La cubana Idalys Ortiz, ante el reto de su cuarta medalla: "No somos máquinas"

El saltador Luis E. Zayas marcará el debut del atletismo cubano en Tokio

Idalys Ortiz fue bronce en Pekín 2008, oro en Londres 2012 y plata en Río de Janeiro 2016. (EFE)
Idalys Ortiz fue bronce en Pekín 2008, oro en Londres 2012 y plata en Río de Janeiro 2016. (EFE)

(EFE).- La triple medallista olímpica del judo cubano Idalys Ortiz ha aprendido tras muchos años en la élite que "el ser humano no es una máquina", pero ella se ha preparado para llegar a los Juegos de Tokio 2020 en "óptimas condiciones" y alcanzar otra medalla en la que será su cuarta cita olímpica.

A sus 31 años, 23 de ellos en el tatami, la judoca más sobresaliente de la última década en el peso pesado afronta la gran cita plena de confianza: "Realmente pienso que lo estoy haciendo muy bien y espero que salga lo mejor", declaró a Efe la ganadora de las medallas de bronce en Pekín 2008, de oro en Londres 2012 y de plata en Río de Janeiro 2016.

Ortiz competirá este viernes 30 de julio en el escenario mítico del Nippon Budokan -la cuna del judo olímpico- con el aval de ser la indiscutible número uno de la clasificación internacional de +78 kilos, aunque en los últimos campeonatos del mundo, en junio en Budapest, ocupó la quinta plaza. Por delante de ella, solo acabaron dos judocas japonesas y dos brasileñas.

Ortiz competirá este viernes 30 de julio en el escenario mítico del Nippon Budokan con el aval de ser la indiscutible número uno de la clasificación internacional de +78 kilos

En los Juegos volverá a coincidir con la brasileña Maria Suelen Altheman, que la derrotó en el combate por la medalla de bronce mundial. También estará la que fue su rival en la final de los Juegos Panamericanos de Lima, la puertorriqueña Melissa Mojica.

Exenta de la primera ronda por su condición de primera cabeza de serie, en la segunda se enfrentará precisamente a la ganadora del combate entre Mojina y la portuguesa Rochele Nunes. "Tenemos un gran cúmulo de competencias, gracias a Dios estoy muy bien ubicada en el ránking en estos momentos, de primera", comentó a EFE antes de competir en Tokio la deportista, nacida en Pinar del Río.

Aunque en 2019 sumó muchos campos de entrenamiento y choques con otras atletas para preparar los Juegos -solo perdió cuatro veces la medalla de oro, dos ante la japonesa Akira Sone- el aplazamiento y la cancelación de pruebas por la pandemia interrumpió su actividad, como la de todos. En 2020 solo disputó el Grand Slam de Dusseldorf y en este 2021 el Master de Doha y los Mundiales de Budapest.

"El judo es un deporte rico en figuras y están saliendo jóvenes que incluso ya están realizadas y están dando su clarinada", resaltó la multimedallista en citas olímpicas y mundiales, quien cree que las medallas de plata no suponen una derrota porque a pesar de muchas cosas que sucedan en la vida personal "se es capaz de llegar y alcanzar una medalla".

"En todos los tiempos una no llega en forma deportiva. A algunos eventos les damos más importancia que a otros, como me pasó en la preparación para los Panamericanos (Lima 2019, oro) y seguido tuvimos el mundial", recordó. Ortiz destacó que Sone, de solo 21 años, "viene surgiendo muy bien, tiene condiciones y perspectivas".

La cubana, a la que nunca le quitó el sueño la clasificación para los Juegos porque estaba cómodamente instalada en lo alto del ránking, no renuncia a disputar unos quintos Juegos Olímpicos en París, en 2024

La vida diaria de la campeona "es bastante complicada", admitió, porque además de ser atleta ella dice sentir responsabilidad con su familia, a lo que suma las labores domésticas, en las que cuenta con su apoyo. Los miércoles acostumbra a disfrutar de un descanso para "seguir manteniendo la estabilidad y administrar bien los entrenamientos", a los que prefiere incorporarse "con todo el rigor" al día siguiente.

Los ratos libres son muy escasos y durante los meses previos a los Juegos el entrenamiento ha sido "prioridad uno", aunque buscaba algún espacio para leer y escuchar música romántica -su preferida-, además de socializar con sus vecinos.

La cubana, a la que nunca le quitó el sueño la clasificación para los Juegos porque estaba cómodamente instalada en lo alto del ránking, no renuncia a disputar unos quintos Juegos Olímpicos en París, en 2024.

Después de Tokio piensa tomarse un tiempo de descanso. "Veré qué voy a decidir, si puedo continuar un poquito más, pero eso no está definido aún". "Siempre fui peso completo, la división límite de la especialidad, y es muy difícil ahora bajar de peso", dijo sobre su categoría. "Gracias a Dios ha sido la división que me ha traído grandes éxitos en mi vida y pienso continuar en ella".

Ortiz recordó un proyecto que ha aplazado y que podría llegar durante una temporada de descanso después de Tokio: su superación como graduada de Licenciatura en Cultura Física, incorporándose a un curso de maestría deportiva.

"Estoy luchando por ser nuevamente campeona olímpica, aunque tengo todos los títulos que otorga la Federación internacional de Judo, también el mundial", sostuvo. Aseguró que le falta por lograr solo aquello que se proponga, que quizás sea otra medalla olímpica y una quinta ocasión en la cita bajo los cinco aros.

En las Olimpiadas de Brasil 2016, Cuba se ubicó en el puesto 18 por países al lograr 11 preseas (cinco de oro, dos de plata y cuatro de bronce) y del atletismo solo Denia Caballero sacó un medalla

El viernes también se inaugura la participación cubana en atletismo con el saltador de altura Luis Enrique Zayas, campeón panamericano en Lima y quinto lugar mundial en Doha 2019. El atleta llega a la cita olímpica japonesa con una marca personal de 2,33 metros, y aunque en 2021 su mayor salto ha sido de 2,27, se le considera con posibilidades de quedar entre los ocho finalistas del certamen.

Entre sus principales rivales está el catarí Mutaz Essa Barshin, bronce en Londres 2012 y plata en Río de Janeiro 2016, con una decena de registros por encima de los 2,40 metros y marca personal de 2,43, que lo señalan muy cerca del récord del mundo de 2,45 aún en poder del exsaltador cubano Javier Sotomayor.

Otros favoritos de la especialidad son el ruso Ilya Ivanyuk, el bielorruso Maksim Nedasekau y el estadounidense JuVaughn Harrison.

El atletismo cubano está representado en Tokio con 18 representantes, y entre sus máximos exponentes figuran la lanzadora del disco Yaimé Pérez, campeona mundial de Doha 2019, el saltador de longitud Juan Miguel Echevarría, y las corredoras Roxana Gómez, Rose Mary Almanza y Zurian Echevarría.

En las Olimpiadas de Brasil 2016, Cuba se ubicó en el puesto 18 por países al lograr 11 preseas (cinco de oro, dos de plata y cuatro de bronce) y del atletismo solo Denia Caballero sacó un medalla (bronce) en el lanzamiento del disco.

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