enfermedad afecta a un porcentaje enorme de la población. En Los Palos, Mayabeque, Rosita Betancourt describe un panorama desolador: “El 90% tenemos el virus. Llevo desde el 12 de octubre con dolores insoportables. Fui al médico, sin test, me dijeron que era el virus”.

La frustración general se resume en el comentario de Maguy Díaz, enferma desde hace doce días: “Le dieron un nombre al virus, pero yo creo que nadie sabe qué es”.

Mientras el Gobierno mantiene un mensaje uniforme –“es chikungunya”–, el debate ciudadano muestra una epidemia que se comporta como nada que Cuba haya visto antes, en un país con un sistema sanitario debilitado y una confianza pública en mínimos históricos. El médico Verona Bonce cierra uno de sus mensajes con una frase que ya se repite en toda la Isla: “Todo habla a favor de un contagio persona a persona. No por un vector. ¿Entonces… de qué estamos hablando?”

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