La presidenta de los religiosos católicos de Cuba denuncia la "injusta" dolarización

En una carta, Nadieska Almeida responsabiliza al Gobierno del desabastecimiento de alimentos

Junta directiva de la Conferencia Cubana de Religiosos y Religiosas desde 2017. (Concur)
Junta directiva de la Conferencia Cubana de Religiosos y Religiosas desde 2017. (Concur)

La Conferencia Cubana de Religiosos y Religiosas (Concur) se apunta a la lista de las voces de la Iglesia católica que han criticado últimamente la situación penosa que se vive en la Isla. En una carta que circuló este viernes, su presidenta y superiora de las Hijas de la Caridad en Cuba, sor Nadieska Almeida Miguel, expresa su preocupación sobre "las muertes cotidianas a las que estamos asistiendo".

Por ello, pide reflexionar sobre cinco puntos. El primero, la creciente dolarización. "No es justo lo que está pasando con el supuesto cambio de moneda, que se ha convertido en una sombra casi permanente y amenazadora", dice en su misiva. "¿Se compra en una y se paga con otra? Esto se debe modificar, lo justo es poder comprar o pagar lo debido en lo que cada quien recibe como remuneración a su trabajo".

En segundo lugar, reclama "que el pueblo tenga acceso real a los alimentos". "Si el abastecimiento fuera real, ¿nuestro pueblo tendría que hacer colas interminables?, ¿o las hacen porque les gusta? Claro que no". De esto, Nadieska Almeida responsabiliza al Gobierno. "Me duele escuchar cuando dicen: hay mucha gente en la calle y esto es cuestión de responsabilidad, sí, pero, ¿de quién? De todos, sobre todo de aquellos que tienen en sus manos el compromiso y la obligación de custodiar, procurar lo necesario y defender a su pueblo".

"Si el abastecimiento fuera real, ¿nuestro pueblo tendría que hacer colas interminables?, ¿o las hacen porque les gusta? Claro que no"

"¿Cómo lograr que la vida no sea solo hoy, sino ofrecer un futuro estable, que podamos vislumbrar un horizonte que sostenga la esperanza tan necesaria para caminar y permanecer en nuestra tierra y apostar por ella?", se pregunta la religiosa en el tercer punto, aludiendo a los miles de cubanos que emigran para mejorar sus condiciones de vida.

Seguidamente se refiere a la reconciliación y la unidad: "¿Cómo se puede dejar de fomentar la desconfianza, el miedo, el enfrentamiento entre nosotros, que como dijera un viejo amigo: todos cubanos, todos hermanos?"

Por último, reclama un derecho "vital para todos": después de ejercer el derecho en el proceso de reforma constitucional, "participar más en el amplio proceso legislativo que se está realizando en el país".

La carta concluye con un llamado claro: "No permitamos que se apaguen nuestros anhelos de entregar a las nuevas generaciones una Cuba mejor, donde ellos se sientan parte y no renuncien a sus sueños de darle a ésta, su patria amada, lo mejor y más genuino de cada uno, muchos niños y jóvenes están muy cerca de nosotros, no los defraudemos con nuestras quejas, agobios, démosle razones para vivir".

Por último, reclama un derecho "vital para todos": después de ejercer el derecho en el proceso de reforma constitucional, "participar más en el amplio proceso legislativo que se está realizando en el país"

La Concur, que agrupa a las monjas y los sacerdotes consagrados de la Iglesia Católica, se une así a varios sacerdotes de la Isla y la diáspora que en las últimas semanas han alzado sus voces para reclamar al Gobierno por la falta de libertades y alimentos que padece el país.

El primero fue el sacerdote Jorge Luis Pérez Soto, párroco de San Francisco de Paula, en el municipio de Diez de Octubre, en La Habana, quien en octubre reivindicó en una homilía que la Iglesia sí se debe meter en política.

Pocos días después, otro cura, Laureano Hernández Sasso, lamentó la sordera de los dirigentes cubanos. "¿Por qué tenemos que mendigar? ¿Por qué el presidente Miguel Díaz-Canel habla y habla y nunca dice nada? ¿O es que tenemos que decirle a nuestro presidente que no podemos seguir así?", escribió el sacerdote en su cuenta de Facebook.

El pasado 1 de noviembre, fue el sacerdote camagüeyano Alberto Reyes, quien habló del miedo al régimen y la situación que se vive en la Isla. "Cuba es una cárcel grande donde, si te portas mal, te meten en otra más pequeña. Y como cárcel al fin, nos sentimos controlados", denunciaba en sus redes.

Con él se solidarizó, desde Miami, el rector de la ermita de la Caridad, Fernando Heria, quien conminó a los obispos de Cuba a pronunciarse contra el régimen, pues los curas cubanos "están cansados de estar viviendo bajo dos tipos de dictaduras: la eclesiástica y la gubernamental".

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