Fernando Mendoza, sangre cubana para la resurrección de Las Vegas Raiders
Fútbol Americano
Mendoza tiene el desafío elevar el nivel a los Raiders, una franquicia que el año pasado ganó tres partidos de los 17 disputados
Chicago/Las Vegas Raiders seleccionaron con el número uno absoluto al quarterback estadounidense de raíces cubanas Fernando Mendoza en el draft de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), tras su extraordinaria temporada, culminada con el título del campeonato universitario de fútbol americano con los Indiana Hoosiers.
Mendoza, nacido en Boston en 2003 y criado en Miami, fue elegido por los Raiders en el draft organizado en los aledaños del Acrisure Stadium de Pittsburgh (Pensilvania).
El quarterback ganador del premio Heisman en 2025, lanzó para 3.535 yardas y lideró el campeonato universitario con 41 pases de touchdown y sólo seis interceptaciones.
Mendoza siguió el anuncio de su incorporación a los Raiders desde su casa de Coral Gables, en Florida, acompañado por sus familiares e intercambió un sentido abrazo con sus padres antes de lucir el gorro de su nuevo equipo.
En su casa también había decenas de amigos que celebraron el anuncio de la primera elección en el amplio jardín, donde comenzó la fiesta.
El número 1 del draft nació en Boston pero fue criado en Miami. Es hijo de Fernando Mendoza y Alejandra Mendoza, miembros de la diáspora cubana en el sur de Florida, que le inculcaron la “ética de trabajo cubana”, en palabras del jugador.
Sin embargo, fueron sus cuatro abuelos quienes emigraron directamente de Cuba en 1959 y los que le sirven, según Mendoza, como mayor fuente de inspiración.
Esa tenacidad fue moldeada en el instituto Christopher Columbus, una conocida factoría de atletas de élite al suroeste de Miami que ha impulsado a varias figuras hacia la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA), las Grandes Ligas de Béisbol, además de la NFL.
Su reciente coronación como premio Heisman le convirtió en el primer jugador de raíces cubanas en alzarse con este distinguido galardón, que se otorga desde 1934.
Antes de lograr el primer título en la historia de Indiana en su último año universitario, Mendoza había sido el quarterback de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) hasta 2024.
Su impacto en la universidad del medio este de Estados Unidos fue más allá del campo, y desde su llegada hasta el título en Miami el valor del programa de fútbol americano de los Hoosiers se elevó un 40%, hasta los 650 millones de dólares.
Mendoza tendrá el desafío de llevar a otro nivel a los Raiders, una franquicia que el año pasado tan solo ganó tres partidos de los 17 disputados y tuvo el peor balance de la AFC, empatada con Tennessee Titans y New York Jets.
El quarterback titular durante el curso fue Geno Smith, que jugó 15 partidos y lanzó para 3.025 yardas, con 19 pases de touchdown y 17 interceptaciones en una ofensiva que fue la peor de la liga en puntos y yardas.
La franquicia de Las Vegas llevaba años buscando una solución para su mariscal de campo y apostó por Mendoza como nueva cara visible de su proyecto deportivo.
Mendoza todavía no había nacido la última vez que los Raiders ganaron un partido de postemporada, que se remonta a principios de 2003.
En Las Vegas contará con el ex quarterback Tom Brady como uno de sus mentores. La leyenda de la NFL es uno de los copropietarios de la franquicia y también ejerce como asesor, ante lo que el propio Mendoza había señalado en las horas previas al draft que estaba “ansioso” por poder trabajar con él.