El nieto de Fidel Castro critica a Díaz-Canel: "No está haciendo un buen trabajo"

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En una entrevista con CNN, Sandro Castro dice que "la mayoría de los cubanos quieren el capitalismo, no el comunismo"

Sandro Castro lució las gafas de sol en todo momento, pese a ser de noche y estar en el interior del apartamento.
Sandro Castro lució las gafas de sol en todo momento, pese a ser de noche y estar en el interior del apartamento. / Captura/CNN
14ymedio

31 de marzo 2026 - 08:19

Madrid/La entrevista que Patrick Oppmann, del canal estadounidense CNN, ha realizado a Sandro Castro, nieto del fallecido líder de la Revolución, ha hecho correr más ríos de tinta de lo que su mera extensión merece. Apenas unos segundos más de cuatro minutos para una frase que caerá mal en el Palacio de la Revolución, pero no pasará a la Historia. 

Preguntado por su opinión sobre la labor del actual presidente, Miguel Díaz-Canel, el nieto y sobrino nieto de sus dos antecesores no se frena. “Para mí no está haciendo un buen trabajo, porque hace rato tenía que haber hecho muchísimas cosas. Muchísimas cosas que no se han hecho bien y hoy en día nos están perjudicando”, opina. No dice nada que no piense la mayoría del país que, sin embargo, lo detesta. 

CNN hace un retrato más crudo en lo escrito de lo que aparenta el video, grabado en el pequeño apartamento de Castro. Influencer, empresario y provocador, el nieto de la dinastía es descrito como el miembro de una especie de “familia real” que “parece estar postulándose para el papel de bufón de la corte”.

Influencer, empresario y provocador, el nieto de la dinastía es descrito como el miembro de una especie de “familia real” que “parece estar postulándose para el papel de bufón de la corte”

Castro, que no se quita en ningún momento unas gafas de sol de Chanel a pesar de que la conversación se desarrolla todo el tiempo de noche y dentro de la vivienda, retrata en pocos minutos su ya conocida personalidad. Frigorífico corto de comida y sobrado de cerveza Cristal, aparato de aire acondicionado y generador funcionando, lo que hace de su casa una de las únicas iluminadas del entorno y pone en evidencia sus buenos contactos. Hoy en día, no hay más símbolo de estatus que tener con qué llenar el generador. Como guinda, unas bombillas decorativas iluminan su terraza sobre una Habana negra.

“Hay muchas personas que quieren que en Cuba haya capitalismo con soberanía”, espeta. No lo dice como reflexión ni desarrolla una teoría, sabe, simplemente, que millones de personas van a reaccionar a la ocurrencia. 

Así discurre cada una de las frases que lanza mientras se bebe una cerveza con el periodista. “Mi abuelo era una persona que tenía sus principios. Tenía sus principios, cada cual es como es, lógicamente, pero también respetaba a los de otras personas”, dice. Y de nuevo no argumenta –sobre un hombre que ha ordenado fusilar por pensar distinto no cabe aclaración posible–. Simplemente, sabe que será viral. 

El influencer dice estar orgulloso de su origen pero rechaza sistemáticamente que le proporcione privilegio alguno. “Mi apellido es mi apellido. Yo estoy orgulloso de mi apellido, lógicamente, pero no veo esa ayuda que usted me está diciendo en ese preámbulo. Yo soy como un ciudadano más”, sostiene. 

No deja, obviamente, pasar la opinión de hablar de Washington. “Cuba enfrenta una presión sin precedentes de Estados Unidos para abrirse política y económicamente. Hay que luchar, como decimos todos los cubanos. Es duro. Es duro hasta para un Castro, es duro tener un negocio, durísimo. Durísimo, porque sufres con miles de dificultades. Lo mismo un día puede no haber luz, puede no haber agua, puede no llegar una mercancía…”, se lamenta. 

“Mi abuelo era una persona que tenía sus principios. Tenía sus principios, cada cual es como es, lógicamente, pero también respetaba a los de otras personas”

El periodista le insiste en sus orígenes, pero él vuelve a renegar y se siente una víctima del odio de los demás hacia su familia. “Es complicado, porque pienso hasta que la mayoría de los cubanos quieren el capitalismo, no el comunismo y a lo mejor eso ha creado una diferencia y un odio que, tristemente, no es producente”, afirma, a la vez que señala que comparte con Trump que debe haber una apertura económica en la Isla, aunque rechaza que amenace con tomarla. 

El texto con que CNN acompaña el vídeo, además de ser muy crítico con Castro, deja algunos detalles que dibujan aún más al personaje, entre ellos el hecho de que se jacte de que “su club nocturno en una avenida principal de La Habana ‘solo’ le costó 50.000 dólares, una suma más allá de la imaginación más desbordada de la mayoría de los cubanos”. El nietísimo también dijo a la cadena que aspira a elaborar su propia cerveza o que le gustaría tener más locales, pero la burocracia lo supera.

“Lo poco que tengo es gracias a mi esfuerzo, mi sacrificio”, dijo, haciendo honor a Ted Henken, profesor y experto en el internet cubano que resumió su actitud de una manera sencilla a CNN. “Está capitalizando el ‘ódiame’”.

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