Regla se planta ante el Gobierno municipal tras varios días sin luz ni agua

Protestas

Los vecinos denuncian cortes desde el domingo, cierran calles, tocan calderos y encaran a funcionarios y policías

“La gente está plantada en la puerta porque ya no aguanta más”, dice uno de los manifestantes.
“La gente está plantada en la puerta porque ya no aguanta más”, dice uno de los manifestantes. / 14ymedio
Darío Hernández

08 de julio 2026 - 18:20

La Habana/La protesta ya no ocurre en la esquina ni en la oscuridad de la noche. En Regla, municipio habanero castigado por varios días de apagones y falta de agua, los vecinos han decidido llevar el reclamo hasta la puerta misma del poder local. Decenas de personas están concentradas este miércoles frente a las sedes del Gobierno y del Partido municipal, donde exigen respuestas a funcionarios y policías desplegados en el lugar.

Las imágenes tomadas por 14ymedio muestran grupos numerosos de vecinos frente al edificio público de fachada deteriorada, ventanas abiertas y un portal tomado por la multitud. En la calle, bajo un sol intenso, se observan mujeres con niños, ancianos, hombres en chancletas, motorinas, triciclos, una patrulla de la Guardia Operativa de la Policía y varios agentes uniformados intentando contener la tensión.

“Cerramos las calles y tocamos un caldero. Todos los días”, dice un vecino de la zona. 
“Cerramos las calles y tocamos un caldero. Todos los días”, dice un vecino de la zona.  / 14ymedio

“La gente está plantada en la puerta porque ya no aguanta más”, dice uno de los manifestantes. El malestar, asegura, se arrastra desde hace días. “Varios sitios llevan desde el domingo sin corriente y sin agua”, añade. Según el testimonio, la crisis se agravó después de la caída del sistema eléctrico nacional. “El lunes fue que se cayó el SEN”, recuerda, pero en algunos barrios la electricidad ya faltaba desde antes.

La escena se repite desde hace varias jornadas. Los vecinos salen, bloquean tramos de calle, golpean calderos y exigen que alguien dé la cara. “Cerramos las calles y tocamos un caldero. Todos los días”, dice un vecino de la zona. 

El hartazgo se siente también en la forma en que los vecinos encaran a las autoridades. “Como ve, la gente le grita en la cara a los funcionarios y a los policías”, explica otro residente. Dos agentes permanecen junto a la entrada del edificio mientras varias personas discuten a pocos metros. Una patrulla blanca de la Policía está estacionada frente a la multitud, como recordatorio de que la respuesta estatal combina promesas, vigilancia y represión.

Los gritos políticos no fueron masivos, pero sí estuvieron presentes. Una mujer con el rostro cansado, después de varias noches sin dormir, gritó Patria y Vida. La consigna, convertida desde 2021 en símbolo de protesta contra el régimen cubano, aparece ahora mezclada con reclamos básicos: electricidad, agua, alimentos que no se echen a perder, pasar la noche con un ventilador y una nevera que funcione.

El calor aumenta la desesperación. Según el reporte, otra mujer tuvo que ser trasladada al policlínico después de sufrir un infarto o un episodio cardíaco en medio de la situación. “Hubo una señora que se la llevaron infartada al policlínico, del empingue”, cuenta otro manifestante, usando una expresión popular que resume el nivel de exasperación de los vecinos.

Una patrulla blanca de la Policía está estacionada frente a la multitud, como recordatorio de que la respuesta estatal combina promesas, vigilancia y represión.
Una patrulla blanca de la Policía está estacionada frente a la multitud, como recordatorio de que la respuesta estatal combina promesas, vigilancia y represión. / 14ymedio

La falta de electricidad también ha paralizado la vida cotidiana y el pequeño comercio. “Pasamos por varios negocios y nadie tiene bebidas frías”, señala otro testimonio. Sin corriente, los refrigeradores dejan de servir, los productos se pierden y hasta conseguir agua fría se convierte en un lujo. “Ya le digo, desde el domingo”, insiste.

“Hubo una señora que se la llevaron infartada al policlínico, del empingue”.
“Hubo una señora que se la llevaron infartada al policlínico, del empingue”. / 14ymedio

En las fotos, la protesta tiene el rostro habitual de la crisis cubana: mujeres haciendo cola con jabas, niños esperando bajo el sol, ancianos apoyados contra la pared, hombres mirando hacia la puerta del edificio, agentes uniformados y funcionarios que parecen escuchar sin ofrecer soluciones visibles. No hay enfrentamientos abiertos, pero sí una tensión evidente. La multitud no está allí para hacer una gestión administrativa, sino para exigir respuestas después de días de abandono.

Regla, un municipio históricamente popular y obrero, ha vivido en los últimos años el deterioro acelerado de sus servicios. Los apagones prolongados, la escasez de agua y la precariedad del transporte han convertido cualquier avería en una crisis total. Cuando coinciden la falta de corriente y la falta de agua, la protesta deja de ser una posibilidad remota y se vuelve inevitable.

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