En Luyanó, el cielo abastece mejor que el acueducto

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Tras más de diez días sin agua corriente, los vecinos de este barrio habanero aprovechan las lluvias para llenar sus depósitos

Vecinos de Luyanó, en La Habana, recogiendo agua de lluvia, este lunes.
Vecinos de Luyanó, en La Habana, recogiendo agua de lluvia, este lunes. / 14ymedio
Juan Diego Rodríguez

19 de octubre 2026 - 11:11

La Habana/La lluvia de este lunes ha sido recibida en algunas calles de Luyanó con más entusiasmo que cualquier anuncio de inversiones hidráulicas. Después de más de diez días sin recibir agua por las tuberías, los vecinos de este barrio habanero han encontrado en el cielo un suministrador bastante más puntual que el Estado. Si bien no es potable, tampoco exige contratos, no manda inspectores y tampoco promete que el servicio se restablecerá en las próximas horas. Simplemente, cuando le da la gana, abre la llave.

En una calle de fachadas desconchadas, balcones envejecidos y portales que han visto pasar demasiadas crisis, la lluvia ha puesto en movimiento a los vecinos. Un hombre acomoda un enorme tanque azul sobre una pequeña carretilla. A su lado, un recipiente plástico se llena, poco a poco, con el chorro que cae de una azotea. La escena tiene algo de jornada colectiva de abastecimiento, solo que esta vez el proveedor está varios kilómetros por encima de sus cabezas.

Durante décadas, los cubanos han desarrollado una ingeniería doméstica de cubos, palanganas, mangueras y recipientes reciclados para almacenar toda el agua que se pueda

Durante décadas, los cubanos han desarrollado una ingeniería doméstica de cubos, palanganas, mangueras y recipientes reciclados para almacenar toda el agua que se pueda. Esas soluciones de emergencia se han convertido en parte habitual de la vida urbana. Si el cielo se nubla, no se va corriendo a buscar un paraguas sino algún envase donde acopiar cada gota que se le pueda arrancar a la naturaleza.

Este lunes, desde temprano, la lluvia empapa la calle, resbala desde los aleros y cae de los techos. Lo que en otras circunstancias sería una molestia para los transeúntes se convierte aquí en una oportunidad que no conviene desperdiciar. Cada litro recogido puede servir para descargar un inodoro, limpiar el piso o lavar la ropa. Los vecinos de Luyanó han tenido que mirar hacia arriba para resolver lo que debería llegarles desde abajo. 

El parte meteorológico ha resultado en este caso más útil que las promesas de los responsables del acueducto.

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