“Pensábamos que íbamos para México pero nos mandan de vuelta a Cuba”

Deportación

Varios de los 116 deportados este jueves a La Habana desde EE UU denuncian que los engañaron sobre su expulsión

Avión del Global X en el que llegaron los 116 cubanos deportados por Estados Unidos.
Avión del Global X en el que llegaron los 116 cubanos deportados por Estados Unidos. / Facebook/Minint
14ymedio

19 de febrero 2026 - 17:00

Miami/Como si fuera un vuelo de deportados habitual, el Ministerio del Interior informó en sus redes de la llegada al Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, este jueves, de 116 migrantes irregulares desde Estados Unidos “en cumplimiento de los acuerdos migratorios bilaterales”. La breve nota se permite el mismo tono burocrático que tiene siempre, como indicar el total de los devueltos a la Isla en lo que va de año (302), o la coletilla: “‎Las autoridades cubanas han ratificado su compromiso con una migración regular, segura y ordenada, al tiempo que reiteran el peligro y las condiciones de riesgo para la vida que representan las salidas ilegales del país”.

Sin embargo, nada es habitual en esta deportación. Primero, porque lo normal es un vuelo al mes, y el anterior se dio apenas el pasado 9 de febrero. Pero es que, además, fueron engañados. “Todo el mundo en ese vuelo pensaba que iba para México, porque eso les habían dicho”, denuncia un familiar de uno de los migrantes que llegaron hoy a la capital cubana, con una mano delante y otra detrás.

“Aquí en Miami anda la mamá dando gritos, que no sabe qué hacer, porque de pronto la llamó desde La Habana”, prosigue esta fuente. “Llegaron sin dinero, llegaron sin nada y ahí están tirados todos en la terminal de Villanueva, esperando un pasaje para provincia”.

“Llegaron sin dinero, llegaron sin nada y ahí están tirados todos en la terminal de Villanueva, esperando un pasaje a la provincia”

Otra mujer cuenta el caso de otra pasajera conocida, una cubana de provincias que llevaba ocho meses presa por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) tras perder su caso de asilo. “Le dieron carta de deportación y ella firmó para México, porque decía que mejor allí que en Cuba, pasara lo que pasara”, cuenta esta fuente cercana. Hace poco más de un mes, trasladaron a su amiga del centro de detención donde estaba a Louisiana, y antes de montarla en el avión que la expulsaría, volvieron a darle a leer sus papeles de deportación. “Allí decía bien claro que era para México”.

Lo siguiente que supo la hija de esta deportada es que estaba, igual que el familiar de la primera fuente, en la estación de Villanueva. 

A diferencia de varios de los 170 deportados la semana pasada, ninguno de estos migrantes había cometido delito alguno, y llevaban entre cuatro y cinco años residiendo en Estados Unidos, tras entrar con el formulario I-220A, que los acabaría dejando a efectos prácticos en un limbo migratorio.

“Eran trabajadores como yo, y su único delito fue haber recibido en la frontera el maldito I-220A en lugar de un parole”

“Eran trabajadores como yo, y su único delito fue haber recibido en la frontera el maldito I-220A en lugar de un parole”, lamenta Pedro, que llegó a Miami desde La Habana por la “ruta de los volcanes”, vía Nicaragua, y que esperaba que, con la llegada de Donald Trump al poder y la derogación de las medidas migratorias de Joe Biden –el parole humanitario y la entrada a suelo estadounidense con la app CBP One, que no estaba a su disposición cuando él entró, en 2021–, regularizaran su situación.

Muy al contrario, vive estos días una situación de máximo estrés y ansiedad. “Yo me veo preparando mis maletas, y justo hoy se me ha vencido el pasaporte cubano”, lamenta el joven, que tiene mujer y tres hijos.

Al respecto, asegura que muchos en su situación están optando por irse sin dilación a México. “Piden cerrar sus cortes por salida voluntaria, explotan las tarjetas de crédito y cruzan la frontera de vuelta con un dinerito para subsistir un tiempo”, detalla.

A Pedro le preocupa que el supuesto diálogo entre EE UU y Cuba, en mitad del cerco petrolero impuesto tras la intervención en Venezuela, implique que la vida que han construido estos años, con tanto esfuerzo, quede desbaratada y los manden de regreso a un país donde ya no quieren vivir. “Si las negociaciones con Cuba van de esto, pues menuda porquería de negociación”, concluye.

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