Los puntos de ProGas vuelven a cerrar en La Habana tras agotarse las balitas de gas en dólares

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Los clientes denuncian que no hay GLP ni en pesos ni en divisas y alertan sobre la proliferación de ofertas fraudulentas en redes sociales

"Ahora mismo no hay balitas de gas en ningún sitio de La Habana", asegura a este diario un cliente de Guanabacoa.
"Ahora mismo no hay balitas de gas en ningún sitio de La Habana", asegura a este diario un cliente de Guanabacoa. / 14ymedio
Darío Hernández

08 de agosto 2026 - 14:27

La Habana/Las puertas permanecen cerradas, no hay empleados atendiendo y los vecinos solo reciben una respuesta cuando preguntan por el regreso del servicio: "Hasta nuevo aviso". Así describen varios clientes la situación de los puntos de venta de ProGas en La Habana, apenas dos meses después de que la empresa comenzara a comercializar balitas de gas licuado (GLP) en dólares.

"Ahora mismo no hay balitas de gas en ningún sitio de La Habana", asegura a 14ymedio un cliente de Guanabacoa que acudió este sábado a uno de los establecimientos de ProGas. Según explica, una vecina que vive frente al local le confirmó que el punto de venta permanece cerrado y que los trabajadores no han ofrecido ninguna fecha para reanudar el servicio. 

El cliente cree que el cierre responde al agotamiento de las existencias. "Evidentemente esa venta que hubo fue un cargamento que entró, que no lo anunciaron, lo vendieron totalmente en USD y se acabó", afirma. Aunque esa hipótesis no ha sido confirmada oficialmente, coincide con otros testimonios recogidos por este diario en la capital, donde varios consumidores aseguran que las ventas en divisas duraron apenas unos días.

El Gobierno había presentado la comercialización en divisas como una alternativa para garantizar las importaciones de GLP en medio de la prolongada crisis de abastecimiento

La interrupción del suministro devuelve a miles de familias al mismo escenario que enfrentaban antes de la llegada de ProGas: la imposibilidad de adquirir una balita, tanto por la vía subsidiada como en el nuevo mercado en dólares.

El Gobierno había presentado la comercialización en divisas como una alternativa para garantizar las importaciones de GLP en medio de la prolongada crisis de abastecimiento. Sin embargo, nunca explicó con claridad cuántos puntos de distribución participarían en el programa, cuál sería el volumen de combustible disponible ni cuánto tiempo podría mantenerse el suministro.

En junio, este diario informó de que la empresa había abierto un segundo punto de venta en La Habana y que las balitas se comercializaban a 24 dólares. Poco después comenzaron a aparecer revendedores que las ofrecían por hasta 50 dólares, aprovechando la elevada demanda y la escasez del producto. La falta de gas, lejos de aliviarse, parece haberse agravado nuevamente. "Ni por la vía clásica, ni por USD, nada", resume el cliente de Guanabacoa.

La escasez ha provocado además la proliferación de anuncios en redes sociales que ofrecen balitas de GLP a domicilio. "El que está promoviendo gas en dólares en Facebook ahora mismo es un 99% seguro una estafa", advierte el cliente. Según explica, varias amistades le han alertado sobre publicaciones que solicitan pagos anticipados pese a que no existe disponibilidad en los puntos oficiales de venta.

La ausencia de explicaciones alimenta la incertidumbre entre los consumidores, que desde hace meses encadenan largas esperas, interrupciones del servicio y cambios en el sistema de comercialización

El caso de ProGas forma parte de la transformación del mercado de los combustibles impulsada por el Gobierno durante los últimos meses. Además de permitir que empresas privadas comercialicen gasolina y diésel importados utilizando instalaciones de Cupet, las autoridades extendieron ese modelo al gas licuado con el objetivo declarado de captar divisas para financiar nuevas importaciones.

No obstante, sigue siendo escasa la información pública sobre la propia empresa. La prensa oficial no ha explicado cuál es la relación contractual de ProGas con Cupet ni ha ofrecido detalles sobre su estructura empresarial, pese a que opera en instalaciones que anteriormente pertenecían exclusivamente a la red estatal de distribución de GLP.

La ausencia de explicaciones alimenta la incertidumbre entre los consumidores, que desde hace meses encadenan largas esperas, interrupciones del servicio y cambios en el sistema de comercialización sin que el abastecimiento logre estabilizarse. Para miles de hogares habaneros, cocinar sigue dependiendo de esperar, una vez más, a que aparezca un nuevo cargamento cuya llegada nadie anuncia y cuya duración nadie puede garantizar.

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