Los misteriosos dueños del selecto restaurante El Biky abren un local en el aeropuerto de La Habana

Poca clientela, altos precios, vasos y platos desechables, son algunas de sus características

Un poco más tarde, varias personas, trabajadores humildes a juzgar por sus atuendos, se acercaban a leer la carta y enseguida se iban, espantados por los precios. (14ymedio)
Un poco más tarde, varias personas, trabajadores humildes a juzgar por sus atuendos, se acercaban a leer la carta de El Biky y enseguida se iban, espantados por los precios. (14ymedio)
Juan Diego Rodríguez

12 de septiembre 2023 - 21:58

La Habana/El Biky, el lujoso restaurante-cafetería-dulcería establecido desde hace nueve años en el corazón de Centro Habana, abrió este lunes una sucursal en el Aeropuerto Internacional José Martí. En concreto, el establecimiento se encuentra afuera de la Terminal 3, debajo del puente de la zona de llegadas, frente al complejo comercial de privados que llaman Boulevard.

El lugar, que lleva varias semanas siendo acondicionado, según refieren empleados del aeropuerto, tiene 13 mesas, algunas grandes y otras pequeñas, que este martes casi a las 11 de la mañana aún estaban limpiando y acomodando.

Un poco más tarde, varias personas, trabajadores humildes a juzgar por sus atuendos, se acercaban a leer la carta y enseguida se iban, espantados por los precios. El plato más barato ofertado eran croquetas "de la casa", de pollo o pescado, muy pequeñas, a 600 pesos; lo más caro, un pepito de res a 2.700.

La escasa clientela contrastaba con la cantidad de empleados, casi una decena, y el enorme movimiento del aeropuerto

Cuatro empleadas con el uniforme y la enseña de Ecasa (Empresa Cubana de Aeropuertos y Servicios Aeroportuarios) sí se sentaron en una de las mesas, rondadas todo el tiempo por un perrillo que el que parecía dueño o administrador largó de ahí con malos modos. Las mujeres no tuvieron reparos en pedir de todo en la carta.

El establecimiento, que tiene el logo de El Biky bien identificable, tiene tres áreas: una parrilla en el centro, un bar y un tráiler similar a un carrito de comidas. Un puesto de helados, que también albergará, estaba aún sin abrir. El cliente debe hacer su pedido en la caja y pagar ahí mismo, y con el ticket que recibe, esperar a que le sirvan lo que ha pedido.

Para todas las mesas hay una sola azucarera, que van pasando a los clientes que la piden. Lejos del glamour que se le supone a la firma, los platos y vasos son desechables, y la salsa la sirven también en un molde de papel de estraza.

La escasa clientela contrastaba con la cantidad de empleados, casi una decena, y el enorme movimiento del aeropuerto, donde se veían viajeros arribando a la Isla con carritos llenos de maletas hasta arriba. Ninguno se paró a consumir.

Los altos precios y los aires de grandeza son características que acompañan a El Biky desde que abrió su primer establecimiento, en el número 412 de la calle Infanta, entre San Lázaro y Concordia, en 2014, entonces con la denominación de "cooperativa no agropecuaria". Cuatro socios –de los cuales no se sabe el nombre– remodelaron un viejo edificio capitalino y en solo un año tuvieron listo el local, que abarca una buena parte de la manzana donde se encuentra.

A diferencia de muchos otros negocios, que naufragaron debido a las restricciones por el covid-19, El Biky no paró ni en el peor momento de la pandemia, lo cual ha sido siempre fuente de suspicacias por parte de los habaneros. "Tiene otro tipo de ambiente que no es el del típico negocio privado", comenta a este diario una vecina de la calle Infanta, que observa el movimiento y la opulencia diariamente.

Que nunca haya faltado ninguna materia prima en el establecimiento, que sus precios no hayan hecho más que subir, que sus dueños sean un misterio abonan los recelos. Que hayan abierto el local del aeropuerto, otro lugar privilegiado, no hace sino multiplicarlos.

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