El régimen considera que el informe de EE UU busca "criminalizar a quienes cuestionen la política de Washington"

Cuba

Díaz-Canel reprocha las afirmaciones del documento del Departamento de Estado: “Si un país ha espiado y agredido a otro a niveles obscenos, ha sido EE UU contra Cuba” 

Díaz-Canel durante la entrevista en NBC News, que se emitirá completa el domingo.
Díaz-Canel arremetió contra EE UU y Marco Rubio: "Cree el ladrón que todos son de su condición". / Captura
14ymedio

21 de julio 2026 - 09:56

Madrid/Miguel Díaz-Canel ha respondido al informe publicado este lunes por el Departamento de Estado de EE UU atacando. El mandatario acusa a su titular, Marco Rubio, de ser “uno de los funcionarios más corruptos de la actual administración, de probados nexos con narcotraficantes y terroristas de Florida”, en referencia más que evidente al anticastrismo. "Cree el ladrón que todos son de su condición", espetó.

El dirigente repasa, en un hilo de X, una serie de “episodios criminales, incluyendo plagas y enfermedades introducidas en Cuba”, citando expresamente el caso del dengue hemorrágico de 1981, cuando un centenar de niños fallecieron a causa del virus, propagado por una cepa asiática poco común en el continente. Nunca ha habido evidencias de que la enfermedad fuera introducida artificialmente, pero el oficialismo recurre de tanto en tanto a aquellos hechos. Además, repasa la explosión del vuelo de Barbados, “las bombas en hoteles, los intentos de magnicidio o la guerra psicológica”.

El Departamento de Estado acusa a Cuba de, entre otras cosas, elaborar con eficacia “un nuevo modelo para una larga guerra de desgaste, organizada en torno al espionaje, la infiltración, el sabotaje, las redes de agentes encubiertos y una infraestructura diseñada para enfrentar a Estados Unidos consigo mismo”. A ello responde Díaz-Canel, afirmando que “si un país ha espiado y agredido a otro a niveles obscenos, ha sido EE UU contra Cuba”. 

El dirigente cubano alega que “son públicas las partidas millonarias que anualmente se destinan a los programas de cambio de régimen en Cuba, apelando lo mismo a la subversión que al terrorismo”

El dirigente cubano alega que “son públicas las partidas millonarias que anualmente se destinan a los programas de cambio de régimen en Cuba, apelando lo mismo a la subversión que al terrorismo”. Se refiere al dinero que el la Ley de Asignaciones de Seguridad Nacional destina cada año a “programas que promuevan la democracia y fortalezcan la sociedad civil en la Isla a través de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), incluyendo el apoyo a presos políticos”, así como la financiación a la Oficina de Transmisiones a Cuba. Este año, esas partidas que el régimen considera dirigidas a socavar la Revolución, ascienden a 75 millones de dólares. 

Díaz-Canel denuncia que a todo esto hay que añadir “el bloqueo y la dimensión genocida que adquiere con el actual reforzamiento y cerco energético. No hay mayor acto de subversión contra un Estado, concebido y descrito oficialmente por EE UU para agotar al pueblo y resquebrajar su apoyo a la Revolución”. En este contexto, sostiene el mandatario, lo único que ha hecho Cuba es “defenderse de estas sucesivas e interminables agresiones, por legítimo derecho”. 

Díaz-Canel reivindica que “jamás ha obrado para dañar al pueblo estadounidense, ni se ha propuesto afectar la seguridad nacional” de ese país, pero atribuye al “neo-macartismo trasnacional que se reinstaura en EE UU, desde una corriente claramente fascista” esta “mentira para generar pretextos sobre los cuales sostener agresiones contra Cuba y coartar libertades civiles en EE UU”.

En este caso, se refiere el dirigente a toda la parte destinada en el informe a culpar a Cuba de llevar a cabo “una revolución contra la civilización occidental misma, librada, en parte, mediante el método novedoso y malicioso de persuadir a los hijos de Occidente para rebelarse contra su propia herencia”. A juicio del documento, lo único que ha hecho bien el castrismo es exportar su ideología hasta introducirla en EE UU, de modo que le atribuye no solo un papel relevante en las guerrillas latinoamericanas de los años 60 y 70, donde los vínculos son claros, hasta la participación en cualquier protesta antirracista o antifascista que se pueda desarrollar en su suelo.

Además, considera a la Isla el nodo más cercano de una red formada por Rusia, China e Irán, y reitera que hay instalaciones de inteligencia de señales rusas y chinas en la Isla, así como vínculos con grupos terroristas como Hezbolá. A este respecto se ha referido también Pekín este martes, para defender que sus relaciones con Cuba son "legítimas y transparentes".

A este respecto se ha referido también Pekín este martes, para defender que sus relaciones con Cuba son "legítimas y transparentes"

El portavoz de la Cancillería china Lin Jian dijo en una rueda de prensa que los vínculos entre ambos países "no admiten rumores ni difamaciones" y que "China continuará defendiendo con firmeza la soberanía nacional y oponiéndose a la injerencia externa". 

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha sido mucho más sintético en sus afirmaciones, reducidas a un solo mensaje en el que califica el informe del Departamento de Estado de “falacia”. Es, afirma, “un pretexto para sostener su guerra económica cruel y criminal que castiga a cada familia cubana, y su aspiración de agredir militarmente a Cuba, para lo que busca desesperadamente el apoyo de los ciudadanos estadounidenses”. 

El ministro de Relaciones Exteriores añade en su post que el documento no es más que otra evidencia “del macabro plan que ha diseñado ese político estadounidense del sur de la Florida, que solo satisface los intereses de quienes siempre le han pagado”.

Además, Cubadebate publica este martes un extenso análisis con el que intenta desmentir la mayoría de las afirmaciones del informe estadounidense. El medio concluye que el Departamento de Estado recurre a una suerte de método deductivo que le lleva a asumir que la presencia de contactos, afinidades ideológicas o antecedentes históricos demuestra, por sí sola, la existencia de una conspiración centralizada, continua y dirigida por el Estado cubano.

El análisis no niega citas, encuentros, viajes o contactos, en particular sobre hechos pasados, pero considera carente de sentido que esos hechos se asocien, se presenten como una red organizada, se atribuya toda acción individual a un Estado, se conecte con propuestas fuera del país y se sancione a estos individuos. “Para sostener las afirmaciones más amplias serían necesarios documentos de mando, instrucciones, transferencias, comunicaciones secretas, confesiones o patrones operativos que vincularan de manera verificable a las organizaciones contemporáneas con una dirección estatal cubana. El informe no aporta ese tipo de evidencia para los actores que coloca bajo sospecha”, señala el medio.

"El resultado no es solamente una lectura sesgada del pasado. Es una categoría suficientemente elástica para criminalizar en el presente actividades políticas y sociales legítimas”

Además, el análisis confronta con documentos oficiales de Washington algunas de las acusaciones con el fin de desmentir que las propias conclusiones del texto sean las que históricamente ha mantenido EE UU. “El resultado no es solamente una lectura sesgada del pasado. Es una categoría suficientemente elástica para criminalizar en el presente actividades políticas y sociales legítimas”, afirma el largo texto.

Desde el otro lado de la trinchera ideológica, el escritor cubano radicado en España, Jorge Ferrer, también ha comentado el informe, del que pone en duda los argumentos más rotundos, pero que a su juicio tiene un fin distinto al que considera el régimen. 

“Compuesto por mucho material histórico, sostiene hipérboles tan descomunales como que Cuba ‘es menos un Estado-nación que una operación de inteligencia’”, considera. No obstante, más que para sancionar a sus propios ciudadanos, el intelectual lo considera una orden de ir adelante con una acción a corto plazo. “El informe (...) fundamenta y avala una operación militar contra el Estado cubano. Lo rotundo de sus conclusiones indica que esa operación puede ser inminente, dado que el SD [State Department] la considera urgente (...). Tomando en cuenta el despliegue argumental y la oportunidad de su aparición, diría que, parafraseando a Díaz-Canel, ‘la orden de combate está dada’”.

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