DJoy de Cuba, el pintor de los sonidos

Joyvan Guevara Díaz (1976) es uno de los DJ más conocidos de la Isla y tras casi dos décadas de experiencia todavía se le llena "el cuerpo de oxígeno" cuando toca

Joyvan Guevara Díaz, DJoy Cuba. (14ymedio)
Cuando Joyvan Guevara Díaz tuvo que elegir nombre artístico optó por reivindicar el nombre de todo el país y eligió DJoy de Cuba. (14ymedio)

Iba a ser pintor pero la música se cruzó en su camino. Joyvan Guevara Díaz (1976), DJoy de Cuba, es uno de los DJ más conocidos de la Isla y tras casi dos décadas de experiencia todavía se le llena "el cuerpo de oxígeno" cuando toca.

Cuando tuvo que elegir nombre artístico, Guevara Díaz optó por reivindicar el nombre de todo el país. "Siempre me preguntaban de qué local era DJ", cuenta ahora, cuando ya no necesita presentarse mencionando el sitio donde toca. "No soy de ninguna discoteca, por lo que me definí así: DJoy de Cuba".

Después de estudiar durante tres años en la Academia de San Alejandro, este joven nacido en medio de la efervescencia de la Nueva Trova se dio cuenta de que su vida no iba a transcurrir entre pinceles y caballetes.

"En 1997 me involucré en el Club Atelier, que ahora es el Submarino Amarillo, y allí hice mis primeras peñas".

Piensa que su labor también tiene algo que ver con la del narrador, la del cronista de un momento. "Cuando estoy detrás de la máquina cuento una historia", asegura sin titubear

En la primera fiesta en la que actuó como protagonista sintió que podía comerse el mundo. "Uno se pregunta cuál es el camino y yo abrí puertas y puertas hasta que encontré esta". Supo entonces que su existencia no iban a transcurrir "tocando el violín, la guitarra o cantando en un grupo, sino pinchando".

Apunta al Club Atelier como el punto cero que influyó a buena parte de la actual generación de DJ cubanos. "Empezó a reunirse gente diferente del rock and roll, la trova, el reggae y el hip hop, entonces comenzó a surgir algo nuevo", rememora en alusión al ambiente tecno.

Piensa que su labor también tiene algo que ver con la del narrador, la del cronista de un momento. "Cuando estoy detrás de la máquina cuento una historia", asegura sin titubear.

Después comenzó una secuencia de aprendizajes y su paso por distintos locales. Tocó en espacios habaneros como Los Violines, Saturno, El Karachi y La Red. Eran fiestas "a puro casete y algún que otro CD", recuerda mientras sonríe por las facilidades que ha aportado la tecnología a su trabajo.

"Llevaba los casetes en punta, listos para poner, pero en un momento tenía que buscar un tema en específico y entonces a rebobinar, una pincha tremenda". Así describe los tiempos de aquellas cajitas con cintas que representaron la época de los 80 y los 90, en un país donde la posibilidad de llevar la música propia en el bolsillo cambió muchos de los hábitos de consumo cultural.

Tocó en espacios habaneros como Los Violines, Saturno, El Karachi y La Red. Eran fiestas "a puro casete y algún que otro CD", recuerda mientras sonríe por las facilidades que ha aportado la tecnología a su trabajo

En esos años, resultó clave para DJoy el contacto con el Love Parade, que viajó a la Isla desde Alemania para ayudar a disparar la escena de la música electrónica. "Me contactaron y me dejaron CD, música, y CD player", detalla agradecido. "Me abastecieron y luego seguí con esa responsabilidad".

Un viaje a Brasil en 2001 y un año de estancia en Turquía definieron los trazos de su música. "Esos lugares me ayudaron a desarrollar mi biblioteca musical y mi concepto". En Estambul se tropezó con la evidencia de que "no hay nada de música latina", así que a la hora de componer recogió esa diferencia. "Cada vez que un músico viaja halla sonidos tradicionales para mezclar y salen cosas interesantísimas", apunta.

Cuando está en el escenario puede "oler el estado de ánimo del público" y busca interpretar lo que quiere. "Digo que tuve una buena noche cuando veo a todo el mundo bailando sin parar y al final salen satisfechos, sonriendo y felices".

Ahora la escena DJ es diferente a la que conoció en sus inicios. "Hay bares donde nos contratan y también fiestas", cuenta el mismo músico que tocó dos veces para Mick Jagger durante su visita a la Isla y que también estuvo en la fiesta de bienvenida a The Rolling Stones en la embajada de Inglaterra. Madonna también se cuenta entre lo más selecto de su auditorio.

La nostalgia por el Festival Rotilla, de corte crítico con el Gobierno y secuestrado por las instituciones oficiales en 2010,  se cuenta entre sus decepciones. "A raíz de eso las autoridades culturales necesitaron institucionalizar a los DJ muy rápido y así, de una forma u otra, obligarnos a ir a la nueva edición de ese otro festival, bajo el nombre de Verano en Jibacoa".

La nostalgia por el Festival Rotilla, de corte crítico con el Gobierno y secuestrado por las instituciones oficiales en 2010, se cuenta entre sus decepciones

"Nos convertimos en profesionales en música de concierto, lo cual es genial por un lado pero hasta ahora no nos han organizado ni una gira".

Rotilla sigue siendo en sus recuerdos "la mayor influencia que tuvo la escena DJ" en la Isla, pero aquellos que lo impulsaron decidieron usarlo para mandarle un mensaje al Gobierno de que la de Doy ya no era la generación perdida de sus padres, marcada por la emigración. Bajo el lema "Porque amo a Cuba", la edición de 2009 del festival pretendía promover entre los espectadores la idea de que no se marchasen del país. El festival Verano en Jibacoa carecía de ese espíritu de unidad y "llegó una decepción colectiva que duró un par de años", reconoce DJoy.

El adjetivo satisfecho queda lejos de definir a DJoy de Cuba. "Hace falta que nazcan clubes al estilo de la Fábrica de Arte pero destinados a los DJ", demanda. "Falta que el Gobierno abra ese tipo de licencias por cuenta propia para hacer un club".

Por el momento los emprendedores han encontrado un filón en los bares, donde se presentan artistas y muchas veces ameniza un DJ. Pero estos locales privados, que no tienen licencia para poner música, finalmente corren el riesgo de infringir la normativa y acaban usándola.

"Siempre antes del club grande aparecen los locales pequeños, pero ahora falta que se expandan y generen las energías para hacer algo mayor", sostiene DJoy.

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