Trump apuesta a que La Habana haga un “trato” y que “Cuba vuelva a ser libre”

Cuba

El presidente de EE UU endurece las sanciones petroleras y descarta una crisis humanitaria

“No tiene por qué haber una crisis humanitaria”, dijo Trump al ser preguntado por la advertencia de la presidenta mexicana.
“No tiene por qué haber una crisis humanitaria”, dijo Trump al ser preguntado por la advertencia de la presidenta mexicana. / EFE
14ymedio

01 de febrero 2026 - 07:55

La Habana/El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este sábado que Cuba terminará buscando un “trato” con Washington tras el endurecimiento de las sanciones contra los países que suministren petróleo a la Isla, y afirmó que ese proceso permitiría que el país “vuelva a ser libre”. Las declaraciones, realizadas a bordo del Air Force One, confirman una estrategia de presión directa sobre un régimen incapaz de sostener su sistema energético sin ayuda externa.

“No tiene por qué haber una crisis humanitaria”, dijo Trump al ser preguntado por la advertencia de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien alertó sobre el impacto social de un corte de suministros. “Creo que probablemente vendrán a nosotros y querrán hacer un trato. Así que Cuba volverá a ser libre”, añadió el mandatario, convencido de que la gravedad de la situación y el sentido común forzarán a La Habana a sentarse a negociar.

Trump fue más allá al describir el estado actual del país. “Cuba va a colapsar bastante pronto. Cuba es realmente una nación que está muy cerca de colapsar”, afirmó, en una valoración que coincide con la evidencia cotidiana: apagones prolongados, transporte paralizado, industrias detenidas y hospitales funcionando al límite. Sin embargo, el Gobierno cubano insiste en la retórica del “heroísmo” y la “plaza sitiada”. El mandatario Miguel Díaz-Canel habla de paz y diálogo, pero “sin concesiones”. 

“Cuba vivió durante muchos años de grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela… pero ya no”

El jueves, la Casa Blanca formalizó su ofensiva con la firma de una orden ejecutiva que impone aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. La medida busca cerrar los últimos canales de abastecimiento energético del régimen y aumentar el costo político y económico para sus aliados. Trump dejó claro que no se trata de una advertencia simbólica. “No habrá más petróleo ni dinero yendo a Cuba –¡cero!–. Sugiero encarecidamente que hagan un trato, antes de que sea demasiado tarde”, escribió el presidente en su red social Truth Social.

En ese mismo mensaje, el mandatario subrayó la dependencia estructural del castrismo. “Cuba vivió durante muchos años de grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela… pero ya no”, afirmó. La economía nacional nunca fue autosuficiente y se sostuvo, primero, con los subsidios soviéticos y, más tarde, con el respaldo venezolano.

Trump insistió en que la Isla se encuentra en una situación “muy mala” porque ese flujo de recursos se ha interrumpido. El colapso del modelo chavista y la presión internacional sobre Caracas han reducido drásticamente el envío de crudo subsidiado, dejando al descubierto la fragilidad del sistema energético cubano. 

La opacidad del Gobierno cubano impide saber si está dispuesto a negociar o si, una vez más, optará por aferrarse a la retórica de la resistencia

El presidente estadounidense también se refirió a México, al asegurar que Sheinbaum fue “muy buena” y que le pidió que su país dejara de enviar petróleo a Cuba. Aunque el Gobierno mexicano ha insistido en que su ayuda se basa en razones “humanitarias”, sí ha reconocido contactos diplomáticos con Washington y la búsqueda de “alternativas” para apoyar al pueblo cubano sin exponerse a sanciones.

Desde La Habana, Díaz-Canel calificó la medida de “fascista” y denunció un supuesto intento de provocar una crisis deliberada. Pero el recurso vuelve a sonar gastado. Tras más de seis décadas invocando el “bloqueo” como explicación automática de todos los fracasos, el régimen ha vaciado la palabra de efecto y credibilidad. Como en el cuento del pastor que gritaba “viene el lobo”, ahora que el cerco finalmente se estrecha, la alarma ya no provoca impacto internacional. 

Los apagones se han convertido en el símbolo más evidente del fracaso del sistema. En los momentos de mayor demanda, más de la mitad del país queda a oscuras. El Gobierno administra la escasez con cortes “programados” que paralizan la vida cotidiana y profundizan el descontento social, mientras continúa culpando al embargo de todos los males y evita rendir cuentas por su propia gestión.

La apuesta de Trump es usar la presión económica para forzar un cambio de comportamiento del régimen. La opacidad del Gobierno cubano impide saber si está dispuesto a negociar o si, una vez más, optará por aferrarse a la retórica de la resistencia, trasladando el costo de la crisis a la población antes que ceder poder o introducir reformas reales.

También te puede interesar

Lo último

stats