Evo Morales califica de golpe de Estado las denuncias de fraude

Con el 96% escrutado, el presidente pide a los bolivianos que se mantengan en estado de alerta y defiendan la democracia

Morales reiteró a la OEA y la UE, junto a otros observadoers "la invitación a que fiscalicen todo el proceso de cómputo de votos, acta por acta, con todas las garantías". (EvoPueblo)
Morales reiteró a la OEA y la UE, junto a otros observadoers "la invitación a que fiscalicen todo el proceso de cómputo de votos, acta por acta, con todas las garantías". (EvoPueblo)

(EFE).- El presidente de Bolivia, Evo Morales, calificó de "golpe de Estado" las denuncias de la oposición de fraude electoral y llamó a sus seguidores a mantenerse "en estado de emergencia" para defender la democracia ante quienes no reconocen que va a ganar en primera vuelta por cuarta vez consecutiva.

La Constitución de Bolivia no contempla el estado de emergencia, expresión empleada por Morales, pero sí el de excepción, que es potestad del mandatario. El presidente dijo textualmente: "quiero decirle al pueblo boliviano, primero, estado de emergencia y movilización pacífica y constitucional para defender la democracia". 

Evo Morales compareció ante los medios en La Paz tras dos días de protestas en el país por la sospecha de un fraude electoral a su favor.

A casi el 96% del escrutinio, el dirigente indígena está a menos de un punto de evitar una segunda vuelta con el opositor Carlos Mesa. Morales llevaba un 46,39% de los votos frente al 37,11 de Mesa, con lo que estaba a solo 0,72 puntos de proclamarse vencedor.

El presidente auguró que contará con mayoría parlamentaria, "a poco" de mantener los dos tercios con que cuenta ahora, y destacó que saca más de medio millón de votos de ventaja a Mesa.

Morales llamó a los suyos a mantenerse en "estado de emergencia y movilización pacífica para defender la democracia"

Un "gran triunfo", en palabras de Morales, quien calificó de "imparable" el proceso de cambio que le llevó al poder en 2006. En este punto, denunció "ante el pueblo boliviano y el mundo entero que está en proceso un golpe de Estado" por parte de la derecha opositora.

"Se prepararon la derecha (...) para un golpe de Estado", aseveró.

Evo Morales dijo que su partido, el Movimiento al Socialismo, no va a entrar en la confrontación, porque aguanta "humildemente" las protestas que vive el país desde el pasado lunes. 

Morales acusó a los opositores de obstaculizar el recuento de votos, con actos violentos como ataques a sedes del órgano electoral en varias regiones y a locales de campaña de su partido.

"No estamos en tiempo colonia y ni de monarquías para designar presidentes" al margen de la voluntad popular, advirtió antes de reiterar el llamado a sus bases "a organizarse para defender la democracia".

"Casi segurísimo que con el voto de las áreas rurales vamos ganar en primera vuelta", manifestó, para denunciar que la derecha no quiere reconocer su triunfo e hizo hincapié en que no es responsable "del enfrentamiento entre bolivianos". También acusó a la derecha de "instigar al odio y desconocer el voto del movimiento indígena. Vuelve el racismo".

El mandatario alertó de que los paros de protesta convocados en algunas regiones del país para esta jornada solo perjudican la economía y los calificó de políticos. "Un golpe de Estado", agregó.

La comparecencia, de nueve minutos, no incluyó preguntas de los periodistas.

El mandatario boliviano ya ha recibido por anticipado la felicitación de aliados como el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, o el Gobierno del venezolano Nicolás Maduro

La victoria llegaría en medio de nuevas movilizaciones de sus detractores, que desde que cerraron las urnas el pasado domingo llevan denunciando un fraude amparado por un órgano electoral que consideran al servicio del gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales.

El mandatario boliviano ya ha recibido por anticipado la felicitación de aliados como el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, o el Gobierno del venezolano Nicolás Maduro pero se enfrenta a una parte de la comunidad internacional y de organismos que dudan del proceso electoral.

El presidente boliviano se reunía por la mañana con embajadores y representantes de la Organización de Estado Americanos (OEA) y de la Unión Europea (UE), entre otros de quienes cuestionan que el proceso sea limpio.

La dimisión este martes del vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral, Antonio Costas, sin esperar al final del recuento, no hizo más que alimentar las dudas.

La tensión es tal que poco antes de conocerse esa renuncia la presidenta del tribunal electoral, María Eugenia Choque, comparecía entre sollozos lamentando que temen incluso por la integridad de los miembros de ese organismo.

Anoche ardió la sede regional de esta entidad en Potosí y otras fueron también blanco de las iras de los manifestantes, con casi una treintena de detenidos en las protestas a lo largo del país.

El presidente boliviano se reunió con embajadores y representantes de la Organización de Estado Americanos (OEA) y de la Unión Europea (UE), entre otros de quienes cuestionan el proceso

El desencadenante de las revueltas tuvo su origen en la decisión del tribunal, que su ya exvicepresidente cuestionó duramente, de lanzar esa noche una victoria de Morales en primera vuelta con base en un recuento provisional sin esperar al cómputo oficial.

Una decisión que "derivó en la desacreditación de todo el proceso electoral, ocasionando una innecesaria convulsión social", lamentó Costas en su carta de despedida, revelando que él no estuvo de acuerdo.

El canciller boliviano, Diego Pary, salió en nombre del Gobierno para proclamar que aceptarán el resultado "sea cual sea". una proclama que no le valió a Carlos Mesa, y el candidato opositor de la alianza Comunidad Ciudadana se sumó por la tarde a las protestas en La Paz.

"No vamos a reconocer a un presidente que emerja fraudulentamente en este proceso electoral, no vamos a reconocer", advirtió megáfono en mano ante cientos de seguidores que marchaban por las calles.

El que ya fuera presidente de Bolivia entre 2003 y 2005, cuanto tuvo que renunciar en medio de una grave convulsión social, arengó a los suyos a no rendirse hasta forzar "una segunda vuelta electoral que la hemos ganado en el voto popular".

La dimisión este martes del vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral, Antonio Costas, sin esperar al final del recuento, no hizo más que alimentar las dudas

Mesa necesita que Morales no llegue al 50 por ciento de votos ni al 40 con diez puntos de ventaja para que los dos se vuelvan a medir en una nueva cita con las urnas en diciembre.

La esperanza opositora, desunida ahora en ocho candidaturas frente a Evo Morales, es que entonces todo su voto se concentre para derrotar al presidente con más tiempo en el poder en la historia de Bolivia, más de trece años desde que se alzó al sillón presidencial en 2006.

Este miércoles está previsto que Morales aparezca ante los medios, después de su última comparecencia en la noche del domingo, cuando ya se veía vencedor.

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