La prensa oficialista cubana pide participar en "el control social y popular"

Las autoridades creen que puede haber una transparencia informativa adaptada a la Revolución

En septiembre pasado las emisiones de ICRT se vieron alteradas por contagios entre los trabajadores de su sede central. (14ymedio)
El Consejo de Ministros tiene 30 días para proponer y aprobar las funciones, composición y estructura en todos los niveles del nuevo organismo, sustituto del ICRT. (14ymedio)

Las autoridades cubanas quieren actualizar su peculiar concepto de la transparencia informativa. Según su análisis, cuando han callado alguna noticia incómoda es porque necesitaban defender la Revolución de sus "enemigos", pero los tiempos han cambiado y la estrategia debe ser otra, contó Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec).

El funcionario estuvo este miércoles, junto a otros dirigentes de la comunicación, en el programa de televisión Mesa Redonda para hablar de nuevo de la creación del Instituto de Información y Comunicación Social (IICS) que sustituirá al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

"En un país que se ha tenido que construir en una trinchera, sometido a un acoso permanente, una de las cosas que nos ha pasado es que no pocas veces el silencio formó parte de la estrategia de enfrentamiento a los enemigos de la Revolución. Pero en la era de la convergencia, con un cambio dramático en los modos de funcionar la comunicación, usted no puede seguir apostando al silencio", sostuvo.

"En un país que se ha tenido que construir en una trinchera, sometido a un acoso permanente, una de las cosas que nos ha pasado es que no pocas veces el silencio formó parte de la estrategia"

El funcionario argumentó que la palabra transparencia puede generar dudas entre quienes la recuerden por la "glasnost soviética". "Sin embargo, en los últimos años se ha ido reivindicando, convirtiéndola en una palabra de la Revolución que debe describir el tipo de funcionamiento de las instituciones públicas cubanas".

El Instituto, según explicó, abre ahora la posibilidad de construir "un modelo de prensa que no se ha construido en el mundo". Ronquillo Bello lamentó que haya quienes defiendan el surgimiento de un "sistema paralelo que ha ido creciendo a veces con financiamiento de Estados Unidos en Cuba", en referencia a la prensa independiente, a la que siguen intentando vincular con el "imperio", reciba o no dinero procedente de Washington.

En su opinión, los medios privados no son, en contra del criterio de otros, la solución a unos problemas del periodismo en Cuba que no citó en ningún momento, aunque sí aludió a las dificultades materiales como si fuera el más grave de los males que aquejan a los medios estatales

"Discutiendo con ellos, les digo que nosotros podemos hacer algo que no se ha hecho nunca en ninguna parte del mundo: construir un sistema de medios de prensa que se convierta verdaderamente en parte de los mecanismos de control social y popular", dijo en una declaración insólita en la que insistió, dejando claro que no se trataba de un desliz.

"[En la Revolución] la prensa no pocas veces formó parte de los mecanismos de control político"

"[En la Revolución] la prensa no pocas veces formó parte de los mecanismos de control político. Ahora tenemos que favorecer que la prensa forme parte de los mecanismos de control social y popular. Ese tiene que ser uno de los horizontes principales del nuevo instituto", reiteró.

Humberto Juan Fabián Suárez, vicepresidente de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, recordó que la comunicación es uno de los tres pilares básicos de la gestión de un Gobierno y defendió el nuevo instituto, que tendrá rango de ministerio, del que reveló algunos detalles que no despejaron dudas prácticas.

El funcionario contó que ha llevado nueve años crear este organismo y que en su gestación participaron, además de periodistas, miembros de asociaciones e instituciones oficiales de comunicadores y periodistas y especialistas de la radio, la televisión y los Ministerios de Relaciones Exteriores, Trabajo y Seguridad Social y Finanzas y Precios, además de la Comisión de Implementación de los lineamientos y el Partido Comunista.

Entre la documentación, se examinaron 82 tesis y se hizo un estudio de derecho comparado en comunicación, se consultó a más de 400 personas y se recogieron 900 opiniones, aunque no cabe suponer que hubiera demasiada diversidad en lo estructural. "No fue nada apresurado", añadió.

Onelio Castillo Corderí, miembro del Grupo de Trabajo Permanente para la creación del IICS, explicó que a su nacimiento le acompañará un cuerpo legal que abarcará desde una ley de comunicaciones a varios decretos y resoluciones que se irán conociendo en los próximos meses.

Castillo Corderí argumentó que el IICS tiene entre sus misiones "fomentar la cultura del diálogo y el consenso en la sociedad cubana"

"La Constitución de la República defiende la comunicación, la información y el conocimiento como derechos ciudadanos y como bien público de la ciudadanía", dijo, aunque en la práctica los cubanos tienen vedado el acceso a cualquier página que el Gobierno considere que no deben leer, comenzando por este diario o por distintos medios de comunicación de otras partes del mundo. Además, en Cuba no está permitido ejercer el periodismo al margen del Estado y los reporteros son detenidos, retenidos en sus casas o se les impide viajar a formarse y asistir a cursos o conferencias.

En este contexto, y cuando el periodismo ha vuelto a quedar excluido como actividad que pueda ejercerse fuera del Estado, ya sea por cuenta propia o en una de las nuevas mipymes, Castillo Corderí argumentó que el IICS tiene entre sus misiones "fomentar la cultura del diálogo y el consenso en la sociedad cubana".

La decisión de crear el nuevo instituto, insistió, "es una clara expresión de la voluntad política de fortalecer nuestra democracia a partir de un mayor nivel de participación del pueblo en la construcción de nuestro modelo económico y social, en la construcción del destino para el país que hemos escogido y al apuntalamiento de ese concepto constitucional de que Cuba es un Estado socialista de derecho".

El Consejo de Ministros tiene 30 días para proponer y aprobar las funciones, composición y estructura en todos los niveles del nuevo organismo. De los nombramientos que se hagan podrán sacarse algunas conclusiones, aunque no cabe esperar que el el flamante IICS traiga consigo algo de nuevo.

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