El papa León XIV pide a Cuba y EE UU entablar un “diálogo sincero y eficaz”
Vaticano
“El riesgo de un caos social y de violencia entre los hijos de un mismo pueblo es real”, advierte la Conferencia Episcopal cubana
La Habana/El papa León XIV pidió este domingo a La Habana y Washington realizar “un diálogo sincero y eficaz para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del pueblo cubano”, tras el rezo del ángelus en la Plaza de San Pedro.
“He recibido con gran preocupación noticias de aumento de tensiones entre Cuba y Estados Unidos, dos países vecinos, y me uno al mensaje de los obispos cubanos para promover el diálogo”, dijo el papa asomado a la ventana de su estudio en el palacio apostólico. El pontífice estadounidense también pidió que Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, la patrona de Cuba, “proteja y asista a todos los hijos de esta amada tierra”.
El mensaje del Pontífice llegó horas después de que la Conferencia Episcopal cubana alertara de que, en los últimos seis meses, “la situación ha empeorado y se ha agravado la angustia y la desesperanza” en el país. A través de un mensaje en su página web, los obispos cubanos señalaron que, ante el actual panorama, los cambios “son cada vez más urgentes”.
En su postura, recordaron su último llamado, en junio pasado, en el que alertaban por el colapso que sufría la Isla y demandaban al régimen cambios urgentes, y remarcaron que, en aquel momento, “imaginábamos que las cosas no podían ir peor”, pero que “las noticias recientes, que anuncian, entre otras, la eliminación de toda posibilidad de que entre petróleo al país, disparan las alarmas, especialmente para los menos favorecidos”. Por ello, remarcaron en su comunicado, “el riesgo de un caos social y de violencia entre los hijos de un mismo pueblo es real”.
"Los conflictos deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, nunca por la coerción o la violencia"
En referencia a la orden del presidente de EE UU, Donald Trump, de imponer aranceles a los países que vendan crudo a la Isla, el documento añadió que “los conflictos deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, nunca por la coerción o la violencia", mientras reclamó "un ambiente de pluralidad y respeto dentro del país".
Por ello, frente a la línea dura que ha adoptado la Casa Blanca, las autoridades religiosas también se ofrecieron para mediar en las crecientes tensiones entre Washington y La Habana. Dijeron que la Iglesia Católica de Cuba está dispuesta a “contribuir a rebajar el tono de las hostilidades entre las partes y crear espacios de fecunda colaboración en orden al bien común”.
También enfatizaron que “la Iglesia Católica en Cuba continuará acompañando a este pueblo que amamos, en el modo propio que deriva de la misión que el Señor le confió. Continuará orando por todos, celebrando la fe, anunciando el Evangelio, sirviendo a los pobres, los enfermos, las familias y los presos. Continuará invitando a la conversión, a la vivencia del amor fraterno, de la justicia y la paz”.
Asimismo, señalaron que anhelan “una Cuba renovada, próspera y feliz, pero sin aumentar el sufrimiento de los pobres, de los ancianos, de los enfermos, de los niños cubanos”.
Las posturas por parte de los obispos y el Papa aluden a la grave crisis económica en la que Cuba lleva sumida más de cinco años, la cual ha generado un deterioro acelerado en áreas como la generación eléctrica, por la que el país sufre prolongados apagones diarios, el colapso en el transporte público, la nula producción de alimentos, así como hospitales sin suministros, problemas con el abastecimiento de agua, acumulación de basura en las calles, la escasez de productos básicos, elevada inflación, dolarización creciente, deterioro de los servicios públicos, la epidemia que se agudizó en el último semestre del año pasado y una migración masiva.