El régimen cubano promete "resistir la arremetida imperial" tras las nuevas sanciones

Cuba

Bruno Rodríguez califica de "vil" la inclusión de Díaz-Canel entre los afectados por las restricciones financieras de EE UU

Anido junto a su madre y Díaz-Canel durante una visita al Vaticano en 2023.
Manuel Anido Cuesta junto a su madre, Lis Cuesta y Díaz-Canel, ahora todos sancionados por EE UU, durante una visita al Vaticano en 2023. / EFE
14ymedio

05 de junio 2026 - 06:20

Hace menos de un mes que Miguel Díaz-Canel afirmó, de nuevo, que las sanciones impuestas por EE UU no le afectan porque no tiene cuentas ni activos en Estados Unidos, por lo que no hubo sorpresas en su reacción a la nueva andanada de Washington. El mandatario evitó personalizar y consideró que la “ilegítima incorporación” de nuevos nombres a las listas de damnificados están “dirigidas a reforzar las medidas de bloqueo y el escenario de conflicto entre Cuba y Estados Unidos”.

“El presidente de EE UU hace nuevas declaraciones amenazadoras contra Cuba y el Departamento del Tesoro incorporó nuevos nombres de dirigentes, organizaciones y empresas cubanas a una lista ilegítima de sanciones”, denunció Díaz-Canel en X. A su juicio, esta actitud se debe a una “ceguera política” que “se añade a las medidas coercitivas aplicadas en las últimas semanas (...), diseñadas para dañar al pueblo cubano”, en referencia a la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el pasado 1 de mayo que abre la puerta a sancionar a empresas extranjeras que cooperen estatales cubanas.

“La agresividad y perversión del gobierno yanqui chocarán con nuestra decisión de enfrentar los peores escenarios y resistir la arremetida imperial”, añadió Díaz-Canel. 

“La agresividad y perversión del gobierno yanqui chocarán con nuestra decisión de enfrentar los peores escenarios y resistir la arremetida imperial”

Su escueto mensaje siguió a una declaración del ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, que sí se permitió personalizar. “La vil inclusión del presidente Miguel Díaz-Canel, parte de su familia, además de instituciones, organizaciones de la sociedad civil y empresas cubanas en una lista ilegítima y unilateral del gobierno de EE UU es la última muestra del plan intervencionista estadounidense de presentar a Cuba como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos”, escribió en su cuenta de X. 

En la misma línea que el presidente, la segunda parte del post la dedicó al mensaje de resistencia. “Cada acción estadounidense dirigida a construir un escenario de conflicto entre los dos países estará destinada al fracaso. Cada amenaza contra la independencia y soberanía de Cuba tendrá como respuesta más unidad y determinación de nuestro pueblo”, adujo.

Además de a Díaz-Canel, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso este jueves sanciones financieras al Ministerio de las Fuerzas Armadas, los Comités de Defensa de la Revolución, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la minera La Victoria y la agencia de viajes Amistur.

Las medidas se extienden a la esposa del mandatario, Lis Cuesta, a su hijastro, Manuel Anido Cuesta, al coronel Alejandro Castro Espín, hijo del ex presidente Raúl Castro, y al hijo de este último, Raúl Alejandro Castro Calis. Se salvó, y el dato no es menor, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, nieto del anciano general e interlocutor oficioso del propio Marco Rubio en unas conversaciones con EE UU que siguen pese a todo. 

De ello ha hablado Díaz-Canel en una entrevista publicada hoy por elDiario.es, que ha enviado a su corresponsal en EE UU a pasar unos días en La Habana y a quien se debe lo más noticioso del texto. El periodista, que explica en la introducción que la cita con el mandatario se produjo el miércoles por la tarde, pregunta al presidente: “Hablaba de la última ronda de sanciones, la del 1 de mayo. A mí me ha pasado esta mañana en el hotel que he ido a pagar una consumición en la cafetería y ya no ha pasado la tarjeta de crédito“.

El Banco Central de Cuba había anunciado ese día que las tarjetas Visa y Mastercard no podrían usarse a partir del 6 de junio, aunque horas después Fincimex avisó de que a las 14 horas de ese mismo día detuvo las operaciones y este diario comprobó ayer jueves que las tiendas ya no las estaban aceptando. Las palabras del periodista dejan claro que el efecto fue inmediato. 

“Hablaba de la última ronda de sanciones, la del 1 de mayo. A mí me ha pasado esta mañana en el hotel que he ido a pagar una consumición en la cafetería y ya no ha pasado la tarjeta de crédito“

Poca novedad en el resto de la larga conversación en la que Díaz-Canel insiste en cómo han incidido en el empeoramiento de la economía cubana –y, por ende, en su industria y servicios– las sanciones de la primera Administración de Donald Trump, mantenidas por la de Joe Biden y agravadas en este segundo mandato del republicano. Aunque admite errores, el mandatario insiste en que se ha resistido en condiciones extremas recurriendo a la ciencia e innovación, afirma que se han hecho cambios de apertura económica y pide que se demuestre la incompetencia del régimen eliminando sanciones. “¿Si somos tan incompetentes, por qué me bloquean? ¿Por qué no deja que me derrumbe por mí mismo? Porque no tienen ningún interés en que Cuba mejore. Eso es mentira. Ellos quieren apoderarse de Cuba”, añade.

Las dos referencias de mayor interés las realiza Díaz-Canel preguntado sobre qué va a pasar si hay un estallido social como el del 11 de julio de 2021: “Tenemos nuestros programas para cada uno de esos escenarios, para sortearlos”, dice de manera enigmática, aunque a continuación apenas refiere programas de barrio y recreativos para entretener a los jóvenes. También responde sobre las conversaciones con EE UU, por las que el periodista le pregunta cuando Díaz-Canel insiste en la retórica de la guerra de todo el pueblo y la resistencia. “Podemos tener un diálogo civilizado como el que tiene Estados Unidos con otros países, que también considera adversarios, independientemente de las diferencias ideológicas. Pero, además, podríamos tener relaciones comerciales, intercambio cultural, académico, deportivo, científico... Podría haber turismo de ambas partes sin restricción”, apunta, pero la condición sigue siendo la misma: el sistema no se toca. 

Al otro lado del estrecho, Donald Trump –que estuvo ausente de la vida pública durante una semana– fue preguntado nuevamente por Cuba. “El país está hambriento, no tiene energía, no tiene petróleo, no tiene dinero, no tiene nada”, dijo, antes de afirmar: “Vamos a tratar bien a Cuba y tenemos muy buenos planes”. Además, el mandatario sostuvo que su popularidad entre los cubanoamericanos es muy elevada –un 95% de ellos votaron por él, dijo– , pero sus expectativas pasan por que vuelvan a la Isla. “Son personas increíbles, enérgicas, emprendedoras. Algunos de los más ricos en Miami son cubanos. Voy a cuidarlos bien y voy a permitirles regresar a su tierra”, sostuvo.

Sea como sea, el presidente volvió a condicionar cualquier paso a lo que ocurra en Oriente Medio. “Me gusta hacer una cosa a la vez, y primero nos ocuparemos de la República Islámica de Irán. Y tan pronto como eso esté hecho, de regreso haremos una breve parada…”, indicó, antes de hablar de esos buenos planes.

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