Los primeros excarcelados del indulto masivo en Cuba son reos comunes, ningún preso político
Indulto
Así lo señalan los reportes de Prisoners Defenders en La Habana, Las Tunas, Villa Clara y Santiago de Cuba
La Habana/El régimen cubano comenzó este 3 de abril a sacar de prisión a algunos de los reclusos incluidos en el anuncio oficial de excarcelación de 2.010 personas. Pero, lejos de la imagen de apertura que intenta vender La Habana, los primeros datos verificados por organizaciones de derechos humanos apuntan en otra dirección: los beneficiados no son presos políticos, sino reclusos comunes, en una operación que parece orientada a aliviar el hacinamiento y reducir costos penitenciarios sin tocar el corazón de la represión.
La decisión fue presentada este jueves por el Gobierno como un gesto “humanitario y soberano”, en plena Semana Santa, pero hasta ahora no ha venido acompañada de una lista pública de nombres ni de información transparente sobre los criterios reales de selección.
Los reportes que han comenzado a llegar desde distintas provincias desmontan, al menos por ahora, cualquier expectativa de que el proceso incluya a opositores, activistas y manifestantes condenados por razones políticas. Javier Larrondo, presidente de Prisoners Defenders, informó este viernes de que de la prisión de Trabajos Forzosos Toledo 2, en Marianao (La Habana) salieron 41 presos, todos comunes.
En la cárcel El Típico, en Las Tunas, fueron liberados seis reclusos comunes, además de “otras decenas” de presos vinculados a centros de trabajo forzoso cercanos a esa cárcel. Según la ONG, con sede en Madrid, la tendencia se repite en todo el país, donde “solo son excarcelados los presos comunes, ninguno político en ninguna prisión, por ahora”.
De la prisión de trabajo forzoso de Remedios salieron siete reos comunes y ningún preso político
Ocurre lo mismo en Villa Clara. De la prisión de trabajo forzoso de Remedios salieron siete reos comunes y ningún preso político. Allí permanecen encarcelados opositores y activistas, entre ellos el octogenario Miguel Díaz Bauzá, sin que hasta el momento haya señales de que vayan a ser incluidos en esta ronda de excarcelaciones. En Boniato, Santiago de Cuba, cuatro presos comunes fueron liberados. La conclusión que extrae Prisoners Defenders es que el operativo no es una rectificación política, sino un “drenaje carcelario” de presos comunes en un país con una de las tasas de encarcelamiento más altas del mundo.
El propio diseño del anuncio oficial apuntaba a esa dirección. Las autoridades dejaron claro que quedarían excluidos condenados por determinados delitos, entre ellos los llamados “delitos contra la autoridad”, una categoría amplia a la que recorre a menudo el aparato represivo cubano para procesar bajo figuras como desacato, resistencia, atentado o desórdenes públicos a quienes protestan, filman abusos, critican al poder o simplemente se niegan a obedecer a un agente. A esto se suma la ausencia total de una lista verificable.
Lo que ocurre dentro de las cárceles confirma, además, que el problema político no solo sigue intacto, sino que se agrava. Mientras el régimen abre las puertas a reclusos comunes, mantiene tras las rejas a personas detenidas por protestar y sigue extendiendo la represión hacia sectores especialmente vulnerables.
Los adolescentes Jonathan y Cristian continúan detenidos y enfrentan acusaciones por sabotaje
Cubalex alertó este viernes sobre la situación de adolescentes arrestados tras la protesta del 13 de marzo en Morón, Ciego de Ávila. La organización ha verificado al menos cuatro adolescentes vinculados a esos hechos: Jonathan David Muir Burgos, de 16 años; Cristian Crespo Álvarez, también de 16; Kevin Samuel Echeverría Rodríguez y Yohasnel Estrada Rodríguez. Al menos Jonathan y Cristian continúan detenidos y enfrentan acusaciones por sabotaje, un delito gravísimo que las autoridades están utilizando para castigar la protesta social.
En el caso de Jonathan, Cubalex denunció que fue arrestado el 16 de marzo junto a su padre, quien salió libre pocas horas después. Desde entonces, el adolescente sigue recluido y su familia ha reportado afectaciones emocionales y deterioro en su salud. Cristian fue detenido un día más tarde, en medio de un proceso de identificación opaco y sin acceso de sus allegados a la documentación oficial del caso. Sus familiares también han denunciado restricciones severas de comunicación, visitas breves y bajo supervisión, además de signos de desgaste físico. En ambos expedientes se reportaron traslados fallidos a la prisión de Canaleta y devoluciones al centro de instrucción, una práctica que añade presión psicológica y multiplica la incertidumbre. Cubalex advierte sobre un patrón de detenciones diferidas, uso de cargos desproporcionados, prisión provisional como regla, aislamiento familiar y falta de transparencia procesal.
El mensaje real del régimen no es de apertura, sino de administración del castigo. La cifra de 2.010 excarcelados sirve más como titular que como prueba de cambio. Lo que sí empieza a quedar claro, a medida que salen los primeros reportes desde La Habana, Las Tunas, Villa Clara y Santiago de Cuba, es que los presos políticos no están en esa lista.