Ciego de Ávila se enfrenta a la peor cosecha de papa en 20 años

Se plantó tarde, faltaron los químicos y no llegaron las máquinas prometidas

Venta de papa en Santiago de Cuba. (Yosmani Mayeta/14ymedio)
La papa escasea cada vez más en los mercados. (Yosmani Mayeta/14ymedio)

"Esta debe ser la peor campaña de los últimos 20 años", admite, en relación a la papa, Raúl Monguía Rodríguez. El especialista en la delegación provincial de Agricultura de Ciego de Ávila aún tenía ciertas esperanzas de salvar mínimamente la campaña hace un mes, cuando anunció la llegada de maquinaria de otras provincias para evitar el desastre, pero mayo ha confirmado que las cosas siempre pueden empeorar.

Las lluvias, que ya en abril se prometían abundantes, han rebasado las previsiones más pesimistas por la llegada de una vaguada desde el golfo de México que ha llevado a podrirse centenares de hectáreas. Este miércoles, s egún contó Monguía al diario oficial de la provincia, Invasor, quedaban aún 173 hectáreas por recogerse y el agua no dejaba de caer, impidiendo el acceso al terreno y aumentando la probabilidad de echar a perder más libras del tubérculo aún.

A inicios de abril se estaban recogiendo 18,6 toneladas de papa por hectárea, a principios de mayo solo 12,7 y el experto afirma que ahora rondan las 10. "[Hay] campos de cuatro toneladas por hectárea", confiesa, incluso.

Con estas cuentas, 'Invasor' calcula que se ha perdido la mitad de la cosecha, ya que supondría haber producido 11.300 toneladas de papa y el plan era cosechar 22.400

Las cifras, que aún no son totales, hablan por sí solas. La papa en Ciego de Ávila dejaba rendimientos habitualmente de unas 20 toneladas por hectárea y había llegado a las 25 esporádicamente. A principios de mayo faltaban por recoger 300 hectáreas, unas 34 millones de plantas y ya los productores eran conscientes de que sería imposible tal recolección en tan poco tiempo, antes de que pudieran sacarlas se hubieran podrido, afirman.

"Siendo incluso optimistas, asumimos que las 173 hectáreas que quedan por cosechar no estarán más podridas que las que ya se sacaron y que, por tanto, los rendimientos promedio no continuarán bajando, se mantendrán en 10 toneladas", estima Monguía. Con estas cuentas, Invasor calcula que se ha perdido la mitad de la cosecha, ya que en Ciego de Ávila se han plantado unas 1.130 hectáreas, lo que supondría haber producido 11.300 toneladas de papa y el plan era cosechar 22.400.

El pasado abril, Monguía comentó que se iba a traer al menos a 10 operadores con máquinas desde Mayabeque, Cienfuegos y Villa Clara. Contando con las de Ciego de Ávila, se llegó incluso a las 26. Pero era demasiado tarde para recibir ayuda. Como explica ahora el experto, esas cosechadoras no podían llegar antes porque estaban recogiendo en sus respectivas provincias.

Y es que las lluvias no lo son todo, como admite el texto de Invasor: "Sabe que no todas las culpas vinieron con las aguas de este mayo y la cronología de descalabros no lo deja mentir".

"Sabe que no todas las culpas vinieron con las aguas de este mayo y la cronología de descalabros no lo deja mentir"

El especialista repasa todas las desventuras que han llevado a esta situación. La humedad del suelo en el inicio de la campaña, que llevó a retrasar las fechas de preparación del terreno y fertilización, fue el origen. "Perdimos 17 días. Debíamos terminar el 10 de enero y concluimos la siembra el 27 porque, además, la semilla importada llegó tarde. El 30 de diciembre aún la estábamos recibiendo y en algunas variedades debemos esperar varios días a que germine para poder plantarlas", explica.

Por este motivo, la campaña se metió en finales de abril, cuando ya las lluvias empiezan a arreciar. Los aguaceros de abril afectaron a zonas que iban del 10% al 40% de los terrenos cultivados, una situación que ha empeorado al llegar un mayo más lluvioso. de lo normal

Además, los insumos tampoco llegaron ni lo hicieron a tiempo. Por ejemplo, los químicos apenas llegaron al 30% y las enfermedades que pueden padecer estas plantas, los hongos, entre ellas, se multiplicaron.

"No me es ajeno que la agricultura es una actividad sujeta a imprevistos, pero es una de las actividades donde no percibo la manía de las estrategias, y menos aún de las alternativas.

¿Cuál es el encadenamiento con meteorología? ¿Por qué no se traen los productos del know-how con antelación y volvemos a decir que llegan tarde, es un problema de disponibilidad de divisas? ¿Cómo evitar el riesgo de la pérdida por una mayor cosecha en menos tiempo? ¿Ya no se moviliza a la gente para casos excepcionales como este o perdimos capacidad movilizativa? En fin, seguimos con una agricultura ineficiente que cuando siembra no cosecha y cuando cosecha recoge poco. ¿Nos sorprende ahora un 50%?", replica molesto un comentarista a la noticia de Invasor.

"El Gobierno tiene que buscar una solución inmediatamente para garantizar el combustible de una forma u otra y priorizar la producción de alimentos"

El mantra de la seguridad alimentaria que lleva meses entonando el Gobierno y al que pretende respaldar ahora con una ley que promete nacer sobre la base de una fantasía, los productores siguen demandando soluciones reales a las trabas.

"El combustible que venden en la cooperativa es insuficiente para la producción de alimentos y tenemos que recurrir a los Cupet de toda la provincia buscando combustible para trabajar", reclamaba este fin de semana un productor de Artemisa que pedía cambios inmediatos ya que no podía comprar combustible en envases ningún lugar.

"El Gobierno tiene que buscar una solución inmediatamente para garantizar el combustible de una forma u otra y priorizar la producción de alimentos. Los productores tenemos que tener acceso al combustible con tarjetas magnéticas y poder comprar en los Cupet sin restricciones (...) con solo mostrar el carné de la Anap (Asociación Nacional de Agricultores Pequeños). La agricultura tiene que tener prioridad. Que no nos pongan más trabas y restricciones a los campesinos para trabajar", añadió.

En 2019, el consumo de papa en Cuba fue de 151.668 toneladas, de las cuales, 35.272 fueron importadas de Países Bajos y Canadá. En 2020 se cosecharon 115.385 toneladas, el peor registro desde 2017. Aunque el precio que se paga actualmente al agricultor ha subido para intentar compensar los costos que supone producirla, la mayoría siguen sin poder cubrir lo invertido y terminan abandonando o bien pasando al mercado informal, donde el tubérculo se paga, como todo en el mercado negro, a precio de oro.

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