Daniel Ortega en la cárcel de un libro

'El preso 198', del periodista y escritor nicaragüense Fabián Medina Sánchez, retrata al polémico comandante, devenido presidente

Daniel Ortega ha mantenido un bajo perfil en lo que se refiere a la exposición de su vida privada en los medios.
Daniel Ortega ha mantenido un bajo perfil en lo que se refiere a la exposición de su vida privada en los medios.

En medio de la aguda crisis política que vive Nicaragua ha salido el libro El preso 198 del periodista y escritor nicaragüense Fabián Medina Sánchez, una biografía sobre Daniel Ortega donde el autor ha puesto a hablar a los hechos sin pretender convencer a nadie de que el personaje sea una buena o mala persona.

A pesar de haber sido uno de los políticos más influyentes en el país centroamericano en los últimos cincuenta años, incluyendo cuatro mandatos como presidente, Daniel Ortega ha mantenido un bajo perfil en lo que se refiere a la exposición de su vida privada en los medios. Todavía se menciona como una notable excepción la entrevista que concedió en 1987 a la revista Playboy donde confesó: "Era como si la celda siempre estuviera conmigo".

Según Fabián Medina esta condición "ha marcado toda su vida, desde las relaciones familiares, sentimentales, hasta sus vicios, manías y la forma de ejercer el poder

En el retrato del polémico comandante, devenido presidente, esbozado en este libro parece que Ortega no ha conseguido desprenderse de la agobiante sensación de estar encarcelado. Según Fabián Medina esta condición "ha marcado toda su vida, desde las relaciones familiares, sentimentales, hasta sus vicios, manías y la forma de ejercer el poder.

A lo largo de cinco años el autor llevó a cabo una investigación que no solo incluyó la revisión de textos periodísticos, libros y documentos históricos sino también entrevistas a cientos de personas cercanas a Daniel Ortega que compartieron con él prisión, guerra, conspiraciones y poder.

Entre esos testimonios destaca el de Carlos Guadamuz, un amigo desde la infancia que posteriormente resultó asesinado en unas circunstancias aún sin aclarar. El autor contó además con un par de entrevistas que le pudo realizar a Ortega durante los años que estuvo alejado del poder, pero nunca recibió una respuesta a la solicitud de un nuevo intercambio cuando ya tenía el plan de hacer esta biografía.

El número 198 identificó a Daniel Ortega cuando ingresó a la cárcel Modelo a comienzos de 1968, donde permaneció durante siete años tras haber sido hallado culpable del asalto a un banco. Allí permaneció hasta que viajó a Cuba como resultado de una operación de rescate realizada por un comando del Frente Sandinista.

El primer asesinato que cometió, las torturas a que fue sometido, sus desavenencias con otros líderes del Frente Sandinista, sus maniobras para permanecer en el poder y sus relaciones con diversas mujeres aparecen narradas en esta obra con un estilo periodístico, ameno y preciso.

La figura de Rosario Murillo acompaña a Ortega en estas páginas con todo el peso de su influencia. Quizás un personaje de mayor complejidad que merecería un libro aparte.

En Cuba no solo recibió entrenamiento militar, como se menciona en el libro, sino que encontró apoyo para derrocar a Somoza

Los hitos en los que el lector podrá sumergirse más profundamente en la vida de Daniel Ortega son la derrota electoral de 1990, el infarto que sufrió cuatro años después, la denuncia por abuso sexual que presentó su hijastra Zoilamérica y finalmente la rebelión popular iniciada en abril de 2018.

Entre las situaciones de la vida de Daniel Ortega que no están registradas con profundidad en El preso 198 merece mencionarse su relación con Cuba. En este país no solo recibió entrenamiento militar, como se menciona en el libro, sino que encontró apoyo para derrocar a Somoza y convertirse en la figura clave del Sandinismo por ser el preferido de Fidel Castro en ese movimiento.

Obviamente el destino final de Daniel Ortega no aparece en esta biografía porque en la vida real resulta aún un asunto por definir. Muchos en Nicaragua quisieran verlo sometido a un proceso judicial y finalmente preso, pero la justicia a veces llega tarde. Al menos en estas páginas quedará encerrado para ser juzgado por los lectores.

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