Brasil intercedió en nombre de Kennedy por los prisioneros de bahía Cochinos

Fidel Castro planteó liberar a los prisioneros a cambio de 500 tractores para reactivar la agricultura cubana, aunque ese plan fue posteriormente rechazado

Erneido Oliva entrega en Miami al entonces presidente estadounidense John F. Kennedy la bandera de la Brigada de Asalto 2506. (Archivo)
Erneido Oliva entrega en Miami al entonces presidente estadounidense John F. Kennedy la bandera de la Brigada de Asalto 2506. (Archivo)

(EFE).- El presidente estadounidense John F. Kennedy, negoció a principios de la década de 1960 con Cuba, a través de la mediación de su homólogo brasileño, Joao Goulart, para salvar la vida de los supervivientes de la fallida invasión de la bahía de Cochinos, según documentos publicados por el centro independiente National Security Archives (NSA).

Según cables brasileños y estadounidenses desclasificados y a los que ha tenido acceso el historiador James Hershberg y NSA, tras el desastre en abril de 1961 de la invasión de anticastristas entrenados y financiados por la CIA, Kennedy intentó negociar la liberación de los alrededor de 1.200 supervivientes a través de varios países, desde la antigua Checoslovaquia al Vaticano, pasando por México, Brasil y Chile.

La vía brasileña fue quizás la más efectiva en parte porque Goulart, del izquierdista Partido Laborista Brasileño (PTB), estaba interesado en recibir ayuda de Estados Unidos y mantenía buenas relaciones con las nuevas autoridades de La Habana

La vía brasileña fue quizás la más efectiva en parte porque Goulart, del izquierdista Partido Laborista Brasileño (PTB), estaba interesado en recibir ayuda de Estados Unidos y mantenía buenas relaciones con las nuevas autoridades de La Habana.

Inicialmente, Fidel Castro planteó liberar a los prisioneros a cambio de 500 tractores para reactivar la agricultura cubana, aunque ese plan fue posteriormente rechazado.

Tras la ejecución de 14 prisioneros acusados de varios delitos anteriores a la invasión, el 29 de marzo de 1962 se inició el juicio de los 1.179 supervivientes. Los prisioneros fueron sentenciados el 8 de abril a 30 años de cárcel, aunque pocos días después, las autoridades cubanas entregaron a EE UU a 60 prisioneros heridos.

Finalmente, en diciembre de ese año, Cuba y negociadores estadounidenses acordaron la liberación de 1.113 prisioneros a cambio de 53 millones de dólares en alimentos y medicinas.

Inicialmente, Fidel Castro planteó liberar a los prisioneros a cambio de 500 tractores para reactivar la agricultura cubana, aunque ese plan fue posteriormente rechazado

De acuerdo con NSA, el 23 de marzo de 1962 el ex primer ministro José Miró Cardona, líder del Consejo Revolucionario Cubano financiado por la CIA, pidió a Goulart, a través de la embajada brasileña en Washington, su intervención para evitar que los prisioneros fueran ejecutados.

Tras la petición, Goulart solicitó a su embajador en Cuba, Luís Bastian Pinto, que transmitiese al presidente cubano, Osvaldo Dorticós, y al primer ministro, Fidel Castro, una solicitud para retrasar el juicio.

El 27 de marzo, las autoridades cubanas informaron a Bastian Pinto de que, aunque Dorticós y Castro habían considerado la petición brasileña, el juicio no sería retrasado.

Con el inicio del juicio aumentó la actividad diplomática estadounidense para intentar que los brasileños intercediesen ante La Habana, dicen los documentos.

Richard Goodwin, asistente de Kennedy, transmitió al embajador brasileño en Washington "la petición personal" del presidente estadounidense para que Goulart y Brasil evitasen la ejecución de los prisioneros.

El 2 de abril, poco antes de volar a EE UU para reunirse con Kennedy, Goulart dijo a Washington que solicitaría públicamente a Dorticós y Castro "clemencia para los prisioneros que están siendo juzgados".

Cuba respondió a Goulart dos días después señalando que su petición estaría presente "en las mentes de la gente y el tribunal que tiene la decisión en sus manos"

Cuba respondió a Goulart dos días después señalando que su petición estaría presente "en las mentes de la gente y el tribunal que tiene la decisión en sus manos".

Finalmente, el 8 de abril, el tribunal militar condenó a los 1.179 prisioneros por traición y los sentenció a 30 años de prisión.

Tras el fallo, dos periodistas estadounidenses publicaron un artículo en el que señalaban que Goulart había enviado un mensaje secreto a Castro que contenía "un solicitud de emergencia de Washington" que argumentaba que la ejecución de los prisioneros provocaría protestas en EE UU y presión para intervenir contra Castro.

Pero si Castro perdonaba las vidas de los prisioneros, continuaban los periodistas, "el presidente Kennedy seguirá una política estricta de no intervención en los asuntos internos de Cuba".

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