Más de tres meses sin agua obligan a los vecinos de Alturas del Mirador a beber de pozos y del río Diezmero
Aguas
Los residentes denuncian el abandono de las autoridades mientras sobreviven entre un enorme vertedero, apagones y el riesgo de una crisis sanitaria
La Habana/Durante más de tres meses, cientos de familias del reparto Alturas del Mirador, en el municipio habanero de San Miguel del Padrón, no han tenido suministro de agua potable. La ausencia prolongada del servicio ha obligado a los vecinos a abastecerse del río Diezmero, uno de los cursos fluviales más contaminados de la capital.
Los vecinos llenan sus cubos en el pestilente cauce, mientras, a pocos metros, un enorme vertedero de basura ocupa la entrada del barrio. La combinación de residuos acumulados y escasez de agua potable ha disparado el temor a la aparición de enfermedades en una zona donde los residentes denuncian sentirse abandonados por las autoridades.
"Mujeres, niños y ancianos consumen agua de pozo no apta para el consumo humano y, a veces, hasta agua del río Diezmero", denuncia a 14ymedio José Lugo, vecino del reparto. "Eso sin contar con un vertedero que se encuentra frente a la bodega del pueblo", añade.
"Mujeres, niños y ancianos consumen agua de pozo no apta para el consumo humano y, a veces, hasta agua del río Diezmero"
La crisis del agua se ha convertido en uno de los principales detonantes del malestar social en La Habana. En Guanabacoa, los vecinos denuncian que hace seis días que no tienen servicio. “No tenemos ni agua para tomar, y el gobierno no hace más que poner excusas”, denuncia un residente del lugar. “Primero dijeron que ayer a las 10 am entraba, luego que hoy a las 6. Ya son las 9:15, y aún nada”, lamentaba este jueves.
En mitad del aguacero que cayó ayer en la capital, la gente salía con sus cubos a coger el agua que caía a chorros de las terrazas. “Yo abrí el tanque de mi casa para que entrara un poco por la lluvia”, contaba otra mujer. Y remataba: “Ahora mismo vivimos de la naturaleza, como hace siglos. Sol para el panel, lluvia para tomar y bañarse. Tendremos que mandar palomas para comunicarnos”.
En las últimas semanas, vecinos de Regla protagonizaron varias protestas frente a la sede del Gobierno municipal para exigir el restablecimiento del servicio tras varios días sin agua y electricidad. Las manifestaciones, acompañadas de cacerolazos y cortes de calles, forman parte de una creciente ola de protestas vinculadas al deterioro de los servicios básicos en la capital.
En Alturas del Mirador, sin embargo, los residentes aseguran que la situación lleva meses sin recibir atención oficial.
"Las personas de aquí están cansadas de ir a las sedes del Partido Comunista y del Poder Popular, pero todo ha sido en vano", cuenta Lucrecia, enfermera de un hospital habanero. "Los funcionarios dicen que van a venir a revisar el problema, pero nunca han llegado".
"Las personas de aquí están cansadas de ir a las sedes del Partido Comunista y del Poder Popular, pero todo ha sido en vano"
Para la sanitaria, "esta parte del reparto ha sido olvidada y abandonada a su suerte, nadie nos escucha". La mujer cuida además a una madre postrada por problemas neurológicos, circunstancia que convierte la falta de agua en un drama cotidiano.
"Cada día es un suplicio, un desgaste tremendo y un peligro para la salud. A veces he tenido que irme a trabajar sin poder ni bañarme. ¿Cómo una enfermera va a acercarse a un paciente estando ella misma sucia y sin la higiene correcta?", se pregunta.
Según explica José Lugo, el problema no parece deberse únicamente a la escasez de agua disponible sino también a fallos en la gestión del sistema de distribución.
"Este reparto está en una altura natural del terreno y depende de un impulsor que está en la Finca Baraguá. Desde allí bombean el agua hacia acá, pero hay que cerrar unas conductoras y abrir otras para que llegue a todas las zonas. Es el factor humano y el desinterés lo que nos tiene así", afirma.
"A veces he tenido que irme a trabajar sin poder ni bañarme. ¿Cómo una enfermera va a acercarse a un paciente estando ella misma sucia y sin la higiene correcta?"
El vecino asegura haber llamado durante semanas al Partido Comunista, al Gobierno municipal e incluso al director de Acueducto. "He pedido a gritos que venga un funcionario aquí a hablar con la población, pero eso nunca ha sucedido", lamenta.
Mientras tanto, los pozos del barrio se han ido agotando.
"La gente está tomando agua de pozos muy deprimidos, de color amarillento, que ya no está apta para el consumo humano, pero es lo que hay", explica Lugo. "Otros vecinos están cogiendo agua directamente del río Diezmero, que está muy contaminado".
La crisis sanitaria potencial se agrava por el deterioro general de los servicios públicos. Lugo denuncia que los consultorios médicos de la zona prácticamente no funcionan y que el enorme basurero situado frente a la bodega y la carnicería convierte el entorno en un foco permanente de contaminación.
"Aquí se tocan las cazuelas casi todas las noches, pero como este barrio está tan apartado muchas veces no sale en las noticias"
Moverse tampoco resulta sencillo. "La panadería funciona porque el pan viene de otro lugar, pero el transporte público prácticamente no existe y muchas calles están obstruidas por la basura", relata.
Las lluvias de los últimos días tampoco trajeron alivio. "Ayer, que llovió bastante, los alrededores del río parecían una fiesta. La gente estaba cargando cubos y tanques, pero esa agua está contaminada", cuenta Lugo.
La escasez de agua se suma además a los apagones, que en esa zona apenas dejan "una o dos horas de corriente" al día. A ello se añade la falta de cobertura telefónica. "La torre de Etecsa se rompió y la gente tiene que caminar hasta la Calzada para poder comunicarse", explica.
En medio de ese panorama, el malestar continúa creciendo. "Esto genera un estado depresivo en las personas. Aquí se tocan las cazuelas casi todas las noches, pero como este barrio está tan apartado muchas veces no sale en las noticias", asegura Lugo. "Falta poco para que se desate una epidemia con consecuencias fatales".