Llueven las piedras en la calle Obispo, donde solían pasear numerosos turistas en La Habana
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Por segunda vez, las vidrieras de la librería Fayad Jamís han sido víctimas de pedradas anónimas
La Habana/Una pedrada, dos, tres… Las marcas en las vidrieras que adornan la calle Obispo, en el corazón de La Habana, cuentan una historia violenta que se repite en varios comercios, desde pequeñas muescas hasta grandes rajaduras. La más reciente de las grietas la descubrieron el pasado viernes los trabajadores de la librería Fayad Jamís –el número 261 de la calle peatonal–, que denunciaron el vandalismo a la Policía, temerosos de que un día la pedrada llegue cuando tengan la puerta abierta.
“Justo cuando nuestra librería arribaba a 15 años en la sede de Obispo, un orate, de los que abundan por la calle y por toda la ciudad, la emprendió a pedradas devastadoras contra las vidrieras”, contó a 14ymedio, bajo condición de anonimato, un habanero al tanto de los hechos y vinculado al mundo de la cultura. Las marcas se aprecian desde la calle: dos grandes golpes en el frente que combaron el cristal y un costado con un agujero. Ubicados justo detrás de la escena del crimen, Fidel Castro y Che Guevara, retratados en portadas de libros, son los únicos testigos.
Según el habanero, “no es la primera vez que estos hechos ocurren en Obispo” ni en la Fayad Jamís. El mismo cristal muestra otra herida de guerra en la parte superior y en el centro, emparapetado con precinta, hay otro agujero.
“La persona que hizo esto la Policía la detuvo y la soltó, porque según ellos tenía problemas mentales. Es alguien que ya había hecho esto antes, pero sigue suelto”, explica. La falta de medidas por parte de las autoridades tiene nerviosos a los empleados de la librería. “Los trabajadores están asustados porque la Policía no hace nada y no saben si cuando estén trabajando vuelva a pasar”.
Si las cosas siguen como hasta ahora, lamenta, “cabe esperar entonces que otros establecimientos sufran idénticas consecuencias –como ya ha ocurrido– y hasta transeúntes resulten heridos”.
El pasado mayo, como pudo comprobar 14ymedio, la librería ya tenía al menos dos pedradas. Un mes después, en junio, la tienda La Francia, ubicada en la esquina de Obispo y Aguacate, sufrió el mismo destino: en la parte superior de uno de los cristales laterales una pedrada había agrietado el cristal.
“La cantidad de dementes y pordioseros que a diario toman por asalto las calles capitalinas es cada vez más alarmante y lo será mucho más mientras sigan siendo fallidos los medicamentos e instituciones que brindan atención a esas personas”, critica el habanero anónimo.
En el caso de la Fayad Jamís, opina, la situación es verdaderamente penosa y no solo pone en riesgo a trabajadores y clientes, sino que terminará por privar a los habaneros de una de las librerías mejor conservadas de la Isla.
Inaugurada en esa segunda locación el 28 de agosto de 2010, “la librería es un centro cultural de prestigio a nivel nacional. La Distribuidora Nacional del Libro, el Instituto Cubano del Libro y el Ministerio de Cultura, no deben dejar que comience su decadencia luego de la reparación capital que recibió en 2021”, refiere el habanero. “La cultura cubana, los lectores, los habaneros, merecemos que nuestra librería resurja de lo que hoy está camino a ser cenizas”.