Desnuda en medio de un campo minado

La 'performance' 'Zona de silencio' invita a recorrer el desierto espinoso que puede ser vivir en esta Isla

El 'performance' pone a la actriz Mariela Brito durante poco más de una hora a surcar un terreno lleno de alambres de púas para desenterrar los trastornos del área. (14ymedio)
El 'performance' pone a la actriz Mariela Brito durante poco más de una hora a surcar un terreno lleno de alambres de púas para desenterrar los trastornos del área. (14ymedio)

Atravesar un campo minado, un terreno alambrado, un desierto espinoso puede ser perfectamente la pesadilla de cualquiera. Después de meses en cuarentena, con los teatros cerrados, la agrupación El ciervo encantado retoma las presentaciones de Zona de silencio, una  performance escénico que pone a la actriz Mariela Brito durante poco más de una hora a surcar un terreno lleno de alambres de púas para desenterrar los trastornos del área.

Indigencia. Racismo. Militarismo. Disidencia política. Matrimonio igualitario. Maltrato animal. Homofobia. Gentrificación. Alcoholismo. Libertad de expresión. Corrupción. Adoctrinamiento. Censura. Prostitución infantil. Brutalidad policial... son algunas de las palabras impresas en carteles que va sacando la actriz del suelo, después de escarbar con sus manos en la gravilla.

Mariela Brito balancea su cuerpo para ir pasando entre las curvas punzantes de los alambres torcidos que la rodean

Mariela Brito balancea su cuerpo para ir pasando entre las curvas punzantes de los alambres torcidos que la rodean. No dice una palabra, solo se escucha el crujir que sale de sus pisadas y el ruido de sus manos contra las piedrecitas. Todo está en silencio, un silencio incómodo, dominante, paralizador, poderoso. En las butacas, 63 espectadores la miran doblarse, estirarse, ponerse en puntilla de pies, arrastrarse, bajar la cabeza, erguirla; ella es el número 64 que completa la escena.

Cuatro filas de 16 asientos rodean el cuadrilátero oscuro donde todo ocurre. Al inicio es la oscuridad casi total lo que reina en la sala, apenas unas lucecitas encajadas en el suelo marcan el área de la acción. Después de los primeros minutos, la intensidad de las bombillas va subiendo, las pupilas se van acostumbrando a la penumbra y es cuando descubres los detalles de cada vuelta en la alambrada. El amasijo de púas retorcidas se revela creando un cuadro de guerra, un escenario de lucha, una zona de silencio.

En la batalla, vemos un cuerpo desnudo que conoce los peligros de cada gesto, la consecuencia nefasta del más mínimo error. Mariela Brito, una actriz con una gran experiencia sobre las tablas, aprovecha el dominio que tiene de cada uno de sus músculos para lograr que ningún miembro del público le pierda pie ni pisada, nunca mejor dicho. Incluso aquella muchacha de la esquina que no para de estornudar. Cada uno, desde su silla, vivió con sofoco el rescate de cada pieza, que aunque salga a la luz, no siempre es visible para todos.

En los primeros segundos el desnudo de la actriz saca el rubor de una adolescente que no puede evitar lanzar una carcajada nerviosa pero en el transcurso de la obra no hay una sola persona que no se contagie con la solemnidad del universo creada por Brito y Nelda Castillo, directora de la compañía.

Esta no es la única pieza del grupo que explora la performance, que ha sido casi una constante en sus creaciones desde otras puestas anteriores como De donde son los cantantes, Pájaros de la playa, Visiones de la cubanosofía y Variedades Galiano, Cubalandia, Rapsodia para el mulo, Triunfadela, Guan melón!!! Tu melón!!!, Departures, Arrivals.

La puesta en escena es minimalista pero tiene como excelente compañera de viaje la iluminación, con un tono que entre el naranja y el amarillo apuntala la idea de la aridez

La puesta en escena es minimalista pero tiene como excelente compañera de viaje la iluminación, con un tono que entre el naranja y el amarillo apuntala la idea de la aridez, del desierto, una penumbra complice del valiente que quiere señalar lo podrido de una sociedad que lo corroe.

Al final, después de los aplausos, Nelda Castillo invita a todos a completar el panorama, a dar la vuelta a la pieza creada por la actriz durante la performance. Además entrega papel y crayolas de colores para que cada persona del público cuelgue de las púas sus propios mensajes.

Dos veces salió la palabra dictadura. Apareció impunidad. Manipulación de los medios de comunicación. Inseguridad. Injusticia. Dolarización. Inconsciencia. Intolerancia. Actos de Repudio.

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