Shaka, la bebida energizante de moda entre los jóvenes cubanos que alarma a las autoridades
Salud
En su modalidad con vodka, la más común de las que se encuentran en la Isla, el producto llega a una graduación de entre 18º y 22º
Madrid/No es habitual que de un problema social alerte primero el oficialismo, de ahí que haya llamado la atención la advertencia en diversos medios sobre el consumo excesivo de bebida energizante Shaka entre los jóvenes. En una publicación del pasado sábado, replicada incluso por la Dirección Provincial de Salud de Holguín, Radio Caribe alertaba de esa “moda que puede poner en riesgo la salud de nuestros adolescentes”.
Para muchos, indicaba el artículo, tomar Shaka es “una forma de tener más energía", mantenerse despiertos para estudiar o simplemente seguir una tendencia”, algo que se hace ignorando “una realidad que las familias no deben ignorar”. La fórmula de la bebida, prosigue, “combina cafeína, azúcar y otros ingredientes estimulantes, como la taurina y vitaminas del complejo B”, los cuales “pueden ser consumidos por adultos sanos con moderación”, pero “no son recomendables para adolescentes, cuyo organismo, especialmente el sistema nervioso y cardiovascular, continúa en desarrollo”.
W Shaka –su nombre completo–, un producto elaborado por Venerable Capital S.L., con sede en Madrid, se ofrece en distintas presentaciones que combinan mezclas con alcohol, llegando a una graduación de entre 18º y 22º –en su modalidad con vodka, la más común de las que se encuentran en Cuba, por poco más de 9 euros el paquete de seis a través de las plataformas de compras online–. La publicación de Radio Caribe considera esto “una situación aún más preocupante”.
“Aunque su imagen pueda resultar atractiva para los jóvenes, estos productos contribuyen a normalizar el consumo de bebidas vinculadas al alcohol desde edades tempranas, generando una percepción equivocada de inocuidad y fomentando hábitos que pueden convertirse en riesgos mayores en el futuro”, indica la información.
“Aunque su imagen pueda resultar atractiva para los jóvenes, estos productos contribuyen a normalizar el consumo de bebidas vinculadas al alcohol desde edades tempranas"
Además, alerta de que el exceso de cafeína “puede provocar palpitaciones, aumento de la frecuencia cardíaca, elevación de la presión arterial, nerviosismo, ansiedad, temblores, irritabilidad, insomnio y dolores de cabeza”. El consumo frecuente, continúa, puede generar dependencia y afectar “la concentración y el rendimiento académico”.
Lo peor, reconoce el oficialismo, es que “muchos adolescentes recurren a estas bebidas antes de practicar deportes, para pasar largas horas estudiando o simplemente para combatir el sueño”. La energía que producen, aleccionan, “es pasajera”, porque “obligan al organismo a mantenerse en alerta, enmascarando el cansancio sin resolver la verdadera necesidad del cuerpo: descansar, hidratarse y alimentarse correctamente”.
Hasta ahora, sin embargo, la bebida había pasado por ser totalmente inofensiva. Son frecuentes los anuncios publicitarios de mipymes que ofrecen Shaka sin ningún tipo de advertencia. Por ejemplo 2k Minimarket, cuyo responsable la vendía en redes como una bebida que “da una nota que es candela”.
Ante la epidemia de virus como el chikunguña, que merma las fuerzas de quienes lo padecen, no faltan los consejos de usuarios que recomiendan este tipo de producto para “levantar el ánimo”.
“Puede provocar palpitaciones, aumento de la frecuencia cardíaca, elevación de la presión arterial, nerviosismo, ansiedad, temblores, irritabilidad, insomnio y dolores de cabeza”
El pasado junio, usuarios de redes sociales hicieron viral un video en el que se observaba una aglomeración de gente en La Habana a las puertas un comercio mayorista privado que estaba repartiendo Havik, otra bebida energizante similar a Shaka.
La publicación de Radio Caribe coincidió con un artículo hecho público por el diario 5 de Septiembre, en el que lamentan la “mezcla de alcohol de dudosa procedencia, psicofármacos y conatos de violencia que marcan las noches del fin de semana”. La nota incluye las declaraciones de Yaismadelys Carrazana Chaviano, una doctora de Cumanayagua, Cienfuegos, que alerta: “El alcoholismo aquí no es un hecho aislado, es un problema de salud pública que se vive en red”.
La nota reconoce que ese “consumo crónico” está “normalizado, porque ir a la plaza a tomar es, para muchos, la única forma concebible de pasar el tiempo libre”, pero advierte de que el perfil de consumidores ha cambiado: “Ya no solo se trata del bebedor social adulto o del alcohólico conocido por todos en el barrio. Ahora la cruda realidad es cómo los adolescentes y jóvenes de la localidad toman su libre albedrío y lo combinan con alcohol y medicamentos, una mezcla explosiva que potencia la agresividad y nubla el juicio de inmediato”.
Ambas publicaciones, con evidente tono moralista, no detallan sin embargo la situación de apatía y desesperación que pueden sentir, igual que los adultos, los jóvenes cubanos, en una realidad sumida en apagones, escasez y falta de toda perspectiva, que los empuja a tomar todo tipo de sustancias, no solamente bebidas energéticas o alcohol, sino también drogas, como el aterrador químico.