Muere María Elena Llorente, la “soprano de la danza” cubana
Obituario
El Ballet Nacional de Cuba la despide como una de sus figuras históricas seis años después de haberla forzado al retiro
La Habana/María Elena Llorente, primera bailarina y maître del Ballet Nacional de Cuba (BNC) y Premio Nacional de Danza 2015, murió este lunes en La Habana a los 80 años por complicaciones derivadas de una insuficiencia cardiaca. Falleció a las 9:10 de la mañana en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Hermanos Ameijeiras, donde llevaba varios días ingresada.
Un día antes, María del Carmen Hechavarría, amiga y compañera suya durante 56 años en el BNC, había advertido de que Llorente se encontraba “sumamente crítica”. Según el parte médico que le transmitió una sobrina de la bailarina, “su sistema renal no responde” y presentaba complicaciones cardiovasculares y respiratorias, además de hipotensión, pese a tener ventilación asistida.
Nacida en La Habana el 20 de mayo de 1946, Llorente comenzó sus estudios en la Escuela de la Sociedad Pro-Arte Musical y continuó en la Academia Nacional de Ballet Alicia Alonso, donde tuvo entre sus maestros a Alicia y Fernando Alonso, Alexandra Fedórova y José Parés. Ingresó en el cuerpo de baile del BNC en 1962, ascendió a solista en 1967 y alcanzó la categoría de primera bailarina en 1976.
Uno de sus papeles más celebrados fue Lisette, en 'La fille mal gardée', aunque también destacó como Giselle y Myrtha, Odette-Odile en 'El lago de los cisnes'
El célebre crítico británico Arnold Haskell, el mismo que acuñó la expresión “las cuatro joyas” para referirse a Loipa Araújo, Aurora Bosch, Josefina Méndez y Mirta Plá, definió a Llorente como “una soprano de la danza” para destacar la calidad y la expresividad de su interpretación.
Uno de sus papeles más celebrados fue Lisette, en La fille mal gardée, aunque también destacó como Giselle y Myrtha, Odette-Odile en El lago de los cisnes, Aurora en La bella durmiente del bosque y Kitri en Don Quijote. Además, estrenó obras de coreógrafos cubanos como Iván Tenorio, Alberto Méndez y Gustavo Herrera, e incorporó al repertorio del BNC varios pas de deux que luego asumirían otras primeras figuras, entre ellos los de La Bayadera, El corsario y el Chaikovski pas de deux.
Entre sus partenaires estuvo Lázaro Carreño, con quien compartió durante años el escenario. "Para mí, haber bailado con María Elena Llorente ha sido lo mismo que con las otras tantas bailarinas con las que he bailado a lo largo de mi carrera. Cada quien me aportó en su momento lo que yo fui capaz de aprovechar de cada una; todas eran diferentes", recordó el bailarín al hablar de Llorente y de sus otras compañeras en una entrevista publicada por Cubaencuentro en 2011.
En mayo de 1977 actuó como artista invitada del Alvin Ailey Dance Theatre en Nueva York, una presencia que Harry Belafonte calificó como “un importante hecho histórico”. Su última actuación como bailarina fue en 2002, durante el Festival Internacional de Ballet de La Habana, con Souvenir, una coreografía creada para ella por Eduardo Blanco.
Pero su despedida del BNC, sin embargo, estuvo lejos de corresponderse con ese reconocimiento. En 2020, fuentes internas de la compañía dijeron a 14ymedio que Llorente y su esposo, Salvador Fernández, diseñador y subdirector técnico, habían sido forzados al retiro bajo la dirección de Viengsay Valdés.
A la maître le fueron retirando funciones hasta dejarla prácticamente sin contenido de trabajo: ya no intervenía en la conformación de elencos ni dirigía ensayos. El historiador del BNC Miguel Cabrera llegó a considerar internamente que la exclusión era algo “que había que pensar mucho mejor”.
“Para mí, la compañía es mi vida. Todo lo que tengo y todo lo que sé se lo debo a ella”, había dicho Llorente en 2009. Fernández murió repentinamente en La Habana el 21 de diciembre de 2024.
Los restos de Llorente serán inhumados este lunes en el panteón familiar del cementerio de Colón, en La Habana.
El 21 de septiembre es una fecha marcada por otra pérdida para la danza cubana. Ese mismo día de 2003 murió en Barcelona Mirta Plá, una de las “cuatro joyas” del Ballet Nacional.