Las salchichas, otro salvavidas de la mesa cubana, se esfuman de los mercados
Comercio
Los ‘perritos’, utilizados durante décadas para resolver meriendas y comidas, escasean mientras su precio se dispara
La Habana/La ausencia se nota nada más abrir el refrigerador. Donde hasta hace unas semanas había paquetes de salchichas brasileñas Quality, Perdix y Frangosul, o de la mexicana La Favorita, ahora quedan espacios vacíos y agua que no llega ni a enfriarse debido a los apagones. Los “perritos”, como los cubanos llaman desde hace décadas a este embutido, prácticamente han desaparecido de los comercios.
No es una pérdida menor. Metidos en un pan, abiertos en canal y calentados en la sartén, rallados para hacerlos pasar por picadillo, revueltos con huevo, echados en un arroz o cortados en ruedas dentro de un caldo, los perritos han salvado incontables almuerzos y comidas en Cuba. Su principal virtud ha sido siempre la versatilidad: con poco se puede estirar mucho.
“El curso pasado mi hijo llevaba todos los días de merienda a la escuela un pan con perrito, pero desde que empezó septiembre no hemos podido encontrar ni un paquete, aunque toda la familia se ha movilizado para eso”, cuenta a 14ymedio Nadya, madre de un alumno de primaria del Cerro. “Por la tarde, cuando él regresaba de la escuela, yo siempre le preparaba una merienda también con perrito, pero ahora he tenido que inventar”.
“Mi esposa está encamada y los 'perritos' nos resuelven mucho porque no se echan a perder tan fácilmente cuando no hay electricidad, pero yo no estoy dispuesto a pagar más de 1.000 pesos por un paquete de salchichas que no me dura ni una semana”
Hasta hace pocas semanas, un paquete de entre 10 y 14 unidades podía conseguirse por unos 600 pesos en las mipymes habaneras. Los escasos que aparecen ahora superan los 1.600. La subida deja al producto fuera del alcance de muchos hogares.
Para Luis, de 79 años, el problema adquiere otra dimensión. “Mi esposa está encamada y los perritos nos resuelven mucho porque no se echan a perder tan fácilmente cuando no hay electricidad, pero yo no estoy dispuesto a pagar más de 1.000 pesos por un paquete de salchichas que no me dura ni una semana”, puntualiza.
Detrás de la desaparición confluyen varios problemas. En varias provincias, la imposición de un margen comercial máximo del 30% para determinados productos, entre ellos las salchichas, ha reducido el atractivo de comercializarlos. A ello se suman los prolongados apagones, que han llevado a muchos negocios a disminuir las existencias de alimentos que necesitan refrigeración.
Pero hay otro obstáculo que comienza mucho antes de que el paquete llegue a la mesa: conseguir las divisas para importarlo. Muchos comerciantes tienen cientos de miles de pesos atrapados en cuentas bancarias que no pueden extraer en efectivo. El corralito financiero les impide acudir con facilidad al mercado informal para comprar los dólares que necesitan, mientras el Estado apenas los vende.
En grupos de compraventa y redes de vendedores que antes ofrecían varias marcas, los anuncios son cada vez más esporádicos y caros
La escasez resulta especialmente llamativa en el caso de la marca de salchichas La Favorita, fabricada por Richmeat, una empresa registrada en México pero cuya actividad se desarrolla en Cuba. La compañía fue el primer usuario extranjero aprobado en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, en 2015, y en 2023 firmó un contrato con la estatal Consumimport para suministrar productos cárnicos. Además, construye una segunda fábrica que, según los planes anunciados, deberá aumentar considerablemente la producción de estos productos.
Por ahora, sin embargo, encontrar uno de sus paquetes se ha vuelto difícil.
La desaparición de los perritos también alcanza al mercado informal. En grupos de compraventa y redes de vendedores que antes ofrecían varias marcas, los anuncios son cada vez más esporádicos y caros. Incluso las plataformas digitales destinadas a emigrados que compran alimentos para sus familiares en Cuba, donde el pago se realiza directamente en divisas, han reducido drásticamente la variedad.
Allí donde antes había fotografías de paquetes de diferentes tamaños y procedencias, el perrito también ha hecho puff. En las mipymes, algunos clientes todavía preguntan. “¿Salchichas no te quedan?”. La respuesta suele ser un movimiento, de un lado a otro, con la cabeza.
Este septiembre, con los niños otra vez en las escuelas, la ausencia se hace todavía más evidente. Nadya sigue buscando qué poner dentro del pan de su hijo. El perrito, un alimento humilde y de escaso valor nutricional que, aun así, durante años parecía estar siempre a mano cuando faltaba casi todo lo demás, se ha convertido ahora en otro producto ausente.