"En Cuba, con el 8,5% de la población vacunada, siguen subiendo las hospitalizaciones"

El doctor Renato Sánchez confía en los fármacos nacionales aunque no se conoce aún su efectividad en la vida real

Consultorio de Nuevo Vedado, La Habana, donde se aplica masivamente el candidato vacunal Abdala. (14ymedio)
Consultorio de Nuevo Vedado, La Habana, donde se aplica masivamente el candidato vacunal Abdala. (14ymedio)

Que los candidatos vacunales Soberana 02 y Abdala no estén dando aún datos de mejora en la evolución de la pandemia pese a los datos de eficacia de la vacuna es normal, según cuenta el médico Renato Sánchez, que reside en Cienfuegos y se ha convertido en referente para quienes buscan una información independiente de los sueros desarrollados por los científicos de la Isla.

El doctor ha vuelto a escribir un didáctico post en el que explica la fundamental diferencia entre los conceptos eficacia y efectividad. Las autoridades cubanas han atribuido a Soberana 02 un 62% de eficacia con la pauta de dos dosis que podría superar el 90% con una tercera inyección de Soberana Plus. Para Abdala, los estudios nacionales han situado la eficacia en un 92,6%. De esto se desprende, a nivel popular, que ocho de cien personas no se infectaron.

Sánchez indica que no es así exactamente: "Este porcentaje es el resultado de la diferencia relativa entre dos fracciones de los voluntarios del ensayo clínico. De un lado cuántos enfermaron de los que recibieron vacunas y del otro los que enfermaron y recibieron placebo. Si hay la misma cantidad en cada fracción la EFICACIA (sic) sería cero", sintetiza.

Cuando se vacuna a la población es cuando realmente se conoce su efectividad, ya que no se está filtrando, como en la fase experimental

A grandes rasgos, no cambia mucho, pero el doctor insiste en una idea. Lo que la población debe entender es que los grupos en los que se realiza el ensayo clínico son controlados. Entre los criterios de exclusión se contaba la edad (no tener menos de 19 ni más de 80 años), ser contacto o sospechoso de covid-19, infecciones recientes, enfermedades crónicas, etc.

Sin embargo, cuando se vacuna a la población es cuando realmente se conoce su efectividad, ya que no se está filtrando, como en la fase experimental. Los ciudadanos tienen cualquier edad, peso, factores genéticos, conductas más o menos saludables, etc. "Todo esto puede modificar la respuesta del organismo ante la vacuna y por lo tanto no inmunizar igual. Este desempeño de la vacuna en la práctica o, en el mundo real, es lo que se llama efectividad y, como es lógico, puede o no coincidir con la eficacia".

Las variaciones de las cepas también pueden influir, como ocurre en otros países donde ya se está midiendo la capacidad de proteger que tiene cada vacuna frente a las variantes británica, sudafricana o la más contagiosa en la actualidad, Delta (cepa india), que también está presente en Cuba.

El doctor advierte de que en próximos días el Cecmed (la entidad reguladora cubana) autorizará el uso de las candidatas, cuando pasarán a ser ya oficialmente vacunas y la Organización Mundial para la Salud (OMS) podrá iniciar el proceso de evaluación para validar su uso. En este contexto, los cubanos deben tener muy presente que la eficacia elevada que hayan podido demostrar Soberana 02 y Abdala en la fase de ensayos clínicos no tiene por qué corresponderse con su efectividad.

"He leído muchísimos comentarios en varios sitios de personas que así lo creen, quizás influenciados por mensajes triunfalistas"

"He leído muchísimos comentarios en varios sitios de personas que así lo creen, quizás influenciados por mensajes triunfalistas o por cómo algunos medios tratan la información anunciando la llegada de la vacunación masiva como la erradicación de la enfermedad", advierte.

Según describe, puesto que una de las variables para medir la eficacia de las vacunas se extrae del número de personas que, tras mostrar síntomas, sean diagnosticadas de covid-19 por PCR positiva, se desconoce en este punto cuántos pasan desapercibidos por ser asintomáticos.

"Nadie sabe cuántos casos asintomáticos de covid-19 hay en el grupo de vacunas o en el de placebo, incluso es imposible saber si la vacuna aumenta el número de asintomáticos. Y esto, en una enfermedad viral con la particularidad de contagiarse en fases asintomáticas de la enfermedad, es todo un reto para los sistemas de salud", advierte Sánchez, que aclara que este sesgo se da en los estudios de todo el mundo y no solo en Cuba.

El especialista advierte que quedan muchas dudas por resolver en torno no solo a las vacunas, sino a la enfermedad en sí, por lo que la población no puede asumir que puede relajarse.

"¿Cuánto tiempo dura la protección que nos brinda la vacuna? Hay interrogantes que ahora mismo no tienen respuesta", dice Sánchez. Para eso deberá pasar mucho tiempo, cabe suponer. Apenas hace cuatro días trascendió un estudio que establece en tres años la protección de las revolucionarias vacunas de ARN mensajero (tecnología ahora solo producida por Modena y Pfizer-BioNtech), cuando ambos sueros llevan más de siete meses aprobados e inoculándose en todo el mundo.

Sánchez insiste en que las vacunas de factura nacional son seguras e insta a la población a ponerse cualquiera de ellas, pero no por ello descuide las armas habituales: espacios ventilados, mascarillas, limpieza de manos y distancia social

También recientemente, como recuerda Sánchez, se ha establecido la caída de hospitalizaciones y muertes por covid-19 en México en un 68% cuando el 25% de la población estaba vacunada. "En Cuba, con el 8,5% de la población totalmente vacunada y 23,2% con al menos una dosis, no hemos visto mejorías en estas variables, sino lo contrario, por lo que seguimos expectantes a qué está pasando fuera del estudio de fase 3", indica.

Sánchez insiste en que las vacunas de factura nacional son seguras e insta a la población a ponerse cualquiera de ellas, pero no por ello descuide las armas habituales: espacios ventilados, mascarillas, limpieza de manos y distancia social.

Además, pide a la población que no se compare con los países en que la población se está quitando la mascarilla, porque muchos han usado fármacos de otra tecnología (algunos de ellos, incluso, se han visto obligados a volver a usarlas por el aumento de la incidencia, como Israel.

"Usted ponga el brazo, que si algo está claro es que son seguras y, en mayor o menor grado estará protegido y CUÍDESE MUCHO (sic), sea responsable. Sé de sobra que hay colas y necesidades, pero hasta donde pueda trate de cuidarse, pues solo así terminaremos lo antes posible la epidemia".

Las mascarillas deberán seguir formando parte del paisaje cubano durante mucho tiempo aún, incluso con la vacuna aprobada y generalizada entre la población.

Este martes, Cuba vuelve a batir récord y alcanza los 3.080 casos y 17 fallecidos por covid-19, según los datos revelados por Francsisco Durán, director de Epidemiología. Más de 70 personas están en estado crítico y 703 de los positivos eran asintomáticos, lo que confirma lo trascendental que sigue siendo la protección individual.

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