Se suspenden los exámenes de acceso a la universidad y el curso escolar terminará un mes antes
Educación
La decisión se debe a la “compleja situación” que enfrenta Cuba por la falta de combustible y de transporte
Madrid/Las insostenibles condiciones energéticas que vive Cuba se han cobrado una nueva víctima: la Educación. Por una parte, el curso escolar, que finalizará aproximadamente un mes antes de lo previsto; por otra, los exámenes de acceso a la universidad, que se suspenden. Del primer asunto habló la ministra de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto, que acudió junto a Walter Baluja García, ministro de Educación Superior este martes al programa de televisión Mesa Redonda. Estaba previsto que las clases acabaran el 24 de julio, según se anunció el pasado septiembre en el arranque del curso, pero ahora lo harán, gradualmente, entre el 15 y el 30 de junio.
“Vamos a seguir dando la respuesta que las instituciones educativas acostumbran a dar por la implicación que tienen para la sociedad”, dijo, tratando de calmar a las familias que teman dejar tanto tiempo a los estudiantes sin lugar en el que estar ni ocupación. La decisión se tomó, dijo, después de realizar una “evaluación humana profunda y sensible” de la “compleja situación” que enfrenta el país por la falta de combustible y las dificultades derivadas de ello, como la escasez de transporte.
“Ha habido que disminuir en cada territorio, de acuerdo a particularidades, la admisión, el servicio de seminternado, los días de presencialidad. Se caminan largas distancias tanto por los niños como por sus familias como por los maestros”, añadió. Además, y para atajar rumores sobre el adelantamiento de los exámenes, dijo que se abordará de manera progresiva.
"Se caminan largas distancias tanto por los niños como por sus familias como por los maestros"
Otra de las medidas más drásticas tomadas por el ministerio es la eliminación de los exámenes de acceso a la educación superior, una medida que presentó el titular del ramo, Walter Baluja García. “El proceso de ingreso será por el promedio o índice académico que han obtenido los estudiantes de preuniversitario durante su recorrido”, dijo. Además, el funcionario destacó que todos los aspirantes “tienen su plaza garantizada”. El proceso de otorgamiento será el que indique cuál.
Precisamente los alumnos que van a entrar en la universidad serán los que tengan prioridad en la enseñanza media, puntualizó Trujillo. La ministra dijo que el duodécimo grado –como también el sexto y noveno, en tanto terminales de cada ciclo– se cuidarán, confiando en las “variantes didácticas y pedagógicas” ya conocidas, en referencia a lo ya ocurrido en pandemia, solo que con peores condiciones, ya que incluso el soporte tecnológico está mermado.
Las evaluaciones se adecuarán a la vigilancia sistemática que hace el docente del avance de sus alumnos. “Un buen profesor acompañado de las familias de su propio grupo puede lograr probablemente mayor integralidad que un examen que, en definitiva, si uno el último día estudia bastante, sale bien y no es el resultado de lo que aprendió realmente durante todo el curso”, indicó.
La ministra además recordó las difíciles condiciones que profesores y alumnos enfrentan a diario. “Después de una noche sin corriente, ir a la escuela para el muchacho, cómo atraerlo, la clase es un reto. Y los maestros, que también sufren igualito, sin energía eléctrica o con el problema de que si tengo agua o no tengo agua en la casa, concentrarse en dar clases a los muchachos ha sido todo un reto”.
Trujillo habló de sensibilidad, compromiso, sacrificio y hasta “heroísmo cotidiano”. En algunos momentos, dijo, entre 10.000 y 20.000 estudiantes han llegado a estar este curso sin poder ir a clase dependiendo de lo remotos que estuvieran sus lugares de residencia. “Para cada uno hemos tenido que ir encontrando variantes”, añadió.
Los últimos flecos del curso se irán cerrando progresivamente. Por un lado, las graduaciones se harán en el barrio, en la escuela o en el municipio. “No podemos limitar la posibilidad de ese acto tremendo que implica el logro de un grado”, adujo la ministra. En cuanto a la educación especial, cuyas exigencias logísticas son mayores, finalizará este mes, mientras las escuelas vinculadas al Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) y al Ministerio de Cultura lo harán también a muy corto plazo, aunque sin fecha fija.
Las escuelas, insistió, permanecerán abiertas con el fin de mantener protegidos a los alumnos más vulnerables “y garantizar que no pierdan el vínculo con sus habilidades”. Los niños, dijo la ministra en una de las frases más sorprendentes de la exposición, “tienen una oportunidad excepcional en esta Isla llena de oportunidades y de sueños que todos tenemos que proteger”.
Las escuelas, insistió, permanecerán abiertas con el fin de mantener protegidos a los alumnos más vulnerables “y garantizar que no pierdan el vínculo con sus habilidades”
El ministro de Educación Superior recordó las dificultades de este curso “en el que gran parte de la comunidad universitaria ha enfrentado problemas serios en cuanto a la conectividad y la transportación por lo que ha sido necesario adoptar en muchos casos las modalidades semipresencial y a distancia, con adecuaciones con respecto a las condiciones de cada cual y especial atención a los años culminantes”.
No hubo mención, sin embargo, a los días de conflicto del pasado marzo, cuando medio centenar de estudiantes se sentaron en señal de protesta en la escalinata de la Universidad de La Habana y un cordón policial impidió que otros se unieran. Baluja García acudió a hablar con ellos para calmar los ánimos, aunque durante varias semanas el malestar fue constante ante la semipresencialidad decretada para el curso actual. Los estudiantes pedían la suspensión por la imposibilidad de seguir un aprendizaje normal, entre otras demandas que iban más allá, aunque finalmente las autoridades lograron –una vez más, como en las protestas por el tarifazo de Etecsa de 2025– que la situación se resolviera de puertas adentro.