La presa política Mambisa Agramontina está en huelga de hambre desde el 31 de diciembre
Presos políticos
Ienelis Delgado Cué está detenida desde abril en Camagüey por delitos sin precisar contra la Seguridad del Estado
La Habana/La activista Ienelis Delgado Cué, conocida como Mambisa Agramontina en sus perfiles de redes sociales, se encuentra en huelga de hambre desde el pasado 31 de diciembre, en el campamento Granja 5 de Camagüey. El hecho fue difundido este lunes por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (Ocdh), que agregó que “un médico tuvo que acudir para tomarle la presión ante su estado de salud”.
La protesta de la activista, informó el Ocdh, fue en respuesta al impedimento de las autoridades para que su madre, Leticia Cué –ex presa política–, le entregara alimentos el último día del año en la prisión. A través de un video, publicado por el observatorio, la mujer acusó que esa jornada las reclusas “no recibieron ni pan para el desayuno. Se están muriendo de hambre”, y agregó que su hija se encontraba ya en una celda de castigo por protestar.
Ienelis Delgado Cué está en ese centro penitenciario desde su detención violenta el pasado 24 de abril, acusada de delitos contra la Seguridad del Estado. “Me detuvieron arbitrariamente en mi casa, violando todos mis derechos, sin entregarme orden de registro”, denunció. En ese entonces también realizó una huelga de hambre que duró 12 días, “hasta que el instructor Dainer se presentó delante de mí para decirme que estaba acusada de delitos contra la seguridad del Estado”, contó la activista en un audio.
De acuerdo con su relato, la policía política la detuvo por recibir un “paquete personal” que alguien había enviado a otro opositor. “Me tienen detenida porque dicen que yo recibo paquetes de organizaciones contrarrevolucionarias”, denunció la disidente, quien aseguró que el paquete estaba sellado y no conocía su contenido: “No sé qué es lo que contiene”.
La policía política la detuvo por recibir un “paquete personal” que alguien había enviado a otro opositor
Durante el arresto le fueron confiscados su teléfono y los de su madre y su padrastro. También fue golpeada en la patrulla que la trasladó hasta la unidad de Policía del reparto de Garrido “por una mujer de la brigada especial”. En esa estación policial estuvo 12 días, durante los que mantuvo la huelga de hambre y nunca fue informada de los delitos de los que estaba acusada.
Días después, su madre responsabilizó directamente a la Seguridad del Estado por lo que pudiera sucederle a su hija y expresó su profunda preocupación por los hijos de Delgado Cué –dos menores–, “quienes están sufriendo la ausencia de su madre”.
No es la primera vez que la activista sufre la represión del aparato estatal. En 2023 pasó nueve meses en prisión por un delito de desacato, luego de ser detenida por un acto pacífico: publicar fotos envuelta en la bandera cubana. La activista realizó esta acción para demostrar su solidaridad hacia el artista y preso político Luis Manuel Otero Alcántara (condenado a cinco años de prisión en 2022), quien, en 2019, encabezó la campaña #LaBanderaEsDeTodos, semanas después de que entrara en vigor una Ley de los símbolos que regula estrictamente su uso. Entonces también fue enviada a la cárcel de mujeres de Kilo 5, aunque su liberación ocurrió desde un campamento de trabajo conocido como El Anoncillo, al que había sido trasladada.
La huelga de hambre sigue siendo, en muchos casos, “el último recurso de las personas privadas de libertad para denunciar abusos”
La huelga de hambre sigue siendo, en muchos casos, “el último recurso de las personas privadas de libertad para denunciar abusos y violaciones de derechos”, de acuerdo con el centro de asesoría legal Cubalex, que señaló en un análisis publicado en diciembre que se ha convertido en “el último recurso, cuando ya se han agotado otras instancias”.
Durante octubre y noviembre pasado, dijo la organización, “más de una decena de presos políticos cubanos iniciaron huelgas de hambre como protesta extrema por diversas arbitrariedades que el Estado comete contra ellos”.
Cubalex recordó el caso del prisionero político del 11J Yosvany Rosell García Caso, quien inició una huelga de hambre el pasado 23 de octubre en la prisión de Cuba Sí, en Holguín, “como reclamo ante su encarcelamiento y para exigir aislamiento total dentro del establecimiento penitenciario. Semanas después, el opositor fue trasladado a un hospital, en un estado de salud crítico, y en su día 40 de huelga, decidió deponerla”.
Estos hechos, indicó, “no son actos suicidas, sino un acto deliberado, racional y político, donde el cuerpo se convierte en el único medio de comunicación disponible cuando se han cerrado otras vías, como es el caso cubano”.