Reducción drástica del transporte en Cuba y prioridad al uso de triciclos eléctricos
Transporte
- Rodríguez Dávila anuncia “ajustes en los servicios públicos” mientras su ministerio derrocha combustible en su enorme edificio de La Habana donde activa sus generadores día y noche
- A partir de junio, la frecuencia de trenes hacia el oriente será reducida a un viaje cada dos semanas; la de ómnibus entre La Habana y las provincias se limitará a tres semanales
La Habana/El Gobierno cubano volvió a pedir sacrificios a una población que ya casi no tiene cómo moverse. Ante el “desabastecimiento agudo” de combustible, el Ministerio de Transporte anunció una reducción drástica de los servicios nacionales, ferroviarios y marítimos, y colocó los triciclos eléctricos, los ecomóviles y otros medios alternativos como parte de la respuesta oficial a una crisis que paraliza cada vez más la vida cotidiana en la Isla.
El ministro Eduardo Rodríguez Dávila informó este viernes de nuevos “ajustes en los servicios públicos de pasajeros” y de la prioridad que tendrán las transportaciones de combustibles, alimentos, medicamentos, materias primas y productos destinados a la exportación. También aseguró que Salud Pública y Educación recibirán un tratamiento diferenciado, aunque el paquete de medidas confirma que viajar dentro de Cuba será, en adelante, todavía más difícil.
El anuncio contrasta con la imagen habitual del propio Ministerio de Transporte, instalado en un enorme edificio de La Habana donde, según vecinos y transeúntes del barrio de Nuevo Vedado, los generadores permanecen encendidos día y noche cada vez que se va la luz, hasta 20 horas seguidas. Mientras se pide a los cubanos resignarse a menos guaguas, menos trenes y menos viajes marítimos, la sede estatal mantiene un consumo de combustible que muchos consideran un derroche en medio de la emergencia energética.
Las rutas hacia Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín y Bayamo-Manzanillo operarán con una salida de ida y vuelta aproximadamente cada dos semanas.
Las rutas de Ómnibus Nacionales mantendrán su programación actual solo hasta las 11:59 de la noche del 17 de junio, después de que en marzo el propio ministro reconociera que solo salía un cuarto de los ómnibus provinciales y un tren cada ocho días. A partir del día 18, los viajes entre La Habana y las cabeceras provinciales se reducirán a tres frecuencias semanales. Manzanillo y Baracoa quedarán con una sola salida a la semana.
En el caso del transporte marítimo hacia la Isla de la Juventud, el ferry entre Nueva Gerona y Batabanó conservará sus dos viajes semanales –martes y sábados– hasta el 16 de junio. Desde el 20 de ese mes, el servicio pasará a una única frecuencia semanal, con salida de Nueva Gerona los sábados a las 7:00 de la mañana y regreso desde Batabanó a las 4:00 de la tarde.
El ferrocarril tampoco escapa al recorte. Los trenes nacionales conservarán su programación durante lo que resta de mayo y la primera quincena de junio, pero después las rutas hacia Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín y Bayamo-Manzanillo operarán con una salida de ida y vuelta aproximadamente cada dos semanas. El resto de los servicios ferroviarios interprovinciales y locales continuará suspendido, salvo excepciones como los coches motores de Boquerón y Caimanera, en Guantánamo.
“Sé que la población desea que el privado cobre 20 pesos y no 500 o 600, pero no es posible”
Los enlaces aéreos nacionales hacia Santiago de Cuba, Holguín y Nueva Gerona se mantendrán “mientras las condiciones operacionales lo permitan”. También se conservarán los servicios de Viazul, con venta en divisas mediante tarjeta Clásica, una opción inaccesible para buena parte de los cubanos que cobran salarios en moneda nacional.
El ministro reconoció, además, el impacto del precio del transporte privado, cuyos importes se han disparado en los últimos años en medio de la escasez de combustible y de un nuevo esquema de venta de gasolina en dólares que tampoco garantiza el producto para los particulares. “Sé que la población desea que el privado cobre 20 pesos y no 500 o 600, pero no es posible”, dijo, al justificar que los transportistas deben pagar combustible, reparaciones y su propia remuneración.
La crisis también alcanzará al transporte local. Cada provincia tendrá que decidir qué rutas urbanas, suburbanas, intermunicipales, rurales, ferrobuses y lanchas considera imprescindibles, según el combustible disponible.
La gran apuesta oficial, sin embargo, vuelve a ser la movilidad eléctrica. Rodríguez Dávila anunció la aceleración de la entrada en funcionamiento de 200 autos eléctricos destinados a servicios médicos, actualmente en puerto, y la incorporación de un último lote de 150 triciclos eléctricos, con prioridad para los municipios.
El ministro pidió “aprovechar al máximo” los triciclos eléctricos estatales y privados en las rutas de mayor demanda, agilizar las licencias para quienes presten servicios con medios eléctricos y poner en marcha estaciones de carga solar para las 19 bases de triciclos eléctricos y ecomóviles del país. Según el Gobierno, estas bases funcionarán de manera independiente del sistema eléctrico nacional (SEN), en un país donde los apagones siguen marcando la rutina diaria.
El énfasis en los vehículos eléctricos no llega solo desde el Ministerio de Transporte. En paralelo al anuncio de los recortes, Miguel Díaz-Canel visitó la empresa Vehículos Eléctricos del Caribe, conocida como Vedca, una asociación económica internacional entre la estatal cubana Minerva y la compañía china Tianjin Dongxing. Allí, el mandatario calificó la fábrica como una “joyita” y pidió “defenderla”.
La empresa, ubicada en Boyeros, ensambló más de 10.000 unidades el pasado año y facturó más de 12 millones de dólares en 2025, según sus directivos. Vedca aspira ahora a transformarse en empresa mixta, fabricar en Cuba estructuras metálicas para triciclos con tecnología de corte por láser y soldadura robótica, e introducir camionetas eléctricas.
Pero el propio modelo de comercialización muestra los límites de esa solución para la mayoría de los cubanos. Vedca vende sus productos a través de pasarelas de pago internacional –es decir, con dinero enviado desde el exterior– y mediante cadenas de tiendas en divisas. En las ofertas disponibles, las motos superan los 1.200 dólares y los triciclos se mueven entre los 3.000 y los 5.000 dólares, cifras impensables para quienes dependen de un salario en pesos. La empresa prevé abrir tiendas mixtas TRD-Vedca en La Habana, Villa Clara, Santiago de Cuba y Holguín.
La compañía cuenta con 96 trabajadores, un salario promedio de 16.500 pesos y planes para entrar en un esquema de gratificaciones en divisas. Sus directivos también afirmaron que el edificio socio-administrativo ya funciona con un sistema fotovoltaico y que en agosto o septiembre esperan independizar toda la instalación del SEN. Además, anunciaron que los próximos triciclos llegarán con paneles solares incorporados.
Durante la visita, Díaz-Canel presentó la fábrica como un ejemplo de la cooperación con China y como pieza de la llamada “transición energética” del país. El embajador en La Habana, Hua Xin, prometió que Pekín mantendrá su apoyo a Cuba en ese proceso. El mandatario cubano, por su parte, dijo que regresaría antes de fin de año y pidió a los trabajadores avisar si “algo se traba”.
Mientras los dirigentes siguen trasladándose en largas caravanas de autos, reducen aún más la movilidad de los cubanos. El triciclo eléctrico puede aliviar algunas rutas locales, pero no sustituye una red nacional de transporte ni resuelve el aislamiento creciente entre provincias.